¡Dios salve al Capitán Britania!

"Marvel Héroes 92. Capitán Britania", Alan Moore, Jamie Delano, Alan Davis (Panini Comics)


En el mundo de los superheroes tenemos varios ejemplos. No hay mayor honor que representar los colores de la bandera de tu país, ser el adalid que lucha contra la maldad. Ese es el caso del protagonista de este nuevo volumen que acaba de publicar Panini Comics: El Capitán Britania.

Brian Braddock fue creado por el guionista Dave Thorpe y cierto dibujante llamado Alan Davis (¿Os suena su nombre, verdad?) como homólogo británico de Steve Rogers, el Capitan America. Durante muchos números de aquella ya extinta Marvel UK dirigida por Paul Neary, el superhéroe de enfrentó a una y mil amenazas, incluso viajó a tierras norteamericanas. Pero tuvo que aparecer en escena un guionista que lo trajo de vuelta y convirtió su saga en un auténtico clásico de los cómics de supertipos.

¿Y cómo lo hizo? Pues este escritor tenía mil ideas para el personaje, y las puso en práctica llevándolo a un Londres que se parecía mucho al suyo propio, un reflejo desquiciado habitado por villanos como la colorida Banda Loca, unos tipos que habían sido creados por una presencia malévola, mientras los pobres habitantes de la urbe malvivían bajo el puño de hierro del Partido Nacional, un grupo político que, con su brazo armado S.T.R.I.K.E. había eliminado casi a la totalidad de los seres conpoderes o capacidades sobrehumanas.

Es obvia la crítica a aquellos años oscuros que, en la realidad fuera de los tebeos, vivía la sociedad británica por culpa de cierta “Dama de hierro”…

Pero volvamos a las aventuras del Capitan y su acompañante, el elfo Jackdaw, que van a enfrentarse a una y mil amenazas, a cada cual más letal: Un ser robótico que surge de la nada, construido a base de objetos de los más cotidiano; los Vanguardistas y su peligroso involurayo, que convertirá a Brian en un simio (solo por un rato…); hace su aparición un personaje de suma importancia en la trama, que viene a ese mundo a mejorar la especia humana con un compuesto evolutivo, se trata de Ópalo Saturnina, que solo va a traer problemas al protagonista.

Pero a lo largo de estas aventuras que van sucediendo con rapidez, la gran amenaza la supone un hombre corriente, o eso parece. Jim Jaspers, que con su mirada alocada va a llevar el caos a esta dimensión, trayendo el horror más absoluto, en una espiral de destrucción.

Por supuesto, las fuerzas gubernamentales intentan detener la maniaco, y lo hace con una creación que se va a convertir en la invencible némesis del Capitán, al que a partir de ahora va a perseguir incansablemente a través del tiempo, las dimensiones y el espacio: Se trata de La Furia, el arma perfecta, un ser frío, resolutivo y muy, muy letal…

Pero toda esta extraña partida de ajedrez es observada por dos seres, que mueven las piezas a su conveniencia. Siempre hay alguien, unos titiriteros, que mueven los hilos de la existencia de los personajes. En esta primera etapa, Alan Moore demuestra de sobra lo gran guionistas que ya era, regalándonos una trama que te atrapa desde la página número uno y no te va a soltar hasta el final, con una prosa elegante y el gran aporte gráfico de uno de los grandes nombres de la viñeta superheroica, nada más y nada menos que Alan Davis, cuyo estilo gráfico va evolucionando página a página.

La antorcha creativa pasa de la mano de Moore a la de otro gran guionista británico, Jamie Delano (“Hellblazer”, “Animal Man”…) que trae de vuelta al héroe a su Londres, y seremos testigos de una etapa, como decirlo, más “familiar”. Y no, no es que terminen las aventuras y problemas para el rubio protagonista, más bien todo lo contrario, pero digamos que episodio tras episodio, la aparentemente destruida mansión Braddock se va a convertir en el refugio, en la “safe house” de infinidad de personajes: La propia hermana de Brian, Betsy y un grupo de amigos; Emma, la amnésica sirvienta, hasta un grupo de refugiados, seres diferentes que están amenazados de muerte pro su especial condición…

Y las amenazas no tardarán en llegar, algunos rostros ya conocidos (y letales) como El Loco Jaspers, el regreso de La Furia, la Ejecutiva Especial, la E.R.C. (Tendréis que leer el tomo para averiguar que significan estas siglas…), el grupo de Rompepuertas…

En fin, el contenido de este volumen es oro puro, la constatación de cómo hay que entender a las creaciones, ya que no hay personaje malo, sino creadores faltos de ideas. Y tanto a Alan Moore como a Jamie Delano les sobraban, junto a la maestría gráfica de Alan Davis, formando un trío creativo que nos regala una saga imprescindible, repleta de universos distópicos, sosías de otros mundos, seres extraterrestres y entidades míticas y poderosas.

Todas estas ideas serían recuperadas más tarde por otro gran escritor apellidado Claremont. Pero esa es otra historia…

Si a esto sumamos la sección de extras, especialmente trufada en esta ocasión, con textos de los autores, fichas de los personajes, pin ups, portadas, etc… nos encontramos con uno de esos volúmenes que tiene que formar parte, sí o sí, de nuestra biblioteca.

FREEK! te recomienda:

José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


Deja tu comentario


− cinco = 1

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD