Me, myself and I

"100%Marvel. Caballero Luna 6: Muerte y Nacimiento", Jeff Lemire, Greg Smalwood, Jordie Bellaire (Panini Comics)

Pocas expresiones anglosajonas, como la del título de esta reseña, resumen mejor la fractura de personalidad que acompaña al personaje (¿o mejor debería decir “personajes”) protagonista de este comic-book. Desde su nacimiento, el Caballero Luna ha estado acompañado en sus andanzas por sus otras encarnaciones, diferentes personalidades que le permitían acceder y lograr lo que para una sola era imposible: Marc Spector, la original, se valía del taxista Jake para explorar los bajos fondos y, en el otro extremo de la sociedad, la del magnate cinematográfico Steve Grant para asistir a fiestas y saraos de alto copete, donde también, en ocasiones, el crimen estaba presente…

Las aventuras de este héroe han sido múltiples desde que fuera creado en el año 1975 por Doug Moench y Don Perlin. Algunas de sus peripecias más famosas fueron ilustradas por un primerizo (y aún muy influenciado por Neal Adams) Bill Sienkiewicz, pero a los largo del tiempo, la estrella de este supertipo vestido de blanco fue perdiendo brillo, hasta que en el año 2014, una pareja de autores británicos, el guionista Warren Ellis junto al dibujante Declan Shalvey, sacuden los cimientos del personaje, cambiándolo radicalmente y regalándonos a los lectores la saga “From the dead”, uno de los mejores tebeos Marvel de los últimos años. En él se nos presenta a Mr. Knight, la nueva y letal encarnación del personaje, que durante una serie de historias prácticamente mudas, nos demuestra que ha vuelto a la ciudad con más contundencia que nunca y, eso sí, envuelto en un ambiente sobrenatural.

A partir de este genial punto de inflexión, la editorial decide dar arcos argumentales a guionistas de reputada experiencia y calidad, como a Brian Wood y Greg Smallwood en la saga “Apagón” y Cullen Bunn y Cía en “Cuando llega la noche”. Pero otro momento clave para el personaje llegaría con la aparición del guionista canadiense Jeff Lemire (“Old Man Logan”, “Hawkeye”…), que si por algo se destaca en sus historias en por el alto calado psicológico. Y junto, de regreso a la colección, el gran dibujante Greg Smallwood nos lleva a la locura, la ruptura de esas diversas personalidades que hasta ahora el personaje ha sabido tener a raya y controlar, pero que, de repente, lo llevan a un psiquiátrico, donde se debate entre las visiones de un pasado compartido con sus otras “caras”. Y todo ello, controlado desde las sombras por el omnipotente Konshu, la deidad lunar que ha marcado los pasos del héroe desde que su origen. Una auténtica montaña rusa esquizofrénica que lleva al protagonista al límite, rozando con los dedos la locura, y que, en el tomo anterior, titulado “Encarnaciones” mezclará en un pesadillesco cóctel: El rodaje de una película sobre Caballero Luna (dibujadas por Wilfredo Torres), las peripecias de tono noir del taxista Jake (con los lápices de Francesco Francavilla) y, sorprendentemente, otra personalidad adoptada en la infancia y que ahora reaparece, la de un piloto espacial (que John Stokoe ilustra) que lucha en el futuro contra hordas de hombres lobo comandadas por el letal Lupinax…

Y finalmente llegamos a este último volumen de la etapa Lemire-Smalwood. Y en él vamos a viajar en el tiempo, a la infancia del joven Marc, junto a su familia que, preocupada, ve los primeros brotes de la enfermedad mental del chico, su “amigo imaginario”… Seguiremos a Spector en su años como mercenario, su primer encuentro con el que será, a través de infinidad de aventuras, su eterno compañero y amigo, Frenchie y, cómo no, su amor eterno por la rubia Marlene y el letal asesino llamado Bushman. Y por si esto no fuera poco, en este ¿imaginario? campo de batalla deberá lidiar con la misión que le encomienda Anubis si quiere que salvar la vida del anciano Crawley… Todo un reto para un hombre con la mente fraccionada.

Una lucha, un torbellino de recuerdos, del que solo puede salir una personalidad que, finalmente, tendrá que enfrentarse a Konshu.

Tanto el guion de Jeff Lemire, que se sumerge de cabeza en la faceta más psicológica del personaje, como la impresionante narración gráfica de Greg Smallwood y la paleta de colores aplicada con maestría por Jordie Bellaire, convierten a esta saga que termina, en uno de esos cómics de imprescindible lectura que está entre lo mejor de la moderna Casa de las Ideas.

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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