El largo camino

"Sabor a coco", Renaud Dillies (Ediciones La Cúpula)

Se abre el telón. Nos encontramos ante un paraje desértico, y en una minúscula construcción pasan sus días una pareja de amigos, Jiri y Polka. El primero es una cigüeña, virtuosa de las cuerdas de su instrumento, una balalaika. Polka es un zorrito bastante perspicaz. Y os preguntaréis, ¿Cómo comienza la historia de este par de curiosos personajes? Pues como podréis suponer, tanto sol hace que la garganta se reseque y el cuerpo nos pida un buen trago de agua fresca. Pero, ah, hete aquí el problema. Los amigos no tienen nada del líquido elemento, así que abandonan su hogar y emprenden la búsqueda de un oasis, un pozo o un simple charco con el que aliviar el insoportable calor.

¿Y qué otra cosa mala tiene este interminable paraje desértico? Pues que entre sus dunas querrás ver cosas que no existen. Los espejismos son engañosos y nunca más crueles que en estos momentos. Pero, en fin, al menos la charla entre los colegas es grata. Cae la noche, el ambiente se refresca y cuando menos se lo esperan observan un hecho que los deja patidifusos e ilusionados. Recortado contra el perfil lunar aparece un pez, un enorme ser que desafía las leyes de la gravedad y la lógica y que, claro está, vendrá de un lugar donde haya agua…

Comienza la implacable persecución. Pero nada, el calor, las ardientes arenas y el impasible trayecto del pez, que se aleja en el horizonte, hará que los amigos vuelvan a hundirse en la desesperación y el agobio. Y sigue la interminable caminata, donde se irán encontrando con otros curiosos seres, hasta que, por fin, un golpe (y nunca mejor dicho) de suerte les dé de lleno. ¡Un coco, señores! La solución a sus más inmediatos problemas de deshidratación. Sí, pero, ¿Cómo abrirlo? Parece que el destino no para de ponerles zancadillas a los incansables viajeros.

Renaud Dillies nos regala una historia en la que, como en la nostálgica “Abelardo” junto a Regís Hautière, utiliza el recurso de los animales antropomórficos para hablarnos, sobre todo, de amistad. Sólo ésta hará que la curiosa pareja sortee la desesperación y pueda seguir adelante en un camino sin destino concreto. A lo largo de episodios, se interna más y más en un paisaje cada vez más fantástico, irreal, en que se percibe la influencia de grandes de la viñeta como George Herriman, Fred y me atrevería a nombrar hasta al mismísimo Max. El autor nos propone un juego visual, y ejecuta piruetas con las viñetas, la composición de sus paginas, obteniendo una obra gráficamente muy bella, además de unirnos al trayecto de Jiri y Polka.

Y es que, como suele decirse, “lo importante es el viaje”.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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