Después del Apocalipsis

"Hombre Integral", Antonio Segura, José Ortiz ( Panini - Evolution Cómics)

He de confesar que yo era, en mis años mozos, un lector impenitente de cómics de terror. Aún no logro comprender por qué me gustaban tanto, ya que siempre he sido bastante cagueta. En fin… Pues resulta que una de las cabeceras de la editorial Toutain que más me atraía era la versión española de la Creepy de James Warren. Y resulta que, Don Josep Toutain, con muy buen ojo, solía recopilar las series que se publicaban en las diferentes cabeceras (1984, Comix Internacional…) en álbumes. En el Cádiz de aquellos tiempos no existían tiendas especializadas en cómic, ni nada que se le pareciera. Había que patearse las papelerías, quioscos de la ciudad, para, con el poco dinero del que uno disponía, comprarse una sola revista o, muy de vez en cuando, uno de aquellos álbumes. Y precisamente ese fue el momento en el que mi camino se cruzó con el de dos grandes autores valencianos: Antonio Segura y José Ortiz.

La historia se titulaba “Las mil caras de Jack El destripador” y para mí aún sigue siendo una de las mejores aproximaciones que se han hecho al asesino de Whitechapel (que me perdone Mr. Moore…). Me lo pasé teta con aquellos episodios, puro género de terror y thriller, oscuros, con una pátina de mala baba, genialmente escritos por Antonio Segura, un guionista todoterreno, de los que ya quedan pocos.

Y, cómo no, me impresionó lo bien que dibujaba José Ortiz. Su blanco y negro era arrebatador, lo bien que sabía captar el espíritu, la pobredumbre humana, en unos personajes que rebosaban expresividad. Cada viñeta era una pequeña obra de arte. Y aquellas tramas manuales… (No sería hasta algún tiempo después, concretamente, con “Burton y Cyb”, también de la mano de Toutain, pero en el Zona 84, cuando me di cuenta de lo que este asombroso artista podía hacer con los colores).

¿Y qué encontramos en este tomo integral de “Hombre”? Bueno, resumiendo, os diría que los conflictos políticos han hecho que, en un futuro no muy lejano, la sociedad tal como la conocemos haya desaparecido. Ya no hay electricidad, ni calefacción. Todas las comodidades de la vida moderna se han evaporado debido a la mala gestión y la falta de conciencia de las autoridades. Todo esto sumado a una terrible epidemia que ha diezmado a la población mundial, ha hecho que lo que queda de humanidad haya retrocedido, asalvajándose.

En esta nueva “sociedad” el lema es matar o morir. Ya no hay amigos, no te puedes fiar ni de tu sombra; ni de la, en apariencia, inocente mirada de un niño. El amor se ha extinguido. Es el infierno en la tierra. Y entre todo este caos, aparece el protagonista de este buen montón de historias, Hombre. Este personaje sin nombre y sin moral, solo busca la supervivencia, el poder echarse algo a la boca y en cuanto ve una oportunidad de beneficio, la aprovecha. No le importa nada ni nadie (o eso al menos parece…) y prefiere la soledad antes que encontrarse con un cuchillo en su cuello a las mínimas de cambio.

Este voluminoso tomo que recoge todas las historias de “Hombre” se divide en dos partes: En primer lugar, disfrutaremos de las historias cortas, en blanco y negro, en las que conoceremos las peripecias de este personaje, como se cruza en su camino con otros grupos, la mayoría violentos, con los que la única forma de expresarse es a través del cañón de una pistola o escopeta. En estas crónicas, rescataremos algún retazo del pasado del cínico protagonista, que no es tan duro como parece, ya que pese a no fiarse de casi ningún hombre o mujer, es capaz de rescatar a un pobre perro herido o mantener una relación de amistad con un caballo.

Lo mejor, sin duda, de estas historias, es que el tiempo pasa, y Hombre va envejeciendo, buscando en algunos momentos la tranquilidad, incluso el fugaz amor que le es arrebatado, como siempre, con violencia.

Y así llegamos a la segunda parte de este tomo, la de las historias largas en color, publicadas en la revista Cimoc y que nos muestran a un protagonista hastiado de la vida, más implacable y cínico que nunca y que va a cruzarse en su camino con dos personajes que nos mostrarán que aún, muy en el fondo, sigue siendo humano: El primero es un bebé abandonado, que si no fuera por la intervención de Hombre, habría sido devorado por las peligrosas hordas de ratas. Durante un tiempo ejercerá de “madre adoptiva” para el chavalín.

El segundo es Atila, una curvilínea fémina (cómo solo Ortiz sabía dibujarlas), cuyo camino se cruzará con el de Hombre, convirtiéndose con el tiempo en una aliada importante en una y mil peripecias. Éste, pese a ser un lobo solitario y peinar canas, no puede evitar necesitar la compañía, el calor de la humanidad de vez en cuando. Aunque la mayoría de las veces la mujer lo meta en más de un problema.

Resulta especialmente meritoria la labor de homenaje y recopilación que está haciendo Panini Cómics en su sello Evolution, en el que se están publicando las obras de muchos de los GRANDES autores de Historieta española (Bernet, Abulí, Ventura & Nieto), con ediciones de lujo, a la altura del magnífico material que contienen. Chapeau!

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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