¿Madre no hay más que una?

"Bribones: Padres extraños", El Torres, Nacho Tenorio, Sergio Mora, Verónica López (Dibbuks)

El Torres nos da un respiro para poder recuperar el aliento, dejando en la oscuridad esas historias que nos ponen los pelos de punta, y nos propone un nuevo viaje a Gerada. Además del terror, hay otro género que el guionista malagueño maneja a la perfección, esa curiosa mezcla de Espada y Brujería mezclados con un humor desopilante. Y en este nuevo libro de “Bribones” lo hay, y del bueno, a mansalva.

Pues sí, nos encontramos de nuevo con esa peculiar pareja de bárbaros, el grandote Bram y la curvilínea y resolutiva Weasel. No saben que en breve se van a ver metidos en una de sus aventuras más peligrosas. Ni maldiciones gallináceas, no dioses y tumbas, y tampoco barcos bajo cero. Aquí la cosa huele a pañal sin cambiar…

En el palacio del Gerator de la ciudad, Clavius, se gesta el drama. De entre la cohorte de concubinas de su numeroso harén, elige a la bella Taliesa, que le ha dado un hijo, un sucesor. Pero el rencor más profundo surge de otra de las atractivas féminas que lo han complacido durante tantos días y noches. Malikita no puede soportar convertirse en una secundona y por ello ordena la ejecución de Didacus, el pequeño bebito.

Menos mal que entre las sombras unos aviesos ojos observan todo lo que sucede. El esquivo magistrado Monzón moverá una imaginaria ficha que hace que comience la peripecia de Bram y Weasel, justo cuando llaman a la puerta de su morada y se encuentran con el lloriqueante mocoso.

Y justo aquí empieza la diversión. Sin entrar en detalles que os destripen el resto de la divertidísima trama, os diré que los Bribones se van a ver perseguidos por colosales monstruos de piedra, vampiras sedientas del rojo líquido, serán arrojados a un sima oscura que esconde a los más temibles engendros que podáis imaginar… Y así, entre golpe, pirueta y hachazo, en paralelo, seremos testigos de las intrigas tanto de Malikita, por cuya cama pasan una serie de secundarios que la ayudarán en su objetivo, como del hábil Monzón, que también tiene su agenda secreta, faltaría más.

He de confesar que me he reído un montón con esta nueva aventura, y lo he hecho sobre todo con dos momentos que me han llegado al alma: la coña que El Torres hace con la procesión del Santo Pavo del Sagrado Silencio, situación que tal vez muchos de vosotros, lectores, no pilléis del todo, ya que es algo que, sobre todos los andaluces, conocemos de sobra. 

Otro de esos momentos más descojonantes es la tremenda bronca que Michcock, el sufrido mago de sobremesa de la vengativa concubina, le echa a su hijo Ditkotomous (¡toma guiñazo!), que utiliza para sus hechizos y maldiciones ciertas cartas coleccionables, en las que algunos de dejan el sueldo y los ahorros. Genial.

El apartado gráfico, en esta ocasión, está defendido ala perfección por el bien avenido tandem de artistas sevillanos, Nacho Tenorio y Sergio Mora, que saben plasmar a la perfección tanto los abundantes momentos en los que reina la acción, como la expresividad de los personajes en los gags (¿Cómo se pelea con hacha y espada y a la vez se acuna a un bebé?), así como homenajear a más de un famosísimo personaje de las viñetas. La guinda a este sabroso pastel la ponen los colores de Verónica López.

Una vez terminada la aventura, la sensación que nos queda es la de habernos encontrado con unos viejos amigos con los que siempre pasamos un buen rato y a los que esperamos volver a ver muy, muy pronto. Ya hay ganas de volver de nuevo a las callejuelas de Gerada…

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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