El pueblo de los malditos

"Balas perdidas vol. 2: En algún lugar del Oeste", David Lapham (La Cúpula Ediciones)

Hay ocasiones en las que los sueños se cumplen, y otras en las que, desgraciadamente, no. Es el caso del pueblo de Woodlake. Equipado con todas las comodidades para recibir a miles de turistas que buscan el arrullo de las olas, la diversión de una localidad costera que nunca será.

Los habitantes del lugar viven en la utopía de que un buen día un terremoto traerá el mar y sus vidas cambiarán para siempre. Mientras tanto, los días pasan y solo hay un “atractivo” para visitar el lugar: Poder observar de cerca un fenómeno insólito de la naturaleza, la vaca de cinco patas.

Pues justo en este lugar tan pintoresco, por llamarlo de alguna manera, se han ido a ocultar el trío formado por Orson, Beth y Nina. Aunque la casa donde viven es visitada día sí y día también por los vecinos de los alrededores con un propósito, la mayoría de la veces, escatológico, los jóvenes tratan de tener un perfil bajo, no llamar demasiado la atención pese a las constantes broncas que se originan entre ellos.

Orson y Beth son pareja, pese a todo. Ella le recrimina al chico su “poca sangre” a la hora de afrontar ciertos problemas. Y esto no es todo, ya que el tercer vértice de este trío, Nina, vive en una nube de droga, concretamente cocaína, que les va a acarrear más de un grave percance. Una invisible espada de Damocles que, tarde o temprano, les caerá encima. Y es que robarle una bolsa repleta de droga a un peligroso tipo no es moco de pavo…

Pero en esta historia, como ya sabréis los lectores de “Balas perdidas” no hay un solo protagonista, es una historia coral que nos presenta, por ejemplo, a Nick Giardelli, un tipo al que nadie, y con razón, toma demasiado en serio. A base de mentiras ha construido una vida que no para de contarles a los parroquianos del pueblo de Seaside, donde todos lo conocen por su total incapacidad para hacer nada bien. Pero, ¿Quién sabe? Tal vez en un futuro cercano su existencia de un tremendo vuelco, y el trío de jóvenes van a tener mucho, que ver.

Por supuesto, como ya os decía anteriormente, ésta es una historia de personajes, y hay uno que nos ha cautivado desde su primera aparición, ella es Virginia Applejack, una niña que se ha fugado de un hogar destruido y que es el eje sobre el que pivotan muchas de las historias que vamos que conocer. Pues bien, ella llega al pueblo y, rápidamente, se convertirá en un nuevo miembro de grupo formado por Orson, Beth y la cada vez más demente Nina que, por si fuera poco, empieza a codearse con un par de tipos muy poco recomendables, colegas de Nick, que la van a llevar por el peor de los caminos.

Otra de las características de esta serie es que la “aparente” calma se va acumulando como en el interior de una olla a presión que, sin aviso, explota. Y eso ocurrirá en el momento en el que un par de caras conocidas lleguen al lugar buscando cierta maleta robada. Ya no habrá vuelta atrás para los implicados y la violencia más descarnada se desatará.

Y para el final he dejado a otro de los personajes importantes de este cómic, ya supondréis de quién hablo. Nada más y nada menos que de Amy Racecar, la criminal más peligrosa y perseguida del mapa que, en su mundo futurista y alocado nos va a narrar una nueva peripecia. Pero, ¿Quién es realmente Amy? ¿Es un personaje real o el alter ego de alguno de los protagonistas de estas historias? Os dejo a vosotros el tratar de averiguarlo.

David Lapham, es por méritos propios, uno de los grandes narradores de historias de género negro de los cómics, un arquitecto que, con paciencia, va colocando pieza sobre pieza en este arco repleto de personajes al límite, reflejos de una sociedad, la norteamericana, caldo de cultivo para este tipo de relatos noir. Si ya es talentoso el narrarnos estas historias a base de ocho viñetas por página, su trazo se vuelve pesadillesco en algunas ocasiones, deformando rasgos, dando cara al caos y la locura más absolutos.

¡Bienvenidos a Woodlake, un lugar del que no podrás (aunque quieras) olvidarte!

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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