¡Ahí viene el Chico Maravilla!

"Robin: Año Uno", Chuck Dixon, Scott Beatty, Javier Pulido, Marcos Martín (ECC Ediciones)

La relación de Batman y su joven pupilo, Robin, siempre ha dado pie a una y mil especulaciones, aunque en realidad, la aparición de este joven, y saltarín chaval, supuso un rayo de luz en la oscuridad en la que habitaba el Hombre Murciélago, ahogado en sus traumas. Dick Grayson, huérfano como Bruce Wayne, se convirtió en relativamente poco tiempo en una pieza fundamental en esa desestructurada unidad familiar formada por la pareja de héroes y el mayordomo Alfred, que se pasa todo el tiempo actuando como la conciencia de ambos (sobre todo de Wayne, al que no le pasa ni una…).

Y así comienza este este “Robin: Año Uno”,  a la estela de aquel legendario “Batman: Año Uno”, donde se quiso dar más humanidad a los personajes, dándole sobre todo importancia a lo que hay bajo el colorido uniforme: Como el mismo Pennyworth comenta, ahora se “oyen risas en la Batcueva”. Dick asiste al instituto por la mañana, donde practica deporte con esas habilidades acrobáticas adquiridas en el circo donde nació y mejoradas junto a su mentor. Las chicas lo traen de cabeza pero, por la noche, la cosa cambia. El escenario se torna oscuro, tenebroso, esa Gotham City donde se esconde los peores criminales del globo. Y uno de ellos es el Sombrerero Loco, al cual contrata un dictador asiático, el Generalísimo Sing Manh Lee, un tipo con cierto gusto por las jovencitas…

Pero el verdadero peligro y amenaza vendrá de la mano (o mejor dicho, de los puños) del desquiciado Dos Caras, que quiere completar su venganza contra el juez que presidió el tribunal donde la vida de Harvey Dent cambió para siempre, transformándose en el horrible monstruo (por fuera y por dentro) que es ahora.

Por desgracia, el ímpetu de Robin lo llevará a cruzarse en el camino del criminal, con terribles consecuencias que pueden suponer el final definitivo del Dúo Dinámico…

Será a partir de ese momento en el que Batman tome una decisión definitiva en relación al papel del chico en su vida, aunque esto resulte dramático para ambos y sumerja a Wayne de nuevo en las sombras emocionales.

Sin querer avanzar más de la apasionante trama, sólo decir que mientras todo esto ocurre, harán su aparición otros letales villanos, como el gélido Mr. Freeze y el asesino Shrike, que se convierte en nuevo mentor del muchacho cuando cuelga la colorida capa.

Escrito a cuatro manos por dos guionistas de sobra conocidos por todos los lectores de comic-books, Chuck Dixon (que conocía al personaje al dedillo) y Scott Beatty recrean un Gotham y sus personajes que nos enganchan desde la primera página, con un argumento en el que se introduce el conflicto que se crea entre la amistad entre Bruce y Dick y, a la vez, el peligro que puede suponer que éste lo ayude a limpiar las calles de peligrosos criminales.

Aunque pienso que el valor de este comic no sería el mismo sin la magnífica parte gráfica, en la que el canario Javier Pulido (“Human Target”; “Hawkeye”; “She-Hulk”) se muestra aún muy influenciado por uno de los grandes maestros de la viñeta, David Mazzuchelli, cosa muy de agradecer, ya que sus composiciones de página y el diseño de personajes son geniales y hacen que te bebas, literalmente, la historia de un solo sorbo. Otro español, perteneciente a esa “segunda generación” de artistas patrios que dieron el salto a los USA, Marcos Martín (“Doctor Strange”; “Batgirl: Año Uno”; “The Private Eye”), colabora también en la elaboración del tebeo.

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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