¿Heil qué?

"Infinty 8#2. Regreso al Führer", Olivier Vatine, Lewis Trondheim (Dibbuks)

Cada “nueva” aventura en la nave espacial Infinity 8 es completamente distinta a la anterior, más que nada porque, sin saberlo sus protagonistas, están viajando en el tiempo, gracias a la capacidad del capitán de la nave, el tentacular ser de la raza Tonn Shär, que “reinicia” lo que hasta entonces era una situación potencialmente peligrosa para, digamos, dar una nueva oportunidad a la tripulación.

En esta ocasión, la agente Stella Moonkicken, tan bella como borde, se va a enfrentar a algo totalmente inaudito… Pero antes conocerá, casi por casualidad a un grupo de personas que han fundado el nuevo partido nazi, pero que son los más parecido a una abuelita, ya que sus intenciones no van mas allá de comer pastel y beber te. El problema, claro está, es que pese a esa bondadosa actitud, no podrán evitar salir al espacio en busca de la perdida cabeza del dictador alemán, Adolf Hitler, que podría encontrarse dentro de uno de los cohetes V4 que orbitan alrededor de un enorme y misterioso cementerio espacial que impide el avance de la nave espacial.

Y claro, se lía la marimorena, y sin daros demasiados detalles, solo os diré que la cabeza consigue hacerse con el control de -coff,coff- cierto robot, y así de otras tropas, hasta que una verdadera, racista y sangrienta revolución se inicia a bordo de la Infinity 8, dejando prácticamente sola a Moonkicker, que parece ser la única capaz de arreglar este desaguisado, antes de que el enloquecido genocida la líe aún más gorda.

Los autores de esta segunda entrega de la divertida serie de ciencia ficción, el dibujante invitado Olivier Vatine (“Aquablue”…) y su creador, Lewis Trodheim, no dejan títere con cabeza, y tirando de ironía, nos presenta a los actuales miembros del partido de la cruz gamada como un grupo de alelados, donde se incluyen un par de inofensivos clones de Rudolph Hess y un alienígena bajito vestido de tirolés… Y con mucha inteligencia, lo enfrentan al desquiciado y peligroso Hitler, que en cuanto penetra en la nave y se encuentra con su variada población, solo piensa en una cosa que empieza por “limpieza” y termina por “racial”. Como veréis, la cabra siempre tira al monte…

Un tebeo éste con un humor muy incisivo, que tal vez no sea del gusto de los políticamente correctos, pero que jugando con conceptos de la más clásica space opera, le da una vuelta a situaciones que hemos visto y disfrutado una y mil veces, pero en esta ocasión haciendo muestra de una originalidad, sorna y mala baba considerable, por otra parte, muy necesaria en estos tiempos de excesiva sensibilidad hacia ciertos temas (la manera en la que presentan al único representante judío de la nave es desopilante).

En fin, que si queréis seguir pasando un muy buen rato, subid a bordo de esta nave galáctica, donde lo inesperado es el pan nuestro (o suyo, en este caso) de cada día. ¡Y eso que el viaje no ha hecho más que comenzar!

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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