El ruido y la furia

"La única voz", Tiziano Angri (La Cúpula Ediciones)

Yuri es un tipo bastante curioso, y no solo por su físico. Se pasa el día rebuscando entre los matorrales, ávido de hallar los cuerpos muertos de animalillos que pueda usar para su gran experimento, la cura de su mal. Su hipersensibilidad a los sonidos han convertido su cabeza en una peligrosa caja de resonancia en la que las conversaciones de los vecinos, los golpes y todo tipo de sonido ajeno hacen que el tipo se retuerza de dolor, retrocediendo a sus años mozos, en los que junto a sus padres, el médico le diagnosticó el extraño padecimiento.

Pero él no es el único protagonista de esta historia. Irene es, aparentemente, una chica que trasiega por parajes desiertos, abandonados, sucios. Es en ellos donde sus clientes acuden a verla, ya que una columna de humo los avisa de que el “negocio” está abierto. Su carácter adusto no la hacen la persona mas agradable del mundo, y su relación con los ancianos y hombres maduros que solicitan sus “servicios” no es, digamos, nada cordial.

Ella también busca algo, necesita el dinero suficiente para poder desprenderse de un peso, una parte de ella que desde que nació le es ajena y que le ha acarreado, a lo largo de su existencia, no pocas burlas.

Dos personajes, dos. Rotos, buscando desesperadamente una solución a sus problemas y desconociendo que entre ellos hay un vínculo que se pierde en el pasado, en las nieblas del olvido.

Resulta muy interesante e hipnótico el mundo que nos propone el autor italiano, un lugar donde el juega con sus propias reglas, en las que Yuri mantiene conversaciones con animales que ya no están vivos y sin embargo le dan pistas y ayudan en su situación. Es un ambiente que parece sacado de una gris pesadilla, en blanco y negro, donde en el momento menos esperado la violencia explota y esos bocadillos de color negro asestan cuchilladas dentro de la cabeza del protagonista.

Tiziano Angri, con un estilo totalmente original de dibujar y en las historias que narra, se mueve en terrenos que, a algunos lectores, nos pueden resultar conocidos: El gusto por la deformidad de Dave Cooper. Esa oscuridad, interior y exterior, ambientes que ya por si solos conducen al desasosiego, de Charles Burns. Incluso me atrevería a nombrar a Daniel Clowes por los extravagante y surrealista de algunas situaciones. Es de agradecer que La Cúpula esté presentándonos a una serie de autoras y autores que hasta ahora desconocíamos, enriqueciendo su catálogo con obras muy personales, de una calidad superior.

Cráneos de animales, extrañas maquinarias, perversión, casas abandonadas, colchones mugrientos, consultas del médico que dan miedo y un secreto que golpea una y otra vez, como el badajo de una campana, que repitiendo su sonido, nos acerca a la terrible verdad.

Acción y reacción, tan simple y terrible como eso…

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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