El ingrediente secreto

"Relatos Terroríficos núm. 11, 12, 13", Junji Ito (ECC Ediciones)

Me considero un gran aficionado al terror, ya sea el literario, el cinematográfico o el que se transmite a través de las viñetas. Pero, eso sí, llegados a este punto de mi papel como espectador o lector, espero algo más de los autores, no me basta con el simple susto, ese súbito giro de cámara que nos ofrece un primer plano del monstruo que, segundos antes, no estaba ahí. O el recurso, muy utilizado últimamente, del “susto musical”… Pido más, quiero una atmósfera lograda, me transmite más desasosiego el “mal rollo” de una situación, por cotidiana que esta sea, que los típicos y tópicos horrores.

Es por ello que, centrándonos en el manga japonés y uno de los grandes maestros del terror, me gusta tanto la obra de Junji Ito. Sabe coger cualquier situación, o un simple y vulgar objeto y dándole la vuelta, convertirlo en algo amenazador, que nos observa, siseante, desde las sombras de ese pasillo que hemos recorrido mil veces, pero al que ahora nos da miedo, mucho miedo, acceder…

No quiero ni imaginar lo que se le pasaba por la cabeza a este ex dentista mientras contemplaba, indefensos, a sus pacientes. El plasmar sus historias en papel hizo que abandonara su profesión y nos regalara esa visión de esos otros mundos que se parecen tanto al nuestro, pero con una oscura y pegajosa pátina que los recubre.

ECC Ediciones, en su afán completista, nos ha dado muchas alegrías a los seguidores del mangaka, ya que en su imprescindible catálogo le han dedicado un importante espacio: “Gyo”, “El muerto enfermo de amor”, “Hellstar Remina”, “Black Paradox”… por nombrar solo a algunas. Y a todas estas historias largas se une la mejor y mas completa antología de relatos cortos de terror del autor, nunca antes publicados de esta manera en nuestro país.

Acompañadme durante unos minutos, vamos a dar un paseo por los tres últimos volúmenes de la colección que, poco a poco, se acerca a su conclusión. Una advertencia, en ningún momento os soltéis de mi mano, no respondo de las consecuencias…

En el volumen 11 nos vamos a encontrar con seis perlas terroríficas: Una curiosa y terrible epidemia asola la ciudad. Chicas poco agraciadas van transformándose en fríos bellezones ante los asombrados ojos de sus compañeras para, poco después, ir enfermando y fallecer… ¿Qué está ocurriendo?

Y hablando de extraños padecimientos, la curiosidad de un muchacho hace que observe como su joven vecina tiene agujeros en su cuerpo. Ignorado por sus mayores ve como la muchacha, Rina, señala hacia un punto del jardín. Sólo el oscuro doctor que la visita conoce el origen de la enfermedad, que parece residir en un amuleto de jade.

¿Os dan miedo los espantapájaros? Siempre se relaciona su figura con el terror, ¿verdad? Pero seguro que esta historia de Junji Ito os sorprende. Tras el fallecimiento de la joven Yuki, su padre tiene una terrible discusión que el novio de la fallecida. Desquiciado, clava un espantapájaros junto a su tumba. este será el oscuro y misterioso comienzo de dos hechos: El muñeco comienza a transformarse en al chica y, por otro lado, una invasión de espantapájaros comienza. ¿Os parece original o no?

El odio puede compartirse hasta más allá de la muerte. O si no que se lo digan a la familia de Taeko, que tras descubrir que es adoptada, maldice a los suyos. Solo será el comienzo del horror para ellos, ya que Keiko, una compañera que la odiaba y se suicidó, comienza a acosarlos.

Finalmente, dos perlas muy breves pero escalofriantes: En “Cuasicolisión”, un intrépidos jóvenes se van a encontrar con un vuelo comercial, pero… ¿ese avión no se había estrellado?

¿Os gustan las reuniones de alumnos? Han pasado los años y la clase de Teranishi se reúne para abrir una cápsula del tiempo. Todo va bien, las conversaciones son amenas, recuerdos del pasado y de otros compañeros, hasta que la enorme esfera es abierta… ¿Qué encuentran en su interior?

Con la rapidez de un escalofrío saltamos al tomo 12 de la colección y en la primera historia vamos a ser testigos de los problemas que surgen cuando las dos facciones de un grupo de alumnos se separan en dos diferentes lugares de la misma casa, un sitio abandonado y bastante lúgubre…

Esta segunda historia me ha recordado poderosamente al que considero el mejor relato de Ito, su obra cumbre. Se trata de “Uzumaki”. Pero volvamos a esta plaga de babosas que agobia a una familia, que pasarán a experimentar el terror cuando la lengua de su hija se transforme en una pegajosa babosa. El cambio, terrible, no tardará en llegar.

¿Os dan miedo los túneles? Pues entonces lo vais a pasar mal con “El cuento del túnel”. La madre del joven Goro se suicida internándose en un túnel, es un recuerdo que lo ha perseguido durante muchos años. Ahora, de vuelta a su pueblo, no puede evitar visitar el lúgubre lugar, donde los hechos del pasado y el presente se entremezclan, quedando sorprendido cuando descubre lo que se esconde dentro.

Terminamos este volumen con “La estatua de bronce”, donde vamos a conocer la “afición” de la viuda del alcalde. A través de un sistema de audio, puede escuchar todas las conversaciones de un parque. Pero la mujer, que obviamente, no está en sus cabales, tiene una obsesión. Quiere volver a recuperar el hermoso cuerpo que tuvo en sus juventud, y para ello cuenta con la ayuda de un escultor. Juntos ejecutarán un sangriento y terrible plan que tal vez no acabe como al mujer desea...

Y llegamos a un número fatídico, el 13. Para muchos esta cifra es sinónimo de mala fortuna, pero en este caso, Junji Ito nos regala otro cuarteto de magníficas historias. Y me remito al principio de la reseña cuando digo que el autor es capaz de transmitir desasosiego con cualquier objeto. En este caso, una ventana desde que la que el joven protagonista del relato escucha la siseante voz de una mujer que se acerca a él por la noche, poco a poco…

Los que tenéis al suerte de vivir junto al mar, ¿os gusta pasear por la orilla? Seguramente habréis visto en más de una ocasión esos restos que la marea ha traído: Trozos de madera, cuerdas, papeles, algunas medusa, algas… Pero seguro que nunca imaginaríais lo que aparece en una playa nipona, atrayendo la atención de propios y extraños. Dicen que la curiosidad mató al gato, ¿verdad?

Para los amantes del anime, seguro que recordaréis esas divertidas “pelusas” negras que aparecen en varias de las películas del genial Hayao Miyazaki. Pues bien, digamos que Junji Ito hace su propia version de estas cosas que casi siempre podemos encontrar debajo de las camas o en los rincones más inesperados. Pero, ¿Qué sucedería si la voz de personas expresaran sus pensamientos más secretos a través de estas “esporas”. Lo que comienza siendo una mera anécdota se va transformando en la obsesión de unos jóvenes por tener más y más de estas esporas. La locura total no tardará en aparecer.

El final del camino comienza con la llegada del doctor Furuhata a Arenas Blancas, un pueblo de interior en el que la vida pasa con monotonía. Se parecería a cualquier otro lugar si no fuera por el mal aspecto de sus habitantes, que parecen tener un nivel muy bajo de glóbulos rojos. Algo palpita y circula bajo las calles de este lugar, y el doctor se encargará de averiguarlo, aunque se juegue la cordura en ello.

Fiuuu, ha sido este un largo viaje a través de esta galería de los horrores de Junji Ito. Ahora es el momento de encender la luz y volver al mundo real, aunque, ¿¿Qué es esa sombra que nos acecha de ese rincón??

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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