La vida es chiste

"El Show de Albert Monteys", Albert Monteys (¡Caramba!)

Mi relación como lector con Monteys viene ya de largo. Recuerdo como, de todo el gran elenco de personajes de aquel genial “Mondo Lirondo”, me entusiasmaban los monólogos del pobre y estático Jack la Piedra, así como el desquicie eterno del Bosko Steinhein. Aún sigo buscando la inencontrable figurita de Calavera Lunar (cómic donde el autor ya daba muestras de su amor por la Ciencia Ficción, aunque ésta estuviera pasada por su particular y único tamiz humorístico y que se ha revelado del todo, gracias a su genial “¡Universo”). De cuando en cuando, me lo volví a encontrar en las páginas de la “Revista que sale los miércoles”, semanario que abruptamente se vio obligado a abandonar junto a otros autores tras un imperdonable ejercicio de censura por parte de la empresa propietaria.

Y fue justo en ese momento, como una mariposa que surge del capullo, cuando Albert Monteys flexionó sus músculos creativos y nos viene ofreciendo una serie de obras, auténticas joyas del humor gráfico. Y hay una en particular, la que ¡Caramba! ha recopilado en un volumen, que pienso que es de lo mejor de su repertorio. Dentro de la recientemente desaparecida revista digital “Orgullo & Satisfacción”, donde se dieron encuentro lo mejorcito del panorama humorístico nacional, Monteys planteó una entrega mensual donde narraba, nada más y nada menos, que su vida. Su, título, “El Show de Albert Monteys”. Una auténtica sitcom de la viñeta donde, acompañado por su pareja y hijos, nos muestra un catálogo de manías, fobias y filias que harán que se descuelgue la mandíbula del lector, de tanto reír. 

Su relación con la redes sociales, la timidez que le produce expresarse en público, su mala memoria, la inevitable hipocondría que nos afecta a todos los que hemos rebasado la cuarentena, los inútiles esfuerzos por practicar deporte para rebajar esa barriga cuyo volumen comienza a ser preocupante… Y así viviremos el día a día del autor, con esta versión 2.1 de sí mismo, en la que incluso será visitado, en un desopilante giro dickensiano, por sus otros yo del pasado y el anciano en el que se convertirá en el futuro.

Pero hay dos historietas que me han parecido especialmente sublimes (y ya es difícil): En la primera, el autor se coloca como un actor más en medio del atroz momento que padeció la ciudad de Barcelona, en concreto Las Ramblas. Un atentado despiadado que cogió a todos con el paso cambiado.

La segunda es una muestra totalmente sincera del pensamiento del autor con respecto al controvertido procés. En ella Monteys se confiesa y no se corta a la hora de mostrarnos su verdadera opinión sobre aquel 1 de octubre y el papel que jugó en aquel lluvioso día.

Aunque al final de la lectura de este recopilatorio (que incluye un prólogo y epílogos creados para la ocasión) lo que queda es el agradecimiento, esa risa resacosa y agujetas en el estómago, muestras evidentes de que hemos pasado un rato cojonudo. Hay humoristas gráficos que hacen que una sonrisa se asome a la comisura de tu boca. Otros te hace pensar, considerar muchos temas. Pero Albert Monteys es la risa, pura y dura.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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