¡Choque de Flash!

"Flash: El regreso de Barry Allen", Mark Waid, VV. AA. (ECC Ediciones)

1992 es, sin lugar a dudas, una fecha muy importante en la biografía del guionista norteamericano Mark Waid. Fue en este año en el que aceptó el reto de escribir la, hasta entonces bastante gris, colección de Flash. Estaba protagonizada por un viejo conocido, Wally West, que se había criado bajo el cariño y el manto de su tío Barry Allen, convirtiéndose con el tiempo en Kid Flash y más tarde, debido al heroico sacrificio de Flash (“Crisis en las Tierras Infinitas”) en el nuevo heraldo de Keystone City.

Pero esa historia ya la sabéis, así como el tiempo que Mark Waid estuve al frente de la cabecera. Nada menos que ocho años, dejando su huella en todos los personajes que pasaron por susmanos y creando una serie de sagas donde mezcló con maestría y profesionalidad la aventura con el drama, siempre salpicándolas con algo de humor.

Y en  este segundo volumen de la colección dedicada a la etapa de Waid vamos a encontrarnos, para ir abriendo boca, con un par de anua les, dos largas historias autoconclusivas, ilustradas por una pareja de tops, Travis Charest y Phil Hester: En la primera, el ocupadísimo Wally se va a enfrentara a un hecho que se convertirá casi en un momento “clásico” de la colección: La alianza entre varios villanos. En este caso es la curvilínea Patinadora Dorada y Chiller Blaine los que convocan a Bumerán, Trickster y el Hechicero del Clima para que roben (cómo no) el valioso Diamante Negro. Eso sí, no cuentan con la velocidad de Flash. Aunque, para sorpresa delhéroe, uno de los malosos no es quien parece ser…

En el otro anual seremos testigos del nacimiento de un nuevo héroe, Argus. Nick Kovak, un agente infiltrado en el ambiente mafioso de los bajos fondos, será atacado por una extraña criatura que parece venida de otro planeta. Solo una alianza entre él y Flash hará posible que logren vencer a los letales seres y, sobre todo, salvar la vida de la novia de Wally, Linda Park.

Pero amigos, ahora llega lo que hace que este tomo sea una etapa ya clásica en las aventuras del personaje, que ahora está tan de moda gracias a su versión catódica. Y es que aquel que parecía muerto regresa… ¡Barry Allen está de vuelta a su ciudad!, para sorpresa tanto de Wally, como de sus amigos-mentores Jay Garrick, Max Mercury y Johnny Quick.

Todo es alegría y alborozo ante la súbita aparición del héroe, que rápidamente pretende recuperar su papel, comportándose de una manera algo extraña a ojos de Wally. Parece que el retorno no le ha sentado demasiado bien a Barry, que comienza a mostrar un lado algo violento y oscuro…

Por supuesto, no os voy a desvelar el desenlace de este adictivo arco argumental, pero tan solo os adelanto que va a ser la definitiva prueba de fuego para Wally, colocándolo definitivamente como el héroe de Keystone City, aunque para ello tenga que sufrir, y mucho.

Si esta saga viene ilustrada por Greg Larocque, el número 80 de la colección USA daría la bienvenida no solo a un nuevo gran portadista de lujo como Alan Davis, sino que abriría sus puertas de par en par a un dibujante al que por aquel entonces no conocíamos de nada. Su nombre era Mike Wieringo, y su llegada una bocanada de aire fresco, con un estilo que partía con esa moda de los noventa que fue copiar a saco a Jim Lee.

Y en sólo cuatro números, el prematuramente desaparecido Wieringo demostró que había llegado para quedarse. En ellos vamos a conocer a un viejo amor de Wally (con al correspondiente ración de celos por parte de Linda…), Frankie Kane, cuyos poderes magnéticos conducen hacia el “lado oscuro”. Tan sólo la ayuda de dos viejos amigos, Nightwing y Starfire, hará posible que la chica recupere la cordura.

Pero en la ciudad hay otro elemento villanesco a tener el cuenta, El Consorcio. Y en un golpe final le van a poner las cosas muy difíciles a los héroes…

Esta colección tiene todos los ingredientes, perfectamente mezclados, para que hagan pasar al lector de superhéroes un muy buen rato. ¿Qué esperas?¡¡Corre a por ella!!

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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