No abras los ojos

"Fetus Collection", Shintaro Kago (ECC Ediciones)

He de confesar que yo me convertí en coleccionista desde mi más tierna infancia. En aquellos años los álbumes de cromos se vendían como rosquillas y muchas marcas de productos alimentarios nos convencían a nosotros, tiernos mancebos, para que comiéramos yogures a cascoporro, pan de molde o pastelitos para poder completar aquellas colecciones de cromos que retrataban las peripecias televisivas de gigantescos robots, adorables abejas o eternamente cabreados monstruos verdes…

Pero la cosa no quedó ahí, ya que por aquel entonces la filatelia entró en mi vida… Docenas de sellos, series, álbumes coparon mis fines de semana, con periódicas visitas a mercadillos y vendedores especializados, donde me dejaba la corta paga que is padres me daban semanalmente…

Y ya convertido en un hombre y derecho me lancé de cabeza al coleccionismo de figuras articuladas, las que de pequeñitos llamábamos “muñecos”, pero que en manos de genios norteamericanos, consiguieron plasmar (y siguen haciéndolo) a famosos personajes del cine, los cómics y la televisión…

Con el paso del tiempo he conseguido librarme de ese irrefrenable impulso que te empuja a gastarte tus ahorros en reunir cosas, objetos variados que con el tiempo llegas a olvidar o simplemente volver a vender, ya que terminan perdiendo el atractivo para ti.

Todo lo contrario de los protagonistas de este puñado de historias contenidas en el manga creado por el innombrable Shintaro Kago, una de las mayores figuras dentro de esa corriente, dentro del cómic nipón, denominada eroguro. Mezcla de pornografía extrema, violencia, gore, cinismo… Un mundo bizarro y cruel donde pocos, muy pocos, pueden internarse y, al salir, olvidarse de aquello que han contemplado, atónitos.

La obsesión por el coleccionismo hará que una jovencita, estudiante para más señas, guarde todo lo que su amado Kitamura toque. Desde un trozo de tiza, pasando por un aparato de gimnasia hasta terminar en una espiral sangrienta que mejor que veáis vosotros mismo…

El sexo oral obsesiona a otro de los protagonistas de esta galería de horrores y no parará hasta haber conseguido todas las combinaciones y experiencias dentro de esta práctica sexual que lo llevará, literalmente, a perder la cabeza.

El mundo de los videojuegos también se lleva lo suyo por parte de Kago, de la mano de un chaval que enloquece por reunir una cartas que, colocadas en una consola, le infringen una y mil torturas a una muchachita, hasta llegar a unos límites insospechados.

Y llegados a este punto de las narraciones que nos “regala” el mangaka, voy a intentar ahorrarme la sensación, física, que se padece al leer una historia como la de la chica que colecciona en botes diferentes tipos de vómito; o la joven que es asesinada y encuentran su cuerpo descuartizado, con unas pista que pueden llevar hasta la identidad de su asesino…

Como no, el nombre que da título a esta compilación de horrores nos llevará a conocer una moda, la de coleccionar imaginarios fetos, abortos que hacen que diferentes mujeres e enfrenten en una extraña “liga”.

Hablando de modas, el ancestral rito del harakiri o seppuku tendrán un revival de la mano de las jóvenes estudiantes que compiten por ver quien es la que consigue infringirse la mejor herida, terminando aquello en una sangrienta batalla de vísceras.

Para terminar, dos “bonitas” historias que nos presentan la pesadillesca vivencia de otra joven con los insectos, y como estos minan su cuerpo. La que finaliza este viaje por la oscuridad nos trae a un Santa Claus demasiado generoso, que literalmente entierra a sus “victimas” entre montañas de cajas de regalo.

Obviamente, estas historias tienen todas un fuerte componente de cinismo, pero no por ello sus imágenes te abandonarán cuando cierres los ojos, todo lo contrario, será como una fiebre que se niega a remitir, dejando una huella difícil de borrar y solo recomendable (lo digo muy en serio) para los amantes de las emociones fuertes.

Advertidos quedáis.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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