Un héroe de altos vuelos

"Johnny Hazard 1944-1946. Colección sin fronteras", Frank Robbins (Dolmen Editorial)

No me considero una persona especialmente nostálgica, pero sí que hay momentos de mi “memoria comiquera” que han quedado en el recuerdo. Uno de ellos fue la afición que me contagió mi padre (también aficionado a la lectura de tebeos) por los mercadillos. Todos aquellos primeros cómics que me fueron marcando el camino, salvo algunas excepciones, los compramos de segunda mano. Uno de ello fue la edición de la vasca Buru Lan con las aventuras de Johnny Hazard. Por supuesto, yo por aquel entonces no sabía quién era Frank Robbins. Tan sólo me quedé obnubilado por sus dibujos, lo vertiginoso de la acción (no me daba cuenta de la magnitud de la proeza que consiguió el autor al tratarse de tiras diarias, un medio en el que he trabajado y os aseguro que no es nada fácil conseguir esto) y la belleza de las chicas. Aún los conservo, junto a otro de aquellos cuadernillos, pero protagonizado por Ben Bolt.

Y mire usted por donde, me llevo la gran alegría al conocer que Dolmen, en esa impagable labor que está realizando por recuperar muchos clásicos (las líneas Fuera Borda y Al Límite, son buena prueba de ello) inaugura una nueva colección, Sin Fronteras, en la que por fin se van a publicar clásicos norteamericanos. Y lo hace precisamente con las peripecias bélicas de Johnny Hazard, comenzando por el periodo comprendido entre los años 1944 al 46.

¿Y cómo empieza todo? Pues sin presentación, sino que ya nos situamos en el marco del gran conflicto bélico que enfrentó a los Estados Unidos contra la Alemania nazi y Japón: Hazard ha sido dado por muerto, es un tipo muy echado para delante y sus mandos piensan que ha perecido en una de las últimas incursiones con el avión que pilota. Nada más lejos de la realidad, porque el aguerrido tipo está vivito y coleando. Eso sí, lo han internado en un campo de prisioneros, del que escapa junto a sus compañeros Loopy y Scooty.

Un par de sorpresas van a aguardar al protagonista a su regreso, un ascenso a capitán y conocer a una de esas chicas que hacen que uno vuelva la cabeza al cruzárselas por la calle. Brandy, una rubia y valiente reportera que va a compartir, a partir de ahora, las aventuras junto a Hazard. Pero las cosas no serán fáciles para la pareja, ya que ésta no se piensa las cosas dos veces y va a poner en más de un aprieto a los soldados, como cuando se lanza de un avión en medio de una entrega de armas a unos partisanos…

Un inesperado traslado a Asia hace que la relación que acaba de comenzar se interrumpa, pero como podéis suponer, Brandy no se va a quedar esperando a su amorcito, sino que con su fiel cámara partirá en busca de noticias y la casualidad hará que su camino vuelva a cruzarse con el de Johnny, aunque el peligro amarillo, el primer malvado enemigo al que conocemos será el despiadado Mariwuana, un tipo con media cara deformada por otra fémina, la vengativa Sun Tan, que aún tiene una cuenta pendiente con el maloso.

Guerra, enemigos despiadados, femme fatales, disparos a mansalva, muerte, aliados como ese trasunto del capitán Ahab conocido como “El Almirante”. Todos estos y muchos más son los ingredientes de la aventura pura y dura que nos regala su autor, demostrando su genialidad en un medio especialmente complicado.

Frank Robbins dedicó gran parte de su vida a la elaboración de estas tiras, lo que le trajo el éxito y reconocimiento. Aunque, creador inquieto como era, también se labró una carrera dentro de los cómics de superheroes, dentro de las dos grandes que dominaban, y siguen haciéndolo, el mercado norteamericano: DC y Marvel Comics.

La edición de Johnny Hazard destila cariño por los cuatro costados, y se nota. Coordinada por Rafael Marín, que nos presenta al personaje y la época como él solo sabe hacerlo en un texto que prologa al cómic, éste es solo el principio de esta línea en la que también se van a recopilar las aventuras de Flash Gordon, Jungle Jim y Príncipe Valiente.

Amigos, nos aguardan meses de regocijo, ¡así que iros preparando para vivir las mayores aventuras de los cómics, junto a varios de sus mejores creadores!

 

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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