¡Es la hora de Benjamin Grimm!

"Marvel Héroes 76. La Cosa: Secret Wars", John Byrne, Ron Wilson (Panini Comics)

Si hay algo innegable en el mundo del comic-book norteamericano (en este caso concreto de la editorial Marvel) es que los buenos guionistas son los que hacen grandes a los personajes. A mediados de los años 80, John Byrne se había convertido, por méritos propios, en el sucesor perfecto para recoger la corona del tandem Stan Lee-Jack Kirby. El dibujante y guionista inglés conocía cada recoveco del, ya por entonces, vasto Universo Marvel. Pero no se quedaba solo ahí, además de ser una enciclopedia con piernas, Byrne sabía, poseía ese “toque mágico” que le permitía darle una alta calidad a sus historias, llegando a unas cotas de calidad dramática que lo colocaron como autor de varias colecciones: “Los 4 Fantásticos”, “Los Vengadores”, “Puño de Hierro”, “Capitán America”, “Alpha Flight”… fueron varias de ellas. Y justo en aquel momento de gracia, a Byrne se le dio la oportunidad de narrar las aventuras en solitario de cierto gigante naranja, Ben Grimm, La Cosa.

He de confesar que ese bruto pétreo de buen corazón acompañó mis tardes de infancia, convirtiéndose en mi favorito mientras disfrutaba de la lectura de aquellos tomitos editados por Vértice, en los que compartía una y mil aventuras junto a Reed, Sue y Johnny, el resto de, como siempre me ha gustado definirla, la familia con superpoderes de Marvel.

Cascarrabias, bonachón, con un perfil dramático debido a su irreversible situación, Stan Lee creó un personaje con muchas, muchísimas posibilidades. Y John Byrne las aprovechó, vaya si lo hizo. Con una especie de epílogo que se desarrollaba en la colección “Marvel Two in One”, en la que ya habían sido narradas algunas de sus peripecias en solitario, Byrne lo hizo viajar en el tiempo para encontrarse con una versión primigenia de sí mismo y regresar a un presente en el que El Devorador de Mundos, Galactus, había conseguido conquistar nuestro planeta para alimentarse de él.

Y pensaréis que en el primer número de su nueva colección con John Byrne al guión y el resolutivo Ron Wilson dibujando, estos lo iban a colocar frente a grandes y letales amenazas, ¿verdad? Pues nada de eso, en los dos primeros números vamos a constatar de forma definitiva que bajo esa piel de roca anaranjada late un corazón totalmente humano. Un flashback nos narrará la juventud de Ben Grimm en la calle Yancy. Por fin sabremos cuál era esa “deuda” impagada por Grimm, que lo había llevado una y mil veces a ser la diana de los insultos y ataques de los pandilleros del lugar. ¿Cómo fueron aquellos días? ¿Tuvo algún amor de juventud el protagonista? Todas estas preguntas serán contestadas en los dos primeros números de las colección.

Y a partir de aquí qué os puedo decir… ¡Diversión y aventuras a tutiplén! Los Inhumanos aparecen en escena con, una vez más, graves problemas familiares; ¿Quién en Lucas Jackson? Seremos testigos, una vez más, de una de esas pequeñas grandes historias que convirtieron a John Byrne en ese gran guionista que escribió relatos, auténticos clásicos, para la Casa de las ideas.

Pero el inquieto Byrne no se conformaba con solo narrarnos los enfrentamientos de La Cosa con El Amo de Marionetas y demás malosos marvelitas, sino que en el número 11 da un volantazo narrativo genial. Debido a la que fue la primera gran macrosaga en Marvel, Las Secret Wars, Byrne aprovechó la estancia de Grimm en el Mundo de Batalla para iniciar una saga genial: En este lugar tan especial, Ben Grimm puede volver a ser él mismo, humano. Cuando lo desea, a voluntad, se transforma en La Cosa, lo que lo saca de más de un apuro. Esta saga se tituló “Rocky Grimm, Ranger Espacial” y en ella Byrne volcó todo su bagaje como lector de pulp y espectador de televisión, convirtiéndola en un cocktail que mezclaba el mundo creado por Edgar R. Burroughs y su John Carter de Marte, Flash Gordon, Dr. Who…

Seres voladores, guerreras que parecen sacadas de un relato de Conan, razas alienígenas a tutiplén, antiguas némesis, guerras entre pueblos… Todo esto y mucho más vamos a encontrar en esta etapa genial que nos remite a un personaje, como todos los con los que trabajó el gran John Byrne y que, una vez más, hizo totalmente suyo (De hecho, uno de los extras de este volumen de la línea Héroes Marvel es una somera guía en la que Byrne muestra cómo hay que dibujar al gigantón anaranjado) aunque también hay que darle el crédito que merece a un dibujante como , de corte clásico, que fue evolucionando número a número y abriéndose a nuevas formas de narrativa en las viñetas.

¿Estáis preparados? ¡Llega la hora de la lectura, y cómo no, las tortas!

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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