Don´t worry, be idiota!

"Mundo Idiota. Tomo 2", Peter Bagge (Ediciones La Cúpula)

¿Qué? ¡¿Cómo?! ¿Qué a estas alturas aún no sabéis quién es Peter Bagge? Pues como penitencia os condeno a leeros su obra más conocida, aquella que ya está considerada un clásico moderno y que, como el propio Robert Crumb afirma en el prólogo que abre este segundo volumen, lo convirtió en el nombre más conocido del “nuevo underground” norteamericano cuando los años noventa empezaban a asomar la cabeza. Empapaos bien de “Odio”, la crónica de ese gran personaje que es Buddy Bradley, y todos lo secundarios que pululan a su alrededor en sus historias.

Pero no corramos tanto, retrocedamos, ya que el tema que nos atañe hoy sucedió algo antes, concretamente en las páginas de la publicación “Neat Stuff” (a la que aquí se tradujo en su momento, muy acertadamente, como “Mundo Idiota”) en las que el joven Bagge volcó todo su talento, ironía y mala baba. Él y Robert Crumb ya mantenían una relación profesional, ya que el primero había estado al frente de otra cabecera, en este caso la mítica “Weirdo”, por lo que tenía bastante experiencia en el tema editorial.

Si en el primer volumen de esta definitiva recopilación (para los que no lo sepáis, La Cúpula ya la publicó como serie en grapa dentro de la legendaria línea Brut, donde tanto y tan bueno material se editó en su momento) nos encontramos con un autor que tira sobre todo de historietas cortas, algunas de ellas meros gags visuales, muchos con un contenido totalmente surreal, y dándonos a conocer a su propio y particular “dramatis personae”, un casting digno de un frenopático y que en este nuevo tomo el propio Bagge se encarga de presentarnos, descubriendo el “origen secreto” de todos: Junior, Girly Girl y Chucky Boy, Studs Kirby, Goon on the Moon, Chet y Bunny Leeway, Zoove Groover y, finalmente, su mayor y, a mi parecer, mayor y mejor creación, esa familia llamada Los Bradley, en la que dándole una vuelta completa a las típicas historias catódicas en las que los norteamericanos son verdaderos expertos, nos muestra esta cara fea de la familia yanqui, desde el pasota y vago protagonista, Buddy, pasando por la histérica e insoportable hermana Babs, o el pequeño monstruito de la casa, Butch. Y, cómo no, esos padres, una pareja que ya a esas alturas no se soporta: Él, el padre, un tipo siempre malhumorado, amargado, que solo piensa en llegar a casa para repantingarse en su sillón favorito y rascarse la barriga. Y ella, la madre, siempre agotada, la fuerza que hace que este grupo familiar no caiga en el más absoluto de los caos.

Con unos personajes así, ¿Qué más se puede pedir? Pues como podréis disfrutar desde las páginas de esta segunda entrega, las putaditas (y putadones) que Buddy le gasta a sus hermanos, las broncas tremendas que se come, merecidamente, por ellas y, sobre todo, el ambiente en el que el protagonista se mueve y que comparte con sus colegas, tan pirados o más que él, buscando explorar “nuevos” y “desconocidos” ambientes…

Pero esto solo es parte de las historias incluidas en el tomo, ya que como os decía, en ellas Bagge se aleja cada vez más del gag y nos cuenta historias largas, como la que narra el auge y caída de una de las “grandes” figuras de la música moderna, Zoove Groover, remedando para ello al medio periodístico.

O como, Junior, uno de mis personajes favoritos, recapacita sobre su situación actual, recién emancipado, los pros y los contras, y su decisión final.

También Goon in the Moon regresará, en este caso con un particular y personal “Encuentro en la Tercera Fase”…

Ah, ¡Lo olvidaba! Para relajaros de tanta lectura, los pizpiretos Girly Girl y Chucky Boy os van a proponer una serie de pasatiempos para toda la familia. ¡Qué no se diga que este tebeo no sirve también para pensar!

Y, por supuesto, no podíamos dejar fuera de este rápido repaso a Studs Kirby, un personaje que refleja lo peor de la sociedad norteamericana. Un tipo que cada vez que abre la boca sube el pan y que, aunque no lo merezca, en estas páginas va a tener una nueva oportunidad laboral, con desastrosas consecuencias, como no podía ser de otra manera.

En fin, un Mundo Idiota éste, reflejo de una sociedad y unos tiempos no tan lejanos, que convirtieron a su autor en el referente que hoy en día es. Y todo ello a través de algo que cada vez nos hace mas falta viendo cómo está la vida. Humor, mucho sentido del humor. Toneladas.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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