Después del Apocalipsis

"Ragnarök 1: El último dios en pie", Walter Simonson (Panini Cómics)

Sin lugar a dudas, uno de los autores que más me impresionó, y marcó en mi juventud lectora, fue Walter Simonson. A mí Thor, el personaje de Marvel, la verdad es que ni fú ni fá (exceptuando los dibujos de Jack Kirby, claro está…), no terminaba de decirme nada. Pero el día que abrí uno de los tebeos de la larga etapa de Simonson al frente de las peripecias del asgardiano, los ojos me hicieron chiribitas. Aquellas composiciones de página, el uso de las onomatopeyas, convirtiéndolas con maestría en parte importante de la narración y esa “arquitectura” tan propia y especial con la que el autor nos regalaba espectaculares ilustraciones (aún recuerdo aquel rompedor número compuesto únicamente por viñetas-pagina). ¿Y qué decir de las historias? No os voy a descubrir nada nuevo aquí, pero dudo que haya alguien que me niegue que su etapa es la mejor de todas las que se han hecho después, manteniéndose como un clásico moderno dentro de la historia de los tebeos Marvel.

Lo malo del asunto es que ese no fue “su” Thor, ya que, como todos deberíais saber, el material creado dentro de la Casa de las Ideas pertenece solo y exclusivamente a ésta, los autores cobran por su trabajo pero en ningún momento poseen los derechos sobre los personajes, etc… por lo que casi siempre, como la historia ha venido a demostrar, la mayoría de ellos terminar marchándose de la editorial con mal sabor de boca (el caso de Jack Kirby es el más famoso, pero también hay que recordar a Frank Miller y “su” Elektra, entre otros…).

En fin, que pasaron los años y el genial Walt se ocupó de otros asuntos (algunos relacionados con cierto “Cuarto Mundo”, protagonizado por otro panteón de divinidades…) pero la espinita seguía clavada, al autor le hubiera gustado retomar las aventuras del rubio héroe asgardiano, pero claro, él sabía que no iba a poder hacerlo en Marvel, así que se le ocurrió una genial idea, que tras dar alguna que otra vuelta e intentos infructuosos de ser publicada en nuevos sellos como Wildstorm, terminó viendo la luz en la editorial independiente IDW Publishing. Su título fue “Ragnarök”.

Este termino define la batalla del fin del mundo en la mitología nórdica, pero la historia contenida en este primer volumen (que reúne los seis primeros números de la serie regular) comienza con un encargo, el misterios Myrkr contrata los servicios de una elfa oscura, Brynja. Ésta deberá formar un grupo de sangrientos asesinos y partir hacia Kliffborg, una fortaleza levantada justo en el límite de los mundos. Su marido, Regn desconfía y se muestra temeroso del destino de su esposa, pero no puede evitar que esta parta hacia lo desconocido.

El encargo es el siguiente: Dentro de Kliffborg reposan los restos de un dios muerto, y la elfa debe asesinarlo, borrarlo de la faz de la Tierra. Una vez allí se dará cuenta de la dificultad de su misión, ya que la deidad que permanece encadenada es nada menos que el hijo de Odín, Thor. O al menos lo que queda de él… Olvidaos de su rubia melena, su porte gallardo y belleza asgardiana, lo que allí reposa es un muerto en vida que carece de mandíbula y cuyo rostro inspira terror más que otra cosa.

Y justo en este momento comienza el regreso a la vida del heredero de Asgard (no os voy a desvelar cómo), el dueño del martillo Mjiolnir, que sigue poseyendo el poder del trueno pero, por desgracia, poco más… El fin del mundo llegó y arrasó con todo y a todos los que el conocía. Se inicia un viaje lleno de violencia, dolor y épica, como deben ser las grandes gestas protagonizadas por héroes.

¿Podíamos considerar ésta como una continuación apócrifa de la aventuras del Thor de Marvel? Bueno, en cierta manera sí, pero olvidaos completamente de ver por estas páginas a cualquier colorido superhéroe, esto es mitología pura y dura.

Y si la trama os atrapa desde el principio, qué decir de los dibujos… Walt Simonson ha depurado su estilo y sigue en la mejor de las formas. Desde luego, es un setentón que aún tiene mucho y bueno que contar.

¡Por Odín os juro que este tebeo no os lo podéis perder!

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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