Tristes tonos de gris

"La mujer de al lado", Yoshiharu Tsuge (Gallo Nero)

La publicación en el año 2015 de “El hombre sin talento”, que está considerada como la obra cumbre de Yoshiharu Tsuge, nos descubrió a los que no lo conocíamos a un autor en el que su vida, la real, y lo que nos narró en sus manga, se mezclaban. Los recuerdos de una existencia llena de penurias y decepciones ilustran las páginas de este mangaka que padeció los rigores de la pobreza y la depresión en un Japón que trataba de recuperarse tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial, sumiendo a la nación en un estado de pobreza.

En el puñado de historias que componen este volumen Tsuge se corona como un maestro de lo cotidiano, regalándonos instantáneas de unas vidas, la suya propia, entre otras, en las que flota un sentimiento de tristeza continuo, dejando su lectura un leve regusto amargo. Pero los que amamos el manga nipón, sabemos que en el género gegika vamos a encontrarnos este tipo de narraciones costumbristas algunas, enmarcadas en las clases menos pudientes de la sociedad japonesa, con un acentuado tono dramático y, muchas de ellas, que bordean el mundo del crimen, mostrándonos el perfil más oscuro y siniestro del ser humano. Otro de los grandes padres de este género fue Yoshihiro Tatsumi, del que también os recomiendo la lectura de sus obras.

Pero centrándonos ya en los relatos de este tomo, en sus historias, nos encontraremos con la de un joven mangaka (dibujante) que, mientras trata de ganarse la vida, inicia una relación sexual con una vecina que se ha divorciado de su marido. A la vez seremos testigos de sus actividades nocturnas junto a su casero, metidos de lleno en el mundo del estraperlo. Eran día duros, así que había que buscarse la vida, y un plato de arroz en este caso, como fuera…

En “Dias de paseo”, el protagonista del relato pierde el poco dinero que tenía apostando, así que termina ayudando en su puesto de comida al librero del barrio en una celebración que reúne a todos los vecinos del lugar. Los momentos de alegría de su mujer y hijo se mezclan con una última escena en la que se nos muestra que cuando la necesidad apremia, somos capaces de casi cualquier cosa, aunque para ello traicionemos la confianza de quien nos ha dado una oportunidad.

Escenas de la adolescencia de un chaval en “El niño”, donde se mezclan estampas cotidianas del trabajo en aquellos difíciles tiempos, junto al despertar del deseo en el joven protagonista, que no puede evitar sentirse tremendamente atraído por las mujeres que lo rodean.

Volvemos al mundo del manga, una difícil profesión donde no todo era bonito, ya que el protagonista trabajaba de negro en los encargos que le salían. Mientras, se nos narra la relación del protagonista con un compañero de estudio, un tipo bastante pintoresco y problemático.

Finalmente, otras dos postales de la existencia del autor, la primera de ellas con un barrio pobre en el que se siente tranquilo y la segunda, narrando una época en la que se dedica a la pintura, pese a saber que no tenía demasiado talento para ello. Junto a un amigo y a otro tipo se embarcará en una “aventura” editorial que no tendrá los resultados esperados…

Este volumen es, a mi parecer, una pequeña gran joya dentro del género. Una lectura imprescindible para los amantes de esos otros géneros alejados del manga más popular, más comercial.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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