La última cerradura

"Locke & Key Omnibus 2", Joe Hill, Gabriel Rodríguez (Panini Comics)

La pequeña llama que se prendió con la muerte del cabeza de familia de la familia Locke y el posterior traslado de ésta a la casa en el pueblo de Lovecraft fue acrecentándose, primero con el descubrimiento de las diferentes llaves que poblaban la casa y sus diferentes “poderes” e, inesperadamente, la llegada del Mal, de un elemento que había estado atrapado y que, después de muchos años, volvía a estar libre para ejecutar sus mefistofélicos planes…

En este voluminoso segundo tomo que recogen el resto de la serie seremos testigos de cómo Tyler, Kinsey y Bode, los vástagos Locke, intentan tener una vida normal en el pueblo. Aunque lo de “normal” es relativo, ya que la posesión de las llaves y su uso los va a convertir en el objetivo de Zack, el atractivo y magnético Zack, noviete de Kinsey, dentro del cual se esconde la negritud, el villano de la función, cuya verdadera personalidad no veremos hasta un poco más adelante, cuando retrocedamos en el tiempo.

Y entre todo estos sucesos conoceremos mejor a Rufus, el niño con retraso que vive en su propio mundo: Un lugar nacido de los cómics, donde él es un aguerrido militar y se hace acompañar por un grupo de duros soldados (se trata claramente, de un sentido homenaje de los autores a esos “Comandos Aulladores” liderados por Nick Furia). El chaval se aísla así de la dura realidad, aunque llegado el momento se convertirá en una pieza fundamental en la resolución de la trama.

Mientras tanto, en el hospital, el hasta entonces en coma Brian despierta, sorprendiendo a su pareja, Duncan, el tío de los chicos Locke. Es entonces cuando las sospechas comienzan a recaer sobre Zack. La aparición del detective Mutuku será la pieza fundamental en la lucha final con el joven poseído, al que no será nada fácil vencer, ya que cuenta con más de un truco en la manga.

Y de ahí, los chicos, con la ayuda de otra de las llaves, viajarán al pasado, concretamente al año 1775, para ver por fin la puerta definitiva, la maldita entrada (¿o debería decir salida?) marcada con un número 11. Será Benjamin, un antepasado de la familia, el que forje la última y esencial llave que logra mantener encerrado a lo quiere acceder a nuestro plano existencia y, en el presente, poseyó a Zack.

Los hechos se aceleran y se acerca la fiesta de graduación en el instituto (con homenaje incluido a una de las más conocidas novelas de “Papá King”). Las parejas se van formando y se está organizando una macro rave en las cuevas bajo el pueblo, un lugar muy poco recomendable. Mientras tanto, algo terrible sucede, y la diana de esto es el pequeño Bode. El Mal no descansa.

Y en otro salto en el tiempo conoceremos mejor a Rendell, el padre de los chicos y a su pandilla, formada por Ellie, Mark, Dodge, Kim y Erin. Es como si el tiempo emitiera ecos, ya que estos, por entonces jóvenes, se verán atraídos también por el poder de las llaves y la magnética presencia de la puerta número 11…

Y así llegaremos al tramo final de la historia que, por supuesto, no os voy a revelar. Tan solo deciros que será una auténtica montaña rusa de emociones en la que todos los personajes, por fin, se unirán contra la obscena presencia que quiere acceder a nuestro mundo y que parece estar a punto de conseguirlo. Muchos lucharán contra ella, algunos no regresarán y para todos las cosas no volverán a ser iguales.

Podríamos considerar ésta la obra magna de Joe Hill como guionista de cómics, donde compone una narración que mezcla el terror y la fantasía a partes iguales, con maestría, trayéndonos un relato que bebe y homenajea, como no, a parte de la obra de su propio padre, el prolífico Stephen King (ha heredado esa facilidad para meterse en la cabeza de sus personajes, mostrándonos un perfecto retrato psicológico de ellos), pero haciéndolo con personalidad propia y, sobre todo, mucha originalidad.

¿Del dibujo de Gabriel Rodríguez qué puedo decir? Pocos dibujantes actuales resistirían el auténtico tour de force al que el artista se somete, con un estilo minucioso, detallado, que por momentos me recuerda a Arthur Adams y que en ningún momento denota cansancio, dejándonos con la boca abierta por la minuciosidad con la que compone las páginas y viñetas. Un auténtico virtuoso de los cómics que ha vuelto a poner su arte al servicio de las historias de Hill en una antología de relatos terroríficos titulada “Tales from de Dark Side” que, al igual que este “Lock & Key” está publicada por la editorial norteamericana IDW Publishing.

Si estáis pasando mucho calor en estos tiempos caniculares, que mejor recomendación que este cómic que os pondrá los vellos de punta en más de una ocasión.

 

 

FREEK! te recomienda:

José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


Deja tu comentario


siete − 4 =

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD