Canción triste para una espada maldita

"Avatares de una espada memorable. Partitura para un castillo caído", Hiroshi Hirata (ECC Ediciones)

ECC, con el buen criterio que la caracteriza, añade a su magnífica línea dedicada al cómic venido del país del Sol Naciente a un nuevo autor, un creador de manga contemporáneo, considerado por todos como uno de los grandes de la viñeta en Japón. Se trata de Hiroshi Hirata.

Hablando del género que Hirata ha cultivado a lo largo de todos los años de su carrera, tenemos que hablar primero del jidaimono, en el que se narran las peripecias de héroes, samurais o ronins célebres en la historia del país, que luchan por conseguir una meta, o ejecutar una misión, siempre encuadradas dentro del estricto código del bushido. Pues bien, Hirata fue uno de los precursores del gegika, en el que algunos autores trataban temas cotidianos, drama y en concreto, el autor del que hablamos, lo aplicó precisamente a historias de época, pero esta vez no estaban protagonizadas por héroes, sino que en la mayoría de los casos eran personajes prácticamente anónimos que padecían mil y una desgracias en sus vidas, condenados a sufrir un terrible destino.

Y ello lo realiza con una narración potente, utilizando, en la mayoría de los casos, pocas viñetas por páginas, con un trazo extremadamente ágil y especializado en la rotulación de sus propias historias (de hecho, el autor llegó a realizar hasta la del celebérrimo manga “Akira”).

Pues bien, en este primer tomo nos encontramos con dos historias, perfecto ejemplo que os pondrán en situación del tipo de manga por las que Hirata es conocido: En la primera, “Avatares de una espada memorable”, encontramos a un pobre hombre que toca el arpa frente a una gran casa señorial, es tuerto y le falta un brazo. De repente, los soldados del señor del lugar, que parecen conocerlo, salen y tras un momento de violencia extrema, el joven es salvado, in extremis, por un samurai que pasaba que contempla, atónito, lo que ocurre.

En nombre del joven es Ryûzaburô, y tras recuperarse de sus heridas, le contará a su salvador la triste historia de cómo llegó a convertirse en un tullido, su amor por la joven Sanae y la extrema crueldad del señor Kauenaga. Y todo por una competición para ver quién forja la mejor espada del lugar, un objeto que parece inalcanzable para el joven, debido a su situación física, y que solo con la fuerza de voluntad y la ayuda de Kunishige, podría llegar a forjar, ganar el torneo y recuperar el amor de Sanae…

¿Creéis que un canción, una melodía puede contener una maldición? Genzaburô Hideyuki, desde el momento que descubrió la “Partitura para un castillo caído” vive con la obsesión de poder interpretarla con su caracola. Pero si lo hace, ya sabe a lo que se arriesga, debido a la expresa prohibición que le impone su señor. Pero el hombre a veces es irracional, y aunque Genzaburô cree que está en un lugar lo suficientemente alejado y solitario para cumplir su deseo, a partir de entonces será perseguido como un criminal por los soldados de su señor.

Rendido, agotado, ve llegar su final ante un nuevo ataque. Pero el azar hace que un grupo de bandoleros le salve la vida y, tras recuperar la salud, trazan un plan para devolver su venganza a su sanguinario señor y de paso, destruir su castillo y arrasar a sus tropas. Una vez más el destino será el inesperado, con un Genzaburô que, contemplando el horror de una masacre, termina enloqueciendo, un precio que ha de pagar por haber interpretado las notas de la prohibida partitura.

Dos historias estas con un alto tono dramático, en las que una vuelta de tuerca final hace que sus atribulados protagonistas sufran en sus carnes por los errores cometidos a los largo de su existencia. Dos perfectos ejemplos del género gegika, y, sobre todo de la maestría y buen hacer de ese gran autor llamado Hiroshi Hirata.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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