Mujeres al borde de un ataque de furia

"Bitch Planet", Kelly Sue DeConnick, Valentine De Landro (Astiberri)

Servirle el café frío a tu marido, padecer alguna enfermedad congénita, no tragar con las constantes infidelidades de tu pareja, haber nacido junto a tu hermana gemela, que tu piel sea de un color distinto, mantener relaciones extramatrimoniales, gritar, quejarse, ser incómoda… Todo esto y muchas más “razones” son la única excusa para que las mujeres de este relato distópico sean marcadas con las siglas NC (No Conformes) como si una letra escarlata se tratase. Estamos en un futuro no demasiado lejano, en el que los hombres mandan, un cóctel de machismo y religión gobierna las vidas de los habitantes del planeta. Eso sí, si has tenido la desgracia de nacer mujer, tu vida puede convertirse, en cualquier momento, en un auténtico infierno. El omnipotente Consejo de Padres, liderado por Josephson, no va a tener ninguna duda  en enviarte fuera de nuestro planeta, a un infierno llamado Puesto de Conformidad Auxiliar o, como se le conoce entre sus presas, el Planeta de las Zorras…

Y allí vamos a acompañar a un nuevo grupo de mujeres, cada una de ellas con sus propios problemas y pasado, que se convierten en uno sólo al cruzar las puertas de esta penitenciaría de alta seguridad, en la que su sufrimiento sólo acaba de comenzar. Penélope, Marian, Meiko, Kamau… Son algunos de sus nombres. Algunas sufrirán en sus carnes la constante violencia que se ejerce diariamente contra las reclusas, como es el caso de Penny Rolle, de la que conoceremos su pasado y la “razón” por la que ha sido enviada a esta prisión.

Pero será Kamau Kogo, una ex atleta, la que ocupará el protagonismo del relato, ya que sus cualidades físicas y su determinación la hacen la perfecta candidata para liderar el equipo de un juego que se creó, cómo no, para divertir y distraer a los hombres. La Duemila o Megatón es un peligroso y violento deporte en el que las presas se van a a jugar mucho, incluso su propia vida. Coordinado en la lejanía por el cínico e inflexible Josephson, con la ayuda de una de las guardas del lugar, Violet, convencerá a Kamau para que elija y entrene a un grupo de sus mejores compañeras para formar un equipo.

Pero en este terrible lugar no te puedes fiar ni de tu sombra, ya que a la mínima que te descuides puedes acabar con el cuello rajado. El asesinato de una de las recién llegadas será otro de los misterios que pese sobre la deportista que, por supuesto, tiene su propia agenda secreta y no está dispuesta a sufrir más vejaciones en este infierno.

Los autores. Kelly Sue DeConnick (“Capitana Marvel”, “Bella Muerte”) plantea una historia en la que, por ahora, no existe ningún hombre que se libre del machismo, la arrogancia, ambición, cinismo y cobardía, retratando a una sociedad que refleja muchos problemas de la nuestra: La violencia contra la mujer, las desigualdades, el racismo… Son taras con las que vivimos el día a día y que, por desgracia, parecen imposibles de erradicar.

Pero la guionista lo hace con una ironía extrema, llevando el relato a la típica-tópica historia carcelaria protagonizada por mujeres, de las que se rodaron docenas de productos de cine B, destinados a los consumidores masculinos. Meros ejercicios masturbatorios sin más mensaje que mostrar cuerpos desnudos, actitudes masoquistas y relaciones lésbicas entre ardientes rejas. De Connick mezcla sabiamente este subgénero con el de los juegos violentos, léase “Rollerball”, por ejemplo, obteniendo de este cóctel una narración que no se queda en la queja, en mostrar situaciones extremas que nos pueden llegar a resultar o no familiares, sino que empuja a sus personajes (las mujeres) a que luchen por su libertad y se libren del yugo del machismo extremo que las oprime en esta sociedad futurista.

En la parte gráfica, Valentine De Landro cumple a la perfección con su trabajo, complementándose con lo que la guionista desea que plasme en las viñetas. Además, diseña unas portadas que nos transportan a esas producciones carcelarias a las que me refería anteriormente, así como, al final de cada número, una sección dirigida a las féminas, en las que estas pueden “adquirir” variados productos que harán más fáciles sus vidas y más felices las de sus mariditos.

A veces, un buen puñetazo te hace reaccionar y ver cosas de las que antes no te percatabas. “Bitch Planet” es ese imaginario puño que va directo a tu mandíbula. No trates de esquivarlo, no podrás.

 

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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