Del asesinato como diversión

"Deathco núm.1,2", Atsushi Kaneko (ECC Ediciones)

Hay muchos manga que se publican en el mercado patrio, pero realmente, en pocas ocasiones uno me ha sorprendido tanto para bien. Encontrarme con unos tan singulares como los que pare el autor nipón Atsushi Kaneko fue una auténtica sorpresa. Si con el anteriormente publicado por ECC en su magnífica línea manga, “Wet Moon”, Kaneko nos proponía un enrevesado thriller en el que mezclaba las películas de yakuzas, a George Mèliés y David Lynch en una investigación policial, en “Deathco”, su última obra, nos lleva a un mundo en el que la muerte está a la orden del día.

Los asesinos profesionales, o reapers,  son legión, y cada uno tiene su propio método de quitar de en medio a la víctima que le es asignada, ya que todos “trabajan” para la misteriosa organización llamada Guild, de la que nadie sabe nada y que sólo se comunica con ellos para encargarles la muerte de una persona, en su mayoría criminales: Tenemos a cheerleaders letales, como Queen Bee y sus chicas, a payasos que dan más miedo que otra cosa, o una curiosa y divertida pareja llamados Hyper Scull y Super Scull, que siempre llegan tarde a los encargos o su propia torpeza los deja atrás.

Pero la reina de la muerte, la auténtica parca en persona no es otra que Deathco, la protagonista de este manga. El resto de sus competidores sabe que si ella aparece en la escena, poco o nada tienen que hacer allí. ¿Y quién es Deathco? Casi nada se sabe de esta muchacha que, por su comportamiento errático, parece padecer una especie de esquizofrenia, aunque a la hora de matar no hay quien la pare. Siempre va acompañada pro un curioso murciélago de patas largas llamado Talan. Vive en una lejana villa, en un lugar indeterminado. Y la única compañía humana que tiene (al menos es lo que sabremos en el primer tomo de la serie) es la de la oronda Madam M., que se pasa las horas engullendo hamburguesas y demás productos alimenticios que no hacen sino acrecentar su perímetro…

En el primer volumen seremos testigo de como una misión de asesinato promulgada por Guild reúne a todos, y quiero decir TODOS, los asesinos censados, con el consiguiente caos que se organiza. ¿La victima? Un mafioso llamado Mikihiko Sannomiya que, claro está, utilizará todos sus recursos y secuaces para impedir que esto ocurra. Y casi lo consigue, debido al descontrol de balas, cuchillos, hachas y demás mortíferas armas que comienzan a volar a su alrededor. Pero en ese momento llega ella, Deathco, y como diría un romano, la suerte está echada. Con la ayuda de unos curiosos inventos que ella misma ha creado, juguetes y espeluznantes muñecas, dará buena cuenta del escurridizo criminal.

Pero el crimen no descansa, y la muerte tampoco, por lo que tras esta misión, a Deathco le llega una nueva, borrar del mapa al ladrón y asesino Kôji Tomita, un tipo que tras su sonrisa oculta la mayor de las crueldades, y junto a su socio, se encarga de engañar a sujetos que quieren desaparecer por haber cometido algún hecho delictivo. Y bien que lo hacen, pero en las fauces de un tiburón…

En el segundo volumen, tras el juego del gato y el ratón que supone el asesinato de Tomita (increíble lo que la pequeña superficie de un barco de pesca puede dar de sí…) vamos a conocer a otro pintoresco personaje de esta extravagante galería que, cómo no, ocupa un puesto de relevante importancia en la vida de la chica. Se trata de su chófer, Li. Un tipo con una pinta de lo más curiosa (parece salido de una vetusta película de vampiros en blanco y negro) y comportamiento no menos expeditivo (sabe convertir su auto en una imparable arma de destrucción), que va a sacar a la asesina de más de un lío, debido sobre todo a los altibajos emocionales que padece la protagonista, lo que la lleva a padecer periodos de languidez total.

Pero las tornas cambiarán con el encargo con el que finaliza la segunda entrega de esta genial y original serie, ya que Taketarô Ishiguro es un hueso duro de roer, y pese a llevar detrás de él a varios asesinos (entre ellos a Queen Bee y sus chicas) terminará por dejar inconsciente a Deathco, dejándonos a los lectores con un cliffhanger de tomo y lomo, a la espera del tercer tomo. ¿Se ha encontrado la muchacha con su némesis? ¿Podrán sobrevivir?

Mientras, escondidos, Hyper y Super Scull, observan atemorizados lo que está a punto de ocurrir…

Si queréis disfrutar de un manga nada convencional pero la mar de divertido y original, sumergíos en el mundo de Deathco.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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