Los chicos de Ennis

"Predicador integral: Especiales", Garth Ennis, Steve Pugh, Richard Case, Carlos Ezquerra, Peter Snejbjerg, Steve Dillon (ECC Ediciones)

La llegada del guionista irlandés Garth Ennis al sello Vertigo de la editorial DC Comics tuvo que ser un auténtico bombazo. Hasta entonces los lectores de las series allí publicadas estábamos acostumbrados a otro tipo de historias, la mayoría escritas por guionistas británicos, Grant Morrison, Neil Gaiman, Peter Milligan… Cada uno con su propia personalidad e ideas a la hora de narrar. Pero el material que traía Ennis era diferente, muy “diferente”: Violento, transgresor, malhablado, cínico… En su “Predicador” nos presentaba a un trío de amigos, Jessie Custer, Tulip y Casssidy. Un predicador que poseía la Voz del dimitido Dios, una ex asesina a sueldo y un cachondo vampiro. Las peripecias de estos tres compañeros a lo largo y ancho de los USA duraron sesenta y cinco vibrantes números. Pero su historia no hubiera sido nada sin los secundarios, una serie de geniales personajes, cuyas historias y orígenes ahora ECC recopila en un volumen integral.

En primer lugar vamos a trasladarnos a Far West, pero al sucio, al más parecido al real. Allí seremos testigos de un viaje, el que el protagonista de esta historia, un militar retirado cuya leyenda aterroriza a todo el que la conoce, y que hará todo lo que esté en su mano por conseguir la medicina que puede curar a su mujer y hija enfermas. Pero la vida era cruel en aquella época y el protagonista termina en el mismísimo Infierno, aunque la suya no será un alma cualquiera, por lo que regresa a lomos de su caballo para ejecutar una venganza y convertirse en el que todos conocen como el Santo de los Asesinos. Acompañando a Ennis en las labores gráficas, Steve Pugh (“Animal Man”) y Carlos Ezquerra (“Bloody Mary”), que nos trasladan a la perfección a esa época.

De ahí a uno de los secundarios que tuvo más éxito en la serie regular de “Predicador”. Se trata nada más y nada menos que del simpar Caraculo, un chico cuyo mote y actitud son sinónimo de inocencia y buen rollo. Pero, ¿Cómo llegó a ser lo que es? Junto al dibujante Richard Case (“Doom Patrol”) viajaremos al pasado, al periodo de esplendor del movimiento grunge, en el que los jóvenes alucinaban con las canciones compuestas por Kurt Kobain y su banda Nirvana. El chico pasa los días padeciendo las palizas de su autoritario padre, el sheriff Root, la pasividad de su alcohólica madre, las bromas de sus compañeros de instituto… Tan sólo encuentra la tranquilidad y comprensión con su colega Pubis, un chico que, como él, es un outsider, es eso es al menos lo que ellos se creen, influenciados por las letras de Kobain, el alcohol y una buena ración de porros. La situación se sostendrá hasta un aciago día en el que se enteran de la muerte de su ídolo, y ya las cosas no volverán a ser nunca las mismas…

Los que hayáis leído la serie, ¿recordáis a esa pareja de mastuerzos llamados Jody y T.C.? Los muchachotes son un dúo de rednecks despiadados, fruto de una tierras violentas, donde la endogamia es el pan nuestro de cada día. Ellos trabajan para la “querida” abuelita de Custer, pero en esta divertida y desquiciada historia se van a ver mezclados en un asunto que no les atañe, hasta que les toca de cerca. Una atractiva abogada y un ex policía bastante salido son perseguidos por los matones del terrorista internacional Sadam Hopper, un tipo que no se anda con chiquitas, y menos cuando se entera de que la rubia abogada tiene en un poder un cassette que lo incrimina en multitud de actos violentos. Comienza una persecución en los pantanos, pero lo peor que les podía ocurrir a los protagonistas de esta historia es cruzarse con Jody Y T.C., ya que nada volverá a ser lo mismo en sus vidas, para ninguno de ellos. El español Carlos Ezquerra vuelve a trabajar con Ennis en esta brutal historia.

La siguiente, protagonizada por el chupasangre Cassidy, y titulada “Sangre y Whiskey” nos lleva junto a su protagonista a la festiva Nueva Orleans, donde se va a encontrar con otro vampiro, el lánguido y verborreico Eccarius, un tipo que parece haber leído todas las novelas de la exitosa escritora Anne Rice, ya que se ha creído totalmente su papel de líder en un culto a su propia persona, Les enfants du sang, un grupito de jovenzuelos aburridos que piensan que ser vampiro es algo poético y blablabla… Cassidy, con el cinismo que lo caracteriza, les abrirá los ojos y aunque piensa en Eccarius como un compañero de su eterno viaje, sufrirá una gran decepción. Dibujando este one shot, el gran y prematuramente desaparecido Steve Dillon, que no solo dibujó la serie completa de “Predicador”, sino que tuvo capacidad y talento para regalarnos estos especiales.

Y de ahí a la que creo que es una de las mejores historias contenidas en este volumen, ilustrada por Peter Snejbjerg, nos narra el origen, entrada y ascenso de uno de los grandes personajes secundarios de la serie, Herr Starr. Pero, ¿Quién es este hombre? Retrocederemos en el tiempo para conocer su éxito dentro de la GSG, la policía alemana. Es el año 1972, y rápidamente su nombre y exitosos pero expeditivos métodos llegan a las más altas esferas, como la ultrasecreta organización conocida como el Grial, donde es rápidamente aceptado. Ellos mueven los hilos del mundo y tienen un plan para toda la humanidad, ya que en sus instalaciones ultrasecretas esconden algo que les permitirá hacerse con las riendas cuando llegue la hora. Pero Starr, frío como el hielo, tiene sus propios planes…

Como colofón a este volumen, Ennis y Dillon se unen por última vez para volver al pasado de su protagonista principal, la historia se titula “En lo alto de la silla” y nos presenta a un Jesse Custer joven, más alocado de lo que estamos acostumbrados a ver, junto a su chica Tulip y la amiga de la pareja, Amy. Junto al ranger Tom Pickett se van a ver involucrados en una trama criminal que mezcla caballos con gastronomía.

Un paseo por las vidas de una serie de personajes geniales, auténticos cimientos de una serie que marcó un antes y un después, “Predicador”.

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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