Reunión en Mata

"Descender. La rebelión de los robots: Parte 5", Jeff Lemire, Dustin Nguyen (Astiberri)


Tal como termino la lectura, con inusitada avidez, de este quinto volumen, me echo las manos a la cabeza pensando que solo queda una entrega más de esta absorbente historia de ciencia ficción.

¿Y vosotros que? ¿Aún no habéis disfrutado de “Descender”? Bueno, pues voy a intentar explicaros por qué ésta es una de las mejores series que se publican actualmente en nuestro país: Comencemos por la parte gráfica, que casi siempre es la que nos atrapa en primer lugar. En esta historia, que se desarrolla en distantes mundos y está protagonizada por una serie de personajes muy diferentes entre sí (y no solo me refiero a sus personalidades…) nos vamos a encontrar con un estilo gráfico que no es el habitual en este género, más bien todo lo contrario, cosa que la hace especial y destacable. Su autor, el dibujante de cómics e ilustrador Dustin Nguyen, carga las tintas (en este caso, el color de acuarela) en definirnos a la perfección a los personajes, sus rasgos, expresiones, dejando siempre los fondos como simples trazos que, sin embargo, funcionan a la perfección para situarnos en los variados ambientes en los que se mueve la trama. Cada planeta tiene una característica propia que, con tres pinceladas, marca la diferencia.

Por supuesto, algo muy importante es la narración gráfica, al fin y al cabo estamos hablando de un cómic. Y Nguyen hace que la historia fluya con maestría. Ya os decía al principio que, sin apenas darte cuenta, has “consumido” los cinco capítulos que conforman cada tomo y ese hecho es algo reseñable.

Pero claro, esto no sería posible sin un buen escritor a los “mandos” de la nave.

¿Que decir de su guionista, Jeff Lemire? Pues que con la habilidad como narrador que lo caracteriza, nos traslada a un lejano futuro en el que la súbita aparición de unos ciclópeos robots, los Cosechadores, hace que en la humanidad crezca un tremendo terror hacia las máquinas que hasta entonces los han servido como ayudantes, acompañantes y, en algunos casos, como esclavos. El canadiense tiene una especial habilidad para retratar a sus personajes, con los que compartimos sentimientos muy humanos, aunque en ocasiones ellos no lo sean.

La historia cuenta con un reparto coral, encabezado por el niño robot Tim 21, que junto al resto de los personajes, han dado tumbos de un planeta a otro, a través de persecuciones, accidentes, traiciones y muchos, muchos secretos. Todo ello ha desembocado en que el pequeño robot se encuentra ahora en el planeta habitado por los robots rebeldes, el Hardware, que tiene un terrible plan para alzarse ante la humanidad que siempre los ha tratado con desprecio.

Mientras, en la nave espacial de la expeditiva Tesla, hija del principal mandatario de la CGU, los problemas crecen, ya que tanto ella como el doctor Quon pensaban que su joven pasajero era Tim 21, pero las cosas no son lo que parecen… Y por si esto no fuera suficiente, ella desciende, ahogándose, por la profundas aguas del planeta acuático.

Aunque Andy no puede olvidar a su amigo de la infancia, el niño robótico, sus ansias de venganza lo han llevado justo a un momento extremadamente tenso, ya que la flota robot aparece y va a enfrentarse a las naves de la CGU. Es entonces cuando ocurre algo, un dramático suceso que dará un vuelco a la historia.

Y hasta aquí puedo contar, tan solo deciros que el grupo de personajes acabará reunido en el planeta Mata, y bajo sus profundas aguas van a encontrar la respuesta a muchas de sus preguntas, aunque la principal es una: ¿Cuál es el vínculo que une a Tim 21 y los Cosechadores?

Ciencia ficción, aventuras, misterio, acción, personajes que se salen de la viñeta…

Si no conocéis la serie es una buena ocasión para adentraros en la obra del guionista canadiense Jeff Lemire, del que gracias a Astiberri, estamos conociendo sus últimas obras, que ya forman parte de su catálogo (“PLutona”; “Black Hammer”; “Un tipo duro”; “Essex Country”).

Yo no me lo pensaría mucho…

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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