¡Con Él llegó el trueno!

"Ragnarök 2: El Señor de los Muertos", Walter Simonson (Panini Comics)

La industria norteamericana del cómic (los ya por todos conocidos comic-books) podría ser comparada con una inmensa e inmisericorde maquinaria que siempre, siempre, ha de estar funcionando. La cantidad de títulos mensuales que copan los estantes de las tiendas especializadas es brutal, y existe una competencia entre las principales editoriales para que sus tebeos sean los más vendidos del mes (hay incluso una teoría bastante válida que relaciona el nombre de la colección, al letra por la que comienza éste y las posibles mejores ventas…). Esto hace que los dibujantes, los principales responsables del cómic, se vean sometidos a una presión brutal, ya que, amigos, producir un tebeo mensual de entre 22 y 24 páginas no es cosa fácil. La juventud, frescura y rapidez de los nuevos autores hace que muchos veteranos, por desgracia, queden relegados a un semi olvido y sus carreras suelen terminar de la manera más inesperada. Por otro lado, hay una parte positiva, y es que la mayoría de todos estos artistas, clásicos de la viñeta a los que ya no vemos en las páginas de los cómics, siguen llevando el pan a sus hogares gracias a los encargos, las commissions, con las que pueden seguir produciendo.

Pero claro, en toda regla siempre existe una, o varias excepciones. Y una de ellas es Walter Simonson, un autor que nos volvió locos en su momento por su extraordinaria manera de narrar. Heredero directo del Gran Jack Kirby, Simonson siempre ha explotado al máximo la capacidad que da una página en blanco, y nos regaló (y lo sigue haciendo) espectaculares secuencias que parecen salirse de papel para golpearnos en la retina. Son muchos los títulos por los que pasó su genial mano, pero el que lo ha colocado en el Olimpo de los autores de cómic norteamericano fue su inolvidable etapa al frente de Thor, donde aplicó su inmensa afición por la mitología nórdica y la mezcló sabiamente con las aventuras del rubio Dios del Trueno.

Pero eso es ya historia conocida. Lo que nos interesa es el presente inmediato, y en él Simonson ha vuelto a encontrarse con ese personaje favorito, Thor. Pero en esta ocasión nos va a narrar que ocurrió después del Apocalipsis, el Ragnarök, y tal vez muchos de vosotros no reconozcáis al héroe de rubios cabellos, que ahora se ha convertido en un muerto viviente de cabellos canos. El único rastro de su antigua personalidad es que sigue agarrando con fuerza su místico y poderoso martillo, Mjolnir.

¿Y qué vamos a encontrarnos en este segundo volumen? Pues en su búsqueda del Mal más absoluto, el protagonista se va a encontrar en su camino con un miembro de una de las especies más letales que nunca pobló el mundo, un elfo negro llamado Regn, que clama venganza por la muerte a manos del Dios de su esposa Bryna. La pelea será encarnizada, cómo no, pero queda momentáneamente interrumpida por la aparición de un millar de enemigos enviados por el  Señor de la Oscuridad. Son los letales Enciendefuegos. Gracias a esto, Dios y Elfo Negro sellarán una momentánea tregua para enfrentarse a ellos…

La tragedia aparece cuando la joven hija de Regn muere a manos de Thor, antes de que sea poseída por la oscuridad, lo que provoca la absoluta desesperación de su progenitor, que no olvida la deuda de sangre que tiene el otrora Dios del Trueno,  que se debilita por momentos debido al corte con una mística espada.

Y a partir de aquí comienza la verdadera aventura de estos personajes. No voy a desvelaros mucho más, ya que quiero que disfrutéis de la lectura de estas épicas aventuras, pero tan sólo os comento que gracias a un antiguo trono, uno de ellos, fallecido, volverá a la vida para ayudar en la misión de Thor. Y no será el único, ya que el largo camino se hará más corto gracias al regreso de cierto par de animales que le hacían la vida al Dios mucho más fácil…

Su objetivo, la frontera de Hel. Pero el camino va a estar lleno de peligros, y acceder a la fortaleza de Angantyr no va a ser pan comido.

Una obra ésta que es prueba gráfica de la magnífica salud artística de uno de los grandes autores norteamericanos del comic-book, !Walter Simonson!

Ah, y por si estos no fuera poco, una galería de portadas, entre ellas las alternativas, con las que vais babear, ya que están realizadas por varios de los mejores autores del medio.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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