Belleza torcida

"El infierno de Tomino núm. 2", Suehiro Maruo (ECC Ediciones)

Un venerable anciano japonés se os acerca, de pronto, por la calle. Os ofrece la mano para que lo acompañéis en un viaje. ¡Pero, tened cuidado! Bajo su amable sonrisa y esa peculiar boina que corona su testa (al igual que la de otro famoso mangaka, quizá el más conocido a nivel mundial…) hay un mundo nuevo, probablemente paralelo al nuestro, donde bellos jóvenes conviven con deformaciones de la naturaleza, auténticos freaks, por no hablar de la maldad que reside en algunos de los corazones de otros habitantes de estas extrañas tierras que se parecen mucho al Tokio de mediados de siglo. Pero hay algo que falla, una extraña música, o podríamos llamarla zumbido que desde que habéis llegado aquí, no para de taladraros el cerebro. Sí amigos, estáis en el bizarro mundo de Suehiro Maruo, uno de esos mangakas, al que ya podemos calificar como veterano, y que en el momento en el que en Japón triunfaban las historias de Osamu Tezuka y el gegika más dramático, él optó por tomar otro camino más tenebroso y extraño. Creo que se le podría considerar el “padre” de un género que no muchos cultivan, pero que con el paso de los años a ido añadiendo más y más adeptos, amantes irredentos de este tipo de narraciones que mezclan el horror, el sexo y la violencia más descarnada y explícita. Como supondréis, me refiero al ero-guro, un tipo de manga que puede provocarnos pesadillas, como las tejidas en la mente de otro autor al que también conocemos muy bien en nuestras tierras, Shintaro Kago, aunque si comparamos su extremísima (en ocasiones imposible permanecer impasible ante lo que retrata en sus páginas) obra con la de Suehiro Maruo, éste segundo queda como un retratista gráfico que, con un estilo en extremo clásico, plasma con extrema belleza las situaciones más grotescas en sus historias. “Dr. Inugami”, “La sonrisa del vampiro”, “DDT”, “New National Kid”, “Infierno embotellado”, “La oruga” o “La extraña historia de la isla panorama” son perfectos ejemplos de esto que os hablo.

Pero en esta ocasión, ECC publica, en su magnífica línea manga (todo hay que decirlo) la continuación de las desventuras de los jóvenes hermanos Tomino y Katan, que desde que ingresaron en un circo de freaks han conocido, y padecido, en sus propias carnes el martirio de vivir en el extraño mundo de Maruo. El propietario del espectáculo, el depravado Herbert Wang, vive inmerso en una atmósfera de sexo y opio, mientras Katan experimenta el dolor al ser introducido en una extraña armadura que (tal vez) deforme su efébico cuerpo y lo convierta en un miembro de propio derecho en esta curiosa familia de seres, como Shin, la niña con rasgos animales y cuerpo lleno de pelo, o los enanos Ken y Sei…

Y mientras tanto Tomino también vive su particular infierno (de ahi el título de la serie) y sirve de ayudante a la mística Elise, otra chiquilla que es la cabeza visible de un culto que cada vez tiene más y más adeptos. Pero la pobre Tomino también vive en el mundo de las pesadillas y las visiones, donde sufrirá traumáticas experiencias que la van llevando en la incesante búsqueda de su hermano Katan.

¿Lograrán volver a reunirse algún día?

En esta última obra de Suehiro Maruo, su estilo alcanza unas cuotas de calidad gráficas incomparables y, narrativamente, es tal vez una de sus historias más pesadillescas y retorcidas, poblada de numerosas imágenes, referencias, que nos trasladan a un Japón que ya no existe. Es como un mal sueño del que no logramos despertar. Una visión febril de la realidad.

Coronando este segundo tomo de la saga, un interesantísimo extra, una entrevista informal entre dos autores de lujo, el propio Maruo y Atsushi Kaneko, uno de los más espectaculares descubrimientos en el mundo del manga (una vez más gracias a ECC). En su charla el veterano autor relata sus vivencias de juventud y cómo y por qué decidió hacer lo que hace. De imprescindible lectura si queréis conocerlo mejor.

Qué, ¿os atrevéis a entrar en el mundo de Suehiro Maruo?

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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