¡Bona to Vada, Patrulla Condenada!

"La Patrulla Condenada de Grant Morrison Libro 04: Planeta Amor", Grant Morrison, Richard Case (ECC Ediciones)

Llueve. Un solitario puente contempla la gris escena. En ella, algunos protagonistas de estas historias le dan un cierre ¿definitivo? a sus andanzas. FIN.

Rebobinemos, por favor. Nos encontramos ante el arco argumental más oscuro de la etapa del guionista escocés Grant Morrison al frente de este grupo de ¿superhéroes? Cae el telón y haremos un doble viaje con esa entidad llamada Rebis. En primer lugar a su interior, a esa trinidad oscura, que comparten un solo cuerpo. Larry Trainor, Eleanor Poole y el poder oscuro de una criatura que los lleva lejos, muy lejos, hasta la Luna. Allí encontrarán la siguiente fase de su extraña evolución.

Mientras tanto, en la base de la Patrulla, las cosas se están poniendo feas. Una aterrorizada Dorothy le cuenta sus miedos a Joshua. Desde “el otro lado” una entidad llamada Candlemaker le susurra que pida un deseo, sólo uno. Si lo hace, el extraño ser podrá acceder a nuestra realidad y ejecutar sus planes, en los que están incluidos el genocidio y el apocalipsis. Casi nada…

¿Y qué pasa con Crazy Jane? Inicia un viaje de autodescubrimiento que la va a llevar a la ciudad en la que vive Superman. La urbe en la que habitaba junto a su padre, al que viene a pedirle cuentas de su pasado, el terrible suceso del que fue víctima y que desencadenó esa “explosión” de personalidades que la convirtieron en lo que hoy es. Pero la memoria a veces nos juega malas pasadas, es engañosa y cuando se nos muestra la realidad somos incapaces de reaccionar de la manera adecuada. Pues imaginad lo que puede ocurrir con la desequilibrada Jane. Recordar duele, y mucho.

Es entonces cuando el cristal empieza a resquebrajarse, el experto en lo paranormal y templario, Willoughby Kipling, comienza a tener “avisos” de que algo terrible está a punto de suceder. Debe ayudar a la Patrulla Condenada.

En la base de la Patrulla cae la primera fija de un imaginario domino, que en una lenta cadencia nos va a ir desvelando los secretos planes de un miembro del grupo y cómo, desde la oscuridad, hace años que maneja los hilos de las vidas de varios de sus compañeros. Nada ha sido casual, todo forma parte de un esquema. Y el punto de partida es la muerte…

Y justo entonces, la pequeña, frágil e inocente Dorothy pide un deseo. Se desencadena el Apocalipsis. Y ya no hay una Patrulla Condenada que nos salve de él.

El cierre de esta etapa de Grant Morrison, acompañado en la mayoría de los número por el dibujante Richard Case, es una muestra más de su genialidad como escritor. Compone una oscura sinfonía que parece no tener un cierre, y nos lleva por el camino de la desesperanza, ya que la verdad que conoceremos nos coloca ante un grupo roto, cuya aspiraciones han sido siempre una mentira, tan sólo ha habido un esquema, una agenda secreta que ahora ve la luz. ¿Habrá un final feliz para ellos?

Este último volumen se cierra con un especial titulado “Doom Force”, que es una muestra del sarcástico humor del que puede ser autor Morrison. Eran los años noventa y en los comics-books norteamericanos se había establecido un nuevo canon, en el que tuvo mucha “culpa” el dibujante Rob Liefeld y sosias: Gráficamente, los héroes rebosaban musculaturas imposibles, las proporciones se deformaban y los uniformes y pintas de estos nuevos defensores era tirando a feista.

Pues bien, en este one shot, Morrison se chotea a gusto de esta tendencia que, menos mal, no duró demasiado y nos presenta a un grupo formado por The Crying Boy, Shasta la Montaña Viviente, Flux, The Scratch y Spinner. Tipos ultramusculados y heroínas cuyos implantes mamarios se salen de la viñeta…

Y el guionista viene muy bien acompañado de un selecto grupo de dibujantes: Steve Pugh, Ian Montgomery, Brad Vancata, Richard Case, Walter Simonson, Paris Cullins, Ray Kryssing, Duke Mighten, Mark McKenna y Ken Steacy.

Si este supergrupo es tan estrafalariamente desquiciado, imaginad sus aventuras… Os espera “El Día del Juicio Final”. Nuff said!

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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