Hombre versus monstruo

"100% Marvel HC. El Increible Hulk de John Byrne", John Byrne, VVAA (Panini Cómics)

En la década de los años ochenta, John Byrne era considerado en la editorial donde alcanzó el éxito como un auténtico “salvacolecciones”, un Rey Midas cuyo talentoso toque hacía que una cabecera subiera automáticamente a los primeros puestos de los rankings de ventas y, por supuesto, tuviera las mejores críticas. El autor había aplicado, desde su entrada en la Casa de las Ideas, su concepto de “regreso a lo básico” (back to basics). Se había criado leyendo los cómics firmados por los “grandes” de la editorial, Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko… Y él pugnaba siempre por hacer los cómics de los que se encargaba de esta manera. Su rapidez como dibujante y un caudal de buenas ideas lo convirtieron en el “hijo pródigo” de Marvel Comics.

Y de esta manera consiguió el status que le permitía elegir la colección en la que le gustaría poner su sello. Y resulta que uno de los personajes favoritos de toda la vida de Byrne era, ni más ni menos, que Hulk, ese bruto verdoso e imparable, alter ego del desgraciado profesor Bruce Banner. Siempre perseguido por el ejército y una legión de enemigos.

Pues bien, aunque Byrne recogía en aquellos momentos las loas por su increíble labor al frente de la colección del grupo Alpha Flight, comenzaba (como él mismo llegó a confesar) a quedarse sin ideas, así que hablo con el editor en jefe del momento, el irascible Jim Shooter, y le comunicó su interés por entrar en la colección del Increíble Hulk. Curiosamente, la transición fue sin ningún problema, ya que el equipo creativo formado por Bill Mantlo y Mike Mignola estaban encantados de dejar al bruto verdoso en manos de otro creador y cambiar de aires…

Y así comenzó lo que se suponía que iba a ser una larga temporada en esta colección y que, por causas mayormente editoriales, se redujo tan sólo a un puñado de número. Andadura que comenzó, a modo de prólogo, con el Annual 14 del personaje, del que Byrne solo se ocupó del guion, aunque la calidad de la parte gráfica estaba más que asegurada, ya que la realizó otro de los grandes de Marvel, Sal Buscema.

En esta aventura, un Hulk más brutote, parco en palabras, está, como en anteriores ocasiones, huyendo del acoso de una enorme nave que lo persigue y, finalmente, atrapa. En su interior, un trío de científicos, comandados por el orondo doctor St. Johns, tienen un plan para obtener la sangre de Hulk y hacer algo con ella…

Y ya en el número 314 de la colección, John Byrne toma las riendas y nos ofrece, como siempre, buenas historias y mejores dibujos. ¿Y qué es lo primero que hace el autor? Pues nada más y nada menos que separar a los dos personajes, Bruce Banner y Hulk, e involucrar en su persecución a otro clásico de la colección como es Doc Samson. En estos números, el monstruo afectado por los rayos gamma se va a enfrentar, con lo que parecen ser sus principales enemigos, que vuelven para ajustar cuentas con él. Pero nada es lo que parece.

Una vez independizados uno del otro, Banner se obsesiona por atrapar a su salvaje contrapartida, y para ello resucita a los Hulkbusters, un grupo de expertos en diversas materias que serán los encargados, pese a sus reticencias iniciales, de detener a Hulk, cosa nada fácil. Ni siquiera para los mejores heroes de la Tierra, Los Vengadores (o, mejor dicho, parte de ellos) que harán todo lo posible en un tremendo enfrentamiento con esta imparable fuerza de la naturaleza.

Mientras esto ocurre, El amor de toda la vida, Betty Ross, regresa. Y lo hace para estar junto al hombre que ama. Lo que ella no espera es lo que Bruce va a proponerle…

Y así llegamos, entre mamporros, huidas y anillos de boda, al último número dibujado por Byrne, en el que quiso realizar un experimento gráfico, algo parecido a lo que ya había hecho Walt Simonson en la colección de Thor: Un cómic compuesto solo por splash pages, de principio a fin… Genial, ¿no? Pues se ve que al inflexible Jim Shooter no le hizo demasiada gracia la idea, y Byrne, que también tenía su carácter, se lo tomó como una intromisión en su labor creativa, por lo que dejó la colección y ese fue el principio del fin…

Pero ésa es otra historia.

Por el momento, toca disfrutar con este volumen que reúne, además de los números dibujados por el autor, artículos y algún que otro jugoso extra. Poco a poco, la editorial está recopilando toda la obra de este gran autor, por lo que sus fans les estamos más que agradecidos.

 

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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