“…y al principio fue La Familia”

"Marvel Gold. Los Cuatro Fantásticos 1: Génesis", Stan Lee, Jack Kirby, VV.AA. (Panini Comics)

Resulta harto curioso que la gestación de estos personajes se acometiera justo en un momento de crisis laboral e incertidumbre por parte de uno de sus “padres”. Stan Lee, agobiado y presionado por la manera en la que manejaba la política editorial su jefe y director de aquella ya lejana y primigenia Marvel, Martin Goodman, que pensaba que el éxito instantáneo radicaba en calcar a los personajes de la competencia (DC Comics). Lee hizo un último esfuerzo antes de su inminente marcha y creó a aquella familia formada por cuatro miembros, igualitos, igualitos a los que Goodman mandó copiar, la Justice League (nótese el tono irónico).

Este acto de rebeldía por parte del guionista y la posterior creación gráfica y definición total de los personajes de la mano del otro “culpable”, Jack Kirby, dio con una de las creaciones (está entre las primeras de mi lista personal) más queridas por el público lector de aquellos años (los primeros sesenta) y en el futuro.

Aún muy influenciada, como puede apreciarse en la portada de su primer número, por los tebeos en cuya cabecera podíamos ver a un imposible monstruo (Tales of Astonish, Tales of Suspense…) tras el origen que los vio nacer (y que por si alguno de vosotros, queridos lectores, aún no conoce, tiene mucho que ver con un cohete y unos oportunos rayos cósmicos) se enfrentarían a su primer villano, el pequeño y deforme Hombre Topo, un outsider que comandaba a una auténtica legión de seres de pesadilla.

¿Pero qué fue realmente lo que nos sedujo de aquellas primeras aventuras? Creo que la principal diferencia que definía al cuarteto es que no eran superhéroes: Reed Richards era un serio (y tímido en lo que a las féminas se refiere) científico que fumaba en pipa y construía los más desquiciados artefactos que le hacían la vida más fácil ( o no) a sus compañeros; Sue Storm era la presencia femenina, la chica resuelta, valiente, que sabía tomar al toro por los cuernos cuando hacía falta y que, sin ella proponérselo, enamoraba a todos (lectores incluidos…); Su hermano, Johnny, era el botarate, playboy, jovenzuelo alocado que pensaba más en las faldas que en otra cosa… Y para terminar, el que pienso que era el pilar del grupo familiar, este “´tío” o “cuñado” postizo, Ben Grimm, el fortachón de buen corazón, con un aparente mal carácter, criado en un barrio y tras cuyas anchas espaldas protegería a su “familia”.

Pero claro, aunque los personajes estuvieron perfectamente retratados desde el principio, la chicha de la colección eran, además de las constantes broncas entre ellos, los poderes que adquirieron en su primer y breve viaje a las estrellas: A partir de ese momento nacieron cuatro nuevos héroes bautizados como Mr. Fantástico, La Chica Invisible, La Antorcha Humana y La Cosa. El poder de la elasticidad, la invisibilidad, el fuego y la piedra.

¡Comenzaron las aventuras de Los Cuatro Fantásticos!

Pero claro, lo que define a un gran héroe es una némesis, un villano a su altura, y en ese apartado, el grupo de héroes (que al principio ni siquiera vestían uniformes como tales) poseen una galería de lo más colorida e interesante. En los veintiún números que contiene este imprescindible tomo (además de su primer anual y algún jugoso contenido más) conoceremos además del ya citado Hombre Topo, a una de las grandes razas alienígenas del Universo Marvel, Los Skrull y sus poderes de metamorfosis, el circense Hombre Milagro dará paso a la recuperación de otro de esos grandes personajes de La Casa de las ideas, Namor, el amnésico rey de los océanos se convertirá en un hueso duro de roer para los protagonistas, y en esta primera etapa de la colección, volverá una y otra vez, en solitario o aliado con otros letales villanos, comandando a monstruosidades marinas como Giganto.

Y hablando de malosos, el Doctor Doom, antiguo compañero de estudios de Reed se colocaría por méritos propios en el podium de mejores villanos. Sus enrevesados planes pondrán a los protagonistas en más de un aprieto, como en su primer encuentro, en el que los hace viajar en el tiempo y convertirse en piratas… (La imaginación de Lee y Kirby era desbordante y no se cortaban a la hora de crear una nueva peripecia, por muy loca que ésta fuera…)

Habrá otros intentos de invasión extraterrestre, como la de Kurrgo, el Amo del Planeta X… Así como la aparición de el Creador de Marionetas, un malvado tipo que se las hará pasar canutas al grupo, aunque resultará ser el padre de la mujer que ocupará el corazón de Ben Grimm en los siguientes números, la escultora invidente Alicia Masters.

Y así, en el futuro volverian una y otra vez a enfrentarse a Namor y Doom, conocerán al Hombre Imposible, cruzarán su camino con el verdoso Hulk y El Fantasma Rojo y sus Supersimios (en un número entintado por otro de los grandes de aquella Marvel, Steve Ditko), sufrirán la desquiciada lógica del Pensador Loco… Y así, número a número, se creo la leyenda de este grupo de grandes personajes nacidos en el Universo Marvel, ¡Los Cuatro Fantásticos!

Este grueso tomo viene trufado por una gran cantidad de extras que os maravillarán, como multitud de fichas de los protagonistas y sus oponentes, así como una serie de historias cortas narradas por otro de esos grandes personajes nacidos del talento del tandem Lee-Kirby, El Vigilante.

Si aún no lo tenéis, ¡corred a por él, seguro que se agota!

 

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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