Amor fugaz, dolor infinito

"Novelas Gráficas Marvel: Lobezno. Logan", Brian K. Vaughan, Eduardo Risso (Panini Cómics)


Lobezno, el mutante. Poderoso, casi inmortal, renace una y otra vez pese a que sus enemigos utilizan uno y mil métodos para hacerlo desaparecer. El misterio le rodeó desde su primera aparición, llegado del frío, enfrentado al Goliat Verde. A partir de entonces, el interés de lectores y guionistas se centraron en él, regalándonos infinidad de historias, capítulos de una vida más larga de lo habitual, convirtiéndolo en un auténtico icono en el Universo Marvel.

Logan, el hombre. Un suceso del presente, la súbita aparición del peligro, de un enemigo casi imbatible, hace que retrocedamos al pasado, al Japón inmerso en el conflicto bélico que removió los cimientos mundiales. La oscuridad se rompe para mostrar a un soldado apresado, abatido. La soledad de la prisión es interrumpida por la llegada de un norteamericano, Warren, con el que por una serie de circunstancias, se inicia una huida hacia adelante.

A su paso, la muerte hace acto de presencia hasta que, de pronto, súbitamente, como si de una espectral aparición se tratara, una mujer en la distancia los observa. Su palidez compite con la belleza que hace que los hombres huidos se fijen en ella.

Atsuko es el nombre de la bella joven que, escapando de la lógica impuesta por la guerra, da cobijo a Logan y Warren. El primero, agradecido, el segundo, receloso y racista. La guerra es un cáncer que consume a los mejores de los hombres, crenado en ellos la negritud más absoluta. hecho este que hará que estos dos aliados se conviertan en enemigos. En el centro, Atsuko, la razón de todo. Una mujer que marcará a Logan, igual que lo será por Lady Mariko en un lejano futuro (para aquellos que no conozcan esta historia, que corran a su librería y adquieran ese clásico moderno creado por un Chris Claremont y Frank Miller en estado de gracia).

Y, de pronto, lo inesperado, del cielo llegará el fuego y la furia.

Mal lugar para estar en esos momentos. Su nombre, Hiroshima…

Panini Cómics recopila en un lujoso volumen esta miniserie, formando parte de la línea de novelas gráficas que viene publicando desde hace algunos meses (“X-Men: Dios ama, el hombre mata”, “El estandarte del cuervo”…), y lo hace merecidamente, ya que el trabajo como guionista de Brian K. Vaughan (“Runaways”, “Doctor Extraño”…) es impecable, sacando a Lobezno del contexto superheroico y completando con unas páginas más la misteriosa biografía del canadiense, que a partir de entonces tendrá una fuerte vinculación sentimental con el País del Sol Naciente, pese a ser un ronin (extranjero).

¿Y qué decir del dibujo? Eduardo Risso (“100 Balas”") es uno de los grandes de la industria del cómic, este argentino sabe a la perfección moverse entre las sombras, su impecable trazo crea ambientes difícilmente olvidables, y aquí nos muestra una cara del personaje, más humano si cabe, que oculta la furia del animal con el que se le compara.

Completando el magnífico trabajo de Risso (del que el volumen incluye el primer número de la miniserie en blanco y negro) con la paleta de Dean White que sabe llevar al papel los colores de esa lejana tierra, así como el calor del fuego más destructor, en el que se transforma el villano de esta historia.

El volumen se completa con la sinopsis, la propuesta que en su momento Vaughan hizo a Marvel, material para los más curiosos, y de una serie de ilustraciones inéditas.

Un capítulo más del pasado de este complejo personaje que seguro que no dejará impasible a ningún lector.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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