Los dos hermanitos

"El infierno de Tomino núm. 1", Suehiro Maruo (ECC Ediciones)

Imagino al autor de esta obra, el mangaka Suehiro Maruo, pensando como podría llevar a las páginas en blanco una muy personal versión de Hansel y Gretel. Los que ya conocéis su obra que, afortunadamente, ha sido publicada en nuestro país en los últimos años (“La sonrisa del Vampiro”; “La oruga”, “Dr. Inugami”; “La extraña historia de la Isla Panorama”…), sabéis que ésta precisamente no se caracteriza por narrar agradables cuentos, más bien todo lo contrario. A Maruo se le sitúa, como autor,  siempre en los terrenos del ero-guro, o sea, un género del manga que se nutre de la violencia, el morbo, el gore más extremo y unas fuertes dosis de sexo que rozan la pornografía…

¿Y quién es la Tomino a la que se refiere el título? Pues una niña a la que conoceremos como Miso y que, junto a su hermano Shôyu, son abandonados por su misteriosa madre. Los pobres chiquillos son criados en la total y absoluta miseria, junto a unos familiares que dejan bastante que desear y que, ante la mínima oportunidad, los venden a Herbert Wang, el propietario de un circo de fenómenos, o freaks

La vida allí va a seguir siendo complicada para la pareja de hermanos, que se mezclarán con el resto de componente del espectáculo: Shin, la niña cuyo cuerpo está recubierto de pelo, asemejándola a un animal salvaje; los enanos Sei y Ken; el jefe de pista, al que llaman shogun, Saburô Nagoya, y que, aparentemente, tiene dos cabeza; Kôji, un chico minusválido al que sus compañeros han rebautizado como El Espantajo, y finalmente la rubia, bella y frágil Elise. Tal vez la más extraña y peculiar adquisición de este museo de freaks. Es tal la fascinación que la joven provoca entre el público que un par de tipos no demasiado recomendables le ofrecen a Wang, su dueño, una gran suma de dinero para poder llevársela y convertirla en la cabeza visible de un extraño culto, la Iglesia Dorada.

Y será justo en ese punto, cuando los dos hermanos sean separados y el verdadero dolor caiga sobre ellos. Por una parte, Tomino se marcha del circo para ayudar a Elise, cuidar de ella. El pobre Sôyo, ahora llamado Katan tendrá que amoldarse a las costumbres del espectáculo, y sufrirá en sus propias carnes los riesgos que éste implica.

Suehiro Maruo nos vuelve a trasladar a su universo personal, donde su trazo clásico y hermoso nos muestra estampas de un Japón que ya no existe, estampas de una época lejana, todo ello mezclado con unos personajes extraños, al límite, que tratan de mancillar la inocencia de la pobre pareja de chiquillos, cuya inestable existencia los llevará a través de situaciones morbosas, oscuras, tan del gusto del autor. Todo ello mientras, argumentalmente, Maruo, nos ofrece pistas del origen, de quiénes son los misterioso padres de Tomino y Katan.

Una obra ésta, de las más recientes de su autor, para un tipo de paladar especial, que se deleita con otro tipo de propuestas, pero que no deja de ser extremadamente interesante e hipnótica. Ese es el poder del gran Suehiro Maruo.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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