La vida es tango

"La gran patraña", Carlos Trillo, Mandrafina (ECC Ediciones)

Se levanta el telón y tras éste vemos a una serie de personajes. Son los protagonistas de esta historia, un dramatis personae de lo más curioso y que comienza con una atractiva mujer rubia que, desesperada, solicita los servicios de un detective que ahoga sus penas en alcohol, huyendo de un pasado que lo atormenta. Ella, aunque intenta ocultar su rostro a los clientes del local, no puede evitar identificarse como Malinche Centurión, la Virgen Intocada, una joven cuya historia y virtud es bien conocida en toda La Colonia, el lugar imaginario donde transcurren los hechos.

El mandamás de lugar, el Gran Títere, con la ayuda de el dramaturgo Melitón Bates recrean la historia de la muchacha para que la virtud sea el principal pensamiento de las hembras del lugar, mientras el orondo mandamás comparte la cama y fluidos con la rubia.

El plan funciona a la perfección, colocando a la mujer a un paso de la santidad, ya que hasta falsas noticias en el periódico la hacen protagonista de milagrosas curaciones. Pero, hete aquí que Malinche comienza a recibir fotos de alguien que la sigue muy de cerca, demasiado…

Donaldo Reynoso, el detective,  no puede evitar que algo se remueva en su interior cuando contemple que en las instantáneas, la mujer mantenga relaciones con su hermanastro, el ministro del interior, Pedro Reynoso Artús.

La trama comienza a complicarse, como bien nos lo hace saber el narrador, Melitón Bates, que rompe la cuarta pared y nos hace partícipes de sus pensamientos y secretos.

Y de secretos y mentiras anda sobrada la trama, y peligros y violencia. Porque la investigación llevará al detective hacia uno de los tipos más poderosos del lugar, un ex nazi que ha hecho del lugar su nuevo hogar y que desea a la mujer hasta límites inhumanos y hará lo que sea para poseerla.

Pero como suelen decir, el roce hace el cariño y Malinche y Donaldo terminan enamorados y más en peligro que nunca, acosados por la peligrosa presencia de El Iguana, un asesino implacable.

La primera vez que leí un cómic dibujado por “Cacho” Mandrafina fue en aquella mítica 1984 publicada por Josep Toutain. Se acababa de producir una “invasión” pacífica de autores argentinos: Horacio Altuna, Eduardo Barreiro, Juan Giménez y Carlos Trillo, entre otros… Precisamente Trillo (“Las puertitas del Sr. López”, “El último recreo”…) era el guionista de “Husmeante”, las peripecias de un curioso detective en un futuro bizarro, que Mandrafina ilustraba con su inimitable estilo.

El tandem se conoció en su país natal, Argentina y ya venían trabajando juntos desde principios de los años ochenta (“Los misterios de Ulises Boedo”, “Historias mudas”, “Piñón fijo”…) para la revista Superhumor (nada que ver con la cabecera patria…).

En esta “Gran patraña” vuelven a mezclar el humor, con la sátira y un toque amargo muy adecuado que siempre está en las historias protagonizadas por investigadores.

Y como todo buen tango que se precie, el desenlace será de lo más inesperado… Y dramático.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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