De tal palo…

"100% Marvel. Nick Furia: Operaciones encubiertas", James Robinson, ACO, Hugo Petrus (Panini Comics)

Nicholas Furia. Héroe de guerra, sargento de hierro junto a sus imbatibles Comandos Aulladores. Supieron marcar la diferencia en su lucha contra las hordas del Tercer Reich. Condecorado por ellas, fue ascendido a coronel y, con ello, a la dirección de la mayor organización secreta de todo el Mundo, S.H.I.E.L.D. Allí vivió miles de aventuras que lo convirtieron en un mito…

Pero ese es el pasado. Y ésta no es su historia aunque su protagonista comparta nombre con él. Porque si os hablo de Marcus Johnson es probable que os quedéis igual, ya que no reconoceréis al único vástago (por ahora) de Furia. Pero los que hayáis leído la miniserie “Battle Scars” ya sabréis que Nick Furia Junior tomó el relevo de su padre en la dirección de la agencia de espionaje, ya que éste se retiró y desde entonces permanece desaparecido de las faz de la Tierra… (¿Pilláis el chiste?)

Pues bien, en la miniserie de seis números que recopila este volumen vamos a conocer las nuevas aventuras de Junior. Seis misiones que lo llevarán alrededor del mundo, jugándose el tipo, valiéndose de la más avanzada tecnología que la agencia le puede proporcionar y conociendo a una némesis que, además de ser muy atractiva, le va a poner las cosas bastante difíciles.

Sin entrar en demasiados detalles, os diré que los seis “encargos” lo llevarán a la Riviera francesa, a un casino regentado por un miembro de la omnipresente Hydra (ya sabéis, “Cortad un brazo…”). Allí tendrá que robar algo, un objeto de vital importancia. Además, será la primera ocasión en la que se verá las caras con la imbatible Frankie Noble.

De ahí, un salto bastante grande, ya que el próximo escenario será la Luna y los terribles planes que tienen para la humanidad un grupo de despiadados villanos, los Segadores Shogun, comandados por el desquiciado Danny Terror.

La vida del agente secreto es un no parar, y el próximo escenario donde se moverá el joven Furia será un ultramoderno tren, dentro del cual viaja un detestable dictador, Felipe Salvadora, que tiene sometido con su puño de hierro al país centroamericano de Samovar. Y no, Furia no deberá acabar con él, todo lo contrario. Pero hay otras facciones que sí quieren borrar del mapa al presidente.

¿Os gusta el agua? Si es que sí, toca zambullirse en la profundidad del océano y viajar hasta la capital de Atlantis, recién reconstruida, donde un regio Namor arenga a sus súbditos, ignorante de que un oscuro plan se desarrolla dentro de su reino. Maquinación ésta que, claro está, deberá ser desmontada por el protagonista, que empieza a darse cuanta de que en su trabajo no hay facciones, sino muchos intereses ocultos, y que un enemigo puede convertirse en aliado a la primera de cambio.

Entre tanta peripecia, llega la hora de un descanso para Nick Furia, unas vacaciones en las que recuperarse… ¿O no? Maple Grove es un, en apariencia, idílico y pacífico pueblecito, perfecto para desconectar. Aunque si os fijáis bien, todo es un decorado, una gran mentira de la que el agente deberá salir de una pieza.

Y para terminar, Escocia, el Castillo de Ravenlock… Como en un círculo perfecto, la saga se cierra, el pasado regresa y nos devuelve al original Furia enfrentándose a la amenaza casi fantasmal de un perro asesino, un misterio que logró resolver con la habilidad que lo caracterizaba. Ahora su hijo se encuentra ante la misma disyuntiva, todo parece un calco de lo que ya ocurrió pero, en realidad, es un invisible tablero en el que Furia se enfrentará a esa enemiga que lo ha estado persiguiendo durante toda la aventura y, finalmente, dejando el recuerdo de su padre, su legado, en todo lo alto, demostrando que él también se ha ganado el título de ser conocido como Nick Furia, Agente de S.H.I.E.L.D.

Si la labor de James Robinson (“Starman”, “Leave it to Chance”, “Bruja Escarlata”) como guionista en esta miniserie es extremadamente meritoria, ya que recrea a la perfección el mundo de los espías, tirando de escenarios conocidos por todos y ofreciendo más de un guiño a los aficionados al género, con mucho humor y sarcasmo, lo que destaca especialmente es el auténtico tour de force gráfico que nos regalan ACO a los lápices, junto a Hugo Petrus a las tintas. Un ejercicio de estilo que repite la misma composición en todos los episodios que componen la miniserie, demostrando que el límite gráfico de los cómics está en la maestría del dibujantes, convirtiendo la página en blanco en una obra de arte de la narración secuencial. Un magnífico homenaje a uno de los Grandes del cómic-book norteamericano, que también revolucionó el medio precisamente cuando se hizo cargo de las aventuras del agente secreto, nada más y nada menos que Jim Steranko.

Una de esas nuevas obras de la Marvel moderna que hay que atesorar como clásicos instantáneos que no deben faltar en la biblioteca de todo amante de los cómics.

 

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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