Nacido de la inmundicia

"Billy Avellanas", Tony Millionaire (La Cúpula Ediciones)

La plaga de ratas en la granja Rimperton se ha convertido en un grave problema, aunque no hay nada que no se resuelva a golpe de escoba. O si no que se lo digan a la expeditiva madre de Becky. La niña pronto descubrirá que los escurridizos roedores tienen un plan y cogiendo un poco de esto y otro de aquello crean un fétido golem en miniatura, un arma que utilizan en su batalla contra la señora. Lo malo es que el recién creado tendrá que medir su basuril fragilidad con un temible gato que lo dejará para el arrastre…

Justo será entonces, como en muchas otras historias, cuando la niña Becky y Billy Avellanas se harán amigos. Gracias a ella y sus “conocimientos” científicos, el pobre Billy recupera la salud. Pero, claro está, el dúo se convierte en trío con la presencia de Eugene, que pretende conquistar a la niña de sus sueños a base de ripios que a ésta no le gustan lo más mínimo. Los celos son lo peor, amigos. Y cuando estos comiencen a florecer en la cabeza del muchacho, algo temible nacerá.

Billy vive para saber, todo lo desconocido le supone un reto. Así que, una noche que está observando la redonda Luna, se da cuenta de que ésta se esconde. Dispuesto a averiguar el misterio, sin pensarlo dos veces, parte tras su rastro. Claro está, Becky no tiene más remedio que seguirlo, y justo ahí se inicia la gran aventura que los dos protagonistas van a vivir. Algo inesperado les aguarda tras las montañas y solo su ingenio y valentía los podrá sacar de más de un apuro.

La primera vez que leí un cómic de Tony Millionaire fue su “Sock Monkey”, las aventuras de un mono de trapo que se podrían enmarcar perfectamente en el mundo de Billy Avellanas. El autor crea un universo de cuento para adultos, que nos regresa a aquellos relatos que nos acompañaron en la infancia y de los cuales, por nuestra inocencia, no pudimos captar su oscura esencia (solo cabe recordar el Pinocho de Collodi, que contiene momentos de extrema crueldad y hasta terror). Millionarie mezcla con genialidad una trama muy surreal, con mucha imaginación y de paso, hace un guiño a autores como Herman Melville, introduciendo el relato marinero en la última parte de la historia.

Pero tal vez lo que más destaque para el que no conoce la obra de este autor norteamericano sea su estilo gráfico, que parece sacado de una ya lejana época por un máquina del tiempo. Su detallismo, los tramados manuales, totalmente alejados del trabajo digital que impera hoy en día (también muy respetable, todo hay que decirlo) lo convierten en un autor único, del que ojalá podamos seguir disfrutando de otras de sus obras en nuestro país. Cómics como este pueden ser considerados pequeñas joyas del medio, retratos de los gustos y personalidad de su autor, cuyo ingenio nos transporta a un mundo mágico, extraño, divertido por momentos, y en los que podremos acompañar a Billy, Becky, Eugene y el Sr. Punch en una aventura inolvidable y única.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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