Volando voy

"Bravo for Adventure", Alex Toth (Planeta Cómic)

En el mundo de los cómics, concretamente el norteamericano, sucede un hecho contradictorio: Al ser una gran industria en la que mensualmente se lanzan a  las tiendas docenas de títulos, hay carreras de artistas que, pese a lo fructífero de su producción y poseer un particular estilo, no logran el sueño de poder realizar una obra propia. Ese precisamente fue el caso de un auténtico genio de las viñetas, Alex Toth, dibujante cuyo talento gráfico no pasó desapercibido para nadie y que tuvo una larga y próspera carrera tanto en el mundo de las viñetas como en el de los dibujos animados (sus diseños para varias cabeceras de Hanna Barbera son ya míticos y nos deleitaron a muchos españolitos hace muchos, muchos años, cuando aún en las televisiones existía eso que se llamaba “programación infantil”).

Pero Toth siempre tuvo una espina clavada, un anhelo, el de poder realizar sus propias historias, que no se pudo cumplir hasta que su carrera estuvo asentada y reconocida. Fueron muchas las cabeceras (El Zorro, Batman, Black Canary, Superman…) sobre las que el dibujante posó su talentosa mano, y todas han quedado como extraordinarias muestras de su dotes narrativas, por no hablar de su magistral manera de dibujar, dándole un nuevo sentido al término “blanco y negro” (no os perdáis su paso por los relatos de terror y suspense contenidos en el volumen “Creepy presenta: Alex Toth”, también publicado en la línea Planeta Cómic)

Y así, fueron pasando los años, hasta que por fin llegaron los ochenta y la oportunidad única de crear un personaje… Fue en ese momento en el que nació Jesse Bravo, un sincero homenaje a esos rudos personajes que habían echado los dientes a bordo de un avión y que compartía rasgos faciales con ciertos actor del cine hollywodiense más clásico… Aventureros, siempre metidos en uno y mil problemas, y cómo no, rodeados de féminas que finalmente, de una forma u otra, terminaban por caer rendidas a sus pies:  Steve Canyon, Johnny Hazard, fueron dos de esos míticos héroes en los que Toth se basó para crear a su piloto, especializado en el transporte de pasajeros y materiales, pero sobre todo muy apreciado en el mundo del cine, donde había dejado patente su buen hacer en multitud de producciones bélicas.

Justo de esta manera comienza la primera, y única aventura, de Jesse Bravo, cuando sus servicios como aviador son requeridos por el productor cinematográfico T.J.Oryan. Tendrá que trabajar en una nueva película dirigida por Dan Powell. Todo parece comenzar bien, ¿no? Bueno, la tranquilidad se acaba cuando entra en el juego el dueño de un lujoso yate que alberga uno de los más concurridos casinos del lugar, el mafioso y tahúr Nicos Tardos, que está buscando a otro piloto al que Bravo conoce perfectamente y que debe mucho dinero a Tardos. Se trata de Cliff Willes, otro famoso acróbata aéreo y director de especialistas. El problema, y lo hay, es que Willes está muerto…

Es en este justo momento cuando la trama se pone especialmente interesante, más todavía si sumamos a la ecuación a la vivaracha hija del director de cine, Vivi, que va a tener un inesperado encuentro con Tardos y sus hombres cuando estos se dirigen a las localizaciones del rodaje, en Lone Pine.

¿Lograrán encontrar los delincuentes al tipo que se ha hecho pasar por Willes? ¿Qué ha ocurrido con Vivi? Y, sobre todo, ¿por qué Jesse Bravo tiene que terminar golpeado por unos y otros?

Una trama que fluye de manera tremenda, divertida y en la que no podremos evitar pararnos en más de una ocasión para disfrutar de los impresionantes dibujos del Maestro Alex Toth, reunidos todos en este esencial volumen, que además contiene una curiosa historia corta en la que, ya de manera más que clara, Toth homenajea a otros Grandes de la Viñeta como Will Eisner, Milton Canniff, Hugo Pratt o Alex Raymond, en una historieta experimental de lo más curiosa.

Si a este material, ya de por sí imprescindible, sumamos una galería de ilustraciones inéditas y un par de textos firmados por uno de los más importantes teóricos de nuestro país, Toni Guiral, nos encontramos ante una obra única, que debe de estar en la biblioteca de todo buen aficionado a las viñetas que se precie de serlo.

¡Bravo por la Aventura! ¡Bravo por Alex Toth!

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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