Metamorfosis

"Marvel Héroes 71. Caballero Luna 2: Eclipse", VV.AA. (Panini Comics)

Pongámonos, por un momento, algo técnicos. Todos sabemos de la importancia que suponía hace algunos años (En la actualidad, con la “revolución” digital, las cosas han cambiado un poco, y los dibujantes suelen hacer el trabajo completo) un buen entintado. ¿Cuántos magníficos lápices no han sabido ser adaptados con las tintas adecuadas? Resulta casi imposible separar las carreras de muchos dibujantes con sus respectivos entintadores (Alan Davis con Paul Neary y posteriormente Mark Farmer, por poner un solo ejemplo…). Y os preguntareis, ¿a qué viene toda esta perorata? Pues la respuesta es bien sencilla y tendréis un perfecto ejemplo en el interior de este segundo volumen dedicado al Caballero Luna: El caso viene protagonizado por el que fue dibujante oficial de la serie, el por aquel entonces, joven Bill Sienkiewicz, un talentoso dibujante que, como la mayoría en sus comienzos, se había fijado en las páginas de uno de los grandes Maestros del comic-book norteamericano, Neal Adams. Las composiciones de viñeta, los llamativos escorzos fueron durante mucho tiempo la marca de la casa del bisoño Bill. Y eso no es nada negativo, todo lo contrario. Lo malo viene cuando te asignan a un entintador como Steve Mitchell, del que no dudo de su talento y capacidad, pero que se come los lápices de Sienkiewicz, borrando prácticamente todo rastro de influencias…

Imagino que esta equivocada unión artística hizo que, el cada más más inquieto artista, decidiera coger al toro por los cuernos y realizar el trabajo completo (lápiz y tinta), con la libertad creativa que ello implica y ¡Oh! Maravilla de las maravillas, a partir del número 22 de la colección USA, Bill Sienkiewicz brilló como el talentoso ilustrador que era y, poco a poco, fue librándose, como si de un lastre se tratara, de la obvia influencia de Adams. Su composición de viñetas, el storytelling se hizo mucho más personal y único, y el trazo rompería los límites de las viñetas, ofreciendo algo a los lectores de este género que nunca habían visto. Y es sumamente curioso que hasta en los guiones se notó el cambio, Doug Moench, que había creado a este personaje, el Caballero Luna, como a un villano que se opusiera al Hombre-Lobo (“Werewolf by night”), dotándolo de una personalidad escindida en tres (Steve Grant, Marc Spector y Jack Lockey) y terminó pasándose al “otro lado”, el de los superhéroes, con aventuras que combinaban los místico en algunas ocasiones y en otras las tramas de espionaje más clásicas.

Fue a partir de este número 22 en el que el escritor “oscureció” las historias, haciéndolas mucho más psicológicas y terroríficas: No hay más que leer la que enfrenta al protagonista contra el  cruel Morfeo, en un peligroso juego del ratón y el gato, que pondrá en peligro no solo al héroe de blanco, sino también a los que lo rodean, como su novia Marlene y su ayuda de cámara, chófer y piloto, Frenchie… De ahí pasaremos a la cruel, pero necesaria venganza de Scarlet, a la que no sé si calificar como villana, ya que tiene motivos de sobra para hacer lo que hace y dejar grabada su inicial con sangre…

Todo este final de etapa del dúo Moench-Sienkiewicz es magnífico. El número doble especial 25 nos presenta a un tipo que le pondrá las cosas muy difíciles al discípulo de Khonshu: Carson Knowles que, harto de que lo ninguneen, se convertirá en Espectro Negro, un tipo cuyos actos de violencia pondrán en el límite al Caballero Luna, que está a punto de perderlo todo.

Y si queréis una maravilla de la narración gráfica, deteneos en “¡Dale!”, una historia narrada a ritmo de jazz y que denuncia de manera genial el maltrato hacia los niños, con una partitura musical, que nos lleva de una viñeta a la otra, encontrándonos con algunas que parecen dibujadas por un chaval de corta edad. Una joya.

Para terminar, me quedaría con los que fueron los dos últimos números de Sienkiewicz como dibujante de la colección, en los que Moench cierra el círculo volviendo a enfrentar al protagonista a Jack Russell, el licántropo de la Marvel. Una despedida a la altura de los autores. Moench aún seguiría algún tiempo, pero debido a sus discusiones con el problemático Editor en Jefe, Jim Shooter, terminó por recalar en la competencia, DC Comics.

Y el resto de la trayectoria de Bill Sienkiewicz es bien sabida por sus admiradores. Comenzó con su entrada en una nueva colección llamada Los Nuevos Mutantes… El resto es historia.

Sustituyendo a ambos se incorporaron a la serie el guionista Alan Zelenetz (que había escrito varias historias de complemento tituladas “Relatos de Konshu”) y, el también por aquel entonces joven Kevin Knowlan. Ambos cumplieron su función a la perfección hasta el número 38, en el que se cerraría esta primera etapa del personaje que, como el río Guadiana, aparece de vez en cuando en las estanterías, teniendo unos fans fieles que han podido disfrutar, muchos años después, de la que considero su mejor etapa, la que tuvo al frente de la colección a Warren Ellis, Declan Shalvey y Jordie Bellaire.

La mejor manera de combatir a la oscuridad es la luz más blanca, y el Caballero Luna sabe como hacerlo.

 

 

 

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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