El noble bruto

"Marvel Gold. El Increible Hulk 1: ¿Hombre o mosntruo?", Stan Lee, Jack Kirby, VV. AA. (Panini Comics)

Si observamos detenidamente la portada de aquel primer número protagonizado por el desgraciado doctor Bruce Banner, nos damos cuenta de que ese alter ego que crece desde su interior, el masivo Hulk, no tiene una expresión feroz. Su serio rostro no transmite esa furia, ira, que le ha caracterizado a lo largo de tantas y tantas páginas. Contradictoriamente, una vez que el altivo Banner (más tarde se le bajarán los humos) recibe la lluvia de rayos gamma, salvando al entremetido Rick Jones (símbolo de esa alocada juventud de los sesenta) y se transforma en ese primigenio monstruo de color gris, notamos que la actitud de éste es poco condescendiente con el jovencito que trata de apaciguarlo. Ese Hulk del primer número, que piensa, no es el grandulón de frases cortas y puñetazos a go go, refleja la tremenda influencia de la novela de Robert L. Stevenson sobre la creación de Stan Lee, Banner es más Jekill que nunca, y Hulk, con el que comparte la primera letra de su nombre, es un nítido reflejo de Mr.Hyde. Y ahora me pregunto si tras revisar este primer número, Stan Lee no suavizó y cambió aposta la actitud de su protagonista, ya que, la verdad, en la primera entrega se encontraba  justo en la línea que separa el heroísmo de la villanía… Curiosamente, muchos años después, el que un servidor considera verdadero “padre” de la criatura, el guionista Peter David, aprovecharía este hecho para crear a Mr. Fixit, un Hulk gris, más pequeño y bastante golferas.

Pero no, Hulk, ahora ya con el color verdoso que todos conocemos y amamos (ay, las imprentas, las imprentas…) se nos muestra como un ser inocente, que no ha hecho nada malo pero, por su simple condición “monstruosa”, va a ser perseguido sin ton ni son por las diferentes facciones que entonces lidiaban a un lado y el otro del ignominioso Telón de Acero. Y como ejemplo, tras su presentación, el pobre Hulk será el objetivo de su primer villano, La Gárgola, un tipo bajito y muy muy feo (de ahí su sobrenombre) que, desde Rusia con odio, intentará adoptar las capacidades del alter ego del profesor Banner, que se transforma, cual licántropo, cuando llega la noche.

Y en esta nueva colección no podían faltar los alienígenas, así que Lee y Jack Kirby a los lápices nos presentan a una curiosa raza, los Hombres-Sapo, que secuestran a Hulk y su ahora ángel de la guarda, Rick Jones (el joven tiene una deuda moral con el bruto, y se encarga, o al menos lo intenta, de que permanezca encerrado a cal y canto en su fase “verdosa”) y se los llevan al espacio exterior, lo que dará lugar a una aventura de lo más curiosa. Mientras, en nuestro planeta, dentro de la misma familia se dan dos aptitudes totalmente antagónicas: Por un lado, el general del ejército americano, “Trueno” Ross que le tiene una especial inquina al pobre Hulk, y cada vez que puede y el presupuesto lo permite, lanza sobre él, todo el armamento y soldados con los que cuenta.

En el otro extremo está Betty Ross, la jovencita que ama apasionadamente, y en secreto, al serio Doctor Bruce Banner. Ella bebe los vientos por él, pero el pobre científico ya tiene demasiados problemas con los que lidiar como para preocuparse de su corazón.

Pues bueno, después (nada más y nada menos) que evitar que la Luna destruya nuestro planeta, en el camino del monstruo se cruzará un curioso circo, cuyo Jefe de Pista utiliza sus facultades hipnóticas para convertirse en su dueño. Y así, entre huida y escondite, recuperación de la inteligencia y posterior pérdida, enfrentamientos con otros nuevos villanos como Mongu, Tyrannus, el general Fang o el Amo del Metal (no tiene nada que ver con la música, os lo aseguro) los lectores sesenteros, que veían y disfrutaban de una colección que comenzaba a despegar, se llevaron el golpe más duro, ya que la cabecera fue cancelada tras su sexta entrega… Jack Kirby se había convertido en el principal dibujante de aquella Marvel primigenia y no daba más de sí, pese a la impagable ayuda de otro de los grandes pilares de la editorial, Steve Ditko. La decisión, dolorosa, fue cerrar la colección y hacer historias más cortas, con menos páginas, que comenzaron su “segunda” andadura dentro de “Tales to Astonish”, compartiendo portada con otros héroes Marvel como el Hombre Gigante o el Príncipe Submarino, Namor.

Y el resto es historia, y gracias a la imaginación y desparpajo de los guiones de Stan Lee y una auténtica legión de dibujantes, como los ya nombrados Kirby y Ditko, a los que se unirían con el tiempo Dick Ayers, Mickey Demeo, Gil Kane, John Romita, Bill Everett, John Buscema y la genial Marie Severin, entre otros. Fue bajo ese sello donde se creó todo un universo alrededor de uno de los personajes más importantes de lo que después sería bautizado como el Universo Marvel. Y una legión de villanos como El Camaleón, El Líder, Verdugo, Búmerang, La Encantadora… y algún que otro encontronazo con futuros aliados, como el Hombre Gigante y Namor.

En fin, fue el nacimiento de un personaje que hoy en día aún sigue siendo uno de los preferidos de los lectores. Si queréis saber como nació, solo tenéis que sumergíos en la lectura de este magnífico tomo que, como siempre, viene trufado por cantidad de sabrosos extras. Excelsior!

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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