Setas peligrosas y animales míticos

"Spirou y Fantasio Integral 2. Franquin (1950-1952)", André Franquin (Dibbuks)

Este segundo volumen integral que recoge parte de la etapa del gran André Franquin al frente de las aventuras del botones de rojo es especialmente importante en su trayectoria como autor por varias razones: En primer lugar, el salto estilístico del anterior tomo a este es abismal. Todavía tremendamente influenciado por los autores de BD clásicos (como su admiradísimo Jijé), el jovencísimo dibujante marca un antes y un después, liberándose gráficamente de esa herencia y evolucionando brutalmente hacia el Franquin que sería en el futuro. Deja atrás la composición de página de quinces viñetas, demasiado densa para mi gusto y que ralentizaba la acción, a una más ágil, de ocho-nueve viñetas, en la que también el dibujante se puede lucir con los fondos.

Aún manteniendo una predilección por las escenas de acción, jugando muy a menudo con el slapstick (el desenfreno, casi siempre con un objetivo humorístico), aquí, como guionista Franquin evoluciona, decantándose por la aventura pura y dura, que sería marca de la casa en el futuro. Sus historias de Spirou no serian ya meras anécdotas con un final más o menos feliz, sino que incluso el final de un album nos enlazaría con el siguiente (como por ejemplo el segundo y tercero recopilados en le volumen). Y lo hace sobre todo con una imaginación tremebunda, trasladando a los protagonistas a otros lugares, algunos aparentemente tranquilos, otros lejanos y hostiles (con el soporte argumental de Jean Darc y Jo Almo)

Y, claro está, faltaba uno de los ingredientes más importantes en este género, un buen plantel de secundarios. Y lo hará presentándonos a un noble que vive en el pueblecito de Champignac, un genio algo despistado y que sin afán de querer hacer ningún mal, casi siempre terminará haciéndole la vida algo más complicada tanto a los protagonistas como a los lugareños. Se trata, claro está, del Conde de Champignac.

Otra genial aportación del autor sería el descubrimiento de un peculiar animal que habita las selvas de la lejana Palombia, el Marsupilami. Ser mezcla de mono, tigre y con una inteligencia superior. A partir de ese momento, el animal se convertirá en un auténtico icono de la serie, dejando un poco en la sombra a la pizpireta ardilla Spip.

Todo gran héroe ha de tener un buen plantel de enemigos y Franquin se propuso que todos sus nombres comenzaran por la última letra del abecedario, ¡la Z!: Zantafio, el primo de Fantasio, un tipo de poco fiar, traidor, mentiroso… Vamos, una joyita de familiar. Y como colofón villanesco a este tomo, Zabaglione, el propietario de un circo, un tipo avaricioso que verá una oportunidad genial cuando en su camino se cruce la gallina de los huevos de oro en forma de exótico animal.

Ahora toca hablar brevemente, para poneros en antecedentes, de las tres geniales y divertidas peripecias recopiladas en este segundo tomo integral. En “Hay un brujo en Champignac” lo que, en principio iban a ser una placenteras y bucólicas vacaciones en la campiña, se van a ver transformadas en una investigación, ya que los animales del lugar están sufriendo de un mal que los hace cubrirse de topos, cambiar de color, o envejecer a las pocas horas de su nacimiento. La única pista con la que contarán Spirou y Fantasio será la súbita aparición de una curiosas setas…

“Spirou y los herederos” se abre con la noticia del fallecimiento de un tío del rubio amigo del botones, que es convocado por su albacea para conocer sus últimas voluntades, que van a consistir en tres pruebas a las que él y su primo, el tramposo Zantafio, han de enfrentarse: Inventar un objeto que ayude a la humanidad, quedar entre los primeros de una carrera de bólidos y encontrar a un mítico animal. ¿Quién lo conseguirá?

Y cerrando el tomo, “Los ladrones del Marsupilami”, como su propio nombre indica, llevará a la pareja de aventureros al zoológico, donde conocerán una terrible noticia. Pero nada es lo que parece y tocará viajar de nuevo, aunque trasladarse a Magnana no será tan fácil como parece. Allí conocerán el destino de su búsqueda, que terminará bajo al carpa del circo Zabaglione.

Este tomo es un peldaño más en la impresionante ascensión de André Franquin al Olimpo reservado para los grandes de la Viñeta. Totalmente imprescindible.

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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