¡Dios bendiga a Mr. Moore!

"The League of Extraordinary Genlemen. Volumen 1", Alan Moore, Kevin O´Neill (Planeta Cómic)

Creo que es innecesario que os presente a Alan Moore, el guionista cuyo segundo apellido podría ser “Revolucionario”: Removió como nadie los cimientos del género de superhéroes con su “Watchmen”; nos hizo experimentar el terror absoluto de la mano de “La Cosa del Pantano”; conocimos la verdad tras los crímenes de Whitechapel en “from Hell” y así podría seguir hasta la extenuación, ya que este señor de larga melena y barba es una especie de Rey Midas de los cómics, obteniendo oro de todo personaje que crea o adapta.

Y uno de sus grandes retos vino cuando fundó el sello America´s Best Comics, donde volvió a demostrar una vez más su genialidad. Redefinió al héroe con Tom Strong; a la figura mitológica femenina con Promethea y llenó el mundo de humanos con superpoderes dentro de la cabecera Top Ten, una especie de “Canción triste de Hill St.”con capas y mallas.

La última aportación a este sello fue la que quizá removió y, una vez más, revolucionó el mundo de los cómics por lo original de su propuesta. Se trataba de La Liga de los Extraordinarios Caballeros, en la que tomando a personajes super conocidos de la literatura de género contemporánea, creaba una gran aventura. Pero la cosa no es tan sencilla como parece… Veréis, este “supergrupo”, por llamarlo de alguna manera, estaba formado por un decrépito cazador enganchado a las drogas, un criminal hindú que odiaba todo lo que oliera a británico, un doctor enfermizo y cobarde, en cuyo interior se encerraba una bestia sedienta de sangre y violencia, un invisible degenerado que se aprovechaba de la virtud e inocencia de las muchachitas de un internado; y finalmente una mujer, fuerte, resolutiva y con un gran secreto que cargaba sobre sus espaldas como una enorme e invisible mochila del pasado: Ellos son Allan Quatermain, el Capitán Nemo, Henry Jekill (y el Sr. Hyde, por supuesto…), Hawley Griffith, el hombre invisible y Mina Murray (ex esposa de un tal Harker…)

Una vez que el grupo se ha reunido (cosa nada fácil), el servicio secreto británico, en la época en la que se desarrollan los hechos, a finales del siglo XIX, les encarga una peliaguda misión. Su interlocutor es el agente Bond, Campion Bond. Pero nada que ver con el que todos pensáis, ya que el orondo tipo les transmite las órdenes de su superior, el director de la organización, que responde al nombre de M (seguro que se os enciende una bombillita, ¿verdad?). Deberán internarse en le peligrosísimo barrio de Limehouse, ocupado en su mayoría por los chinos, que parecen estar comandados por un tirano implacable, un “Doctor” que no se deja ver, pero con la mera mención de su nombre hace que los hombres tiemblen…

La Liga deberá encontrar y arrebatarle a este tipo la cavorita, una extraño material con el que pretende llevar a cabo sus terribles planes de destrucción y dominación, primero de Londres y más tarde, del Mundo.

Pero claro, la tarea no va a ser pan comido. En primer lugar hay que tener en cuenta que este quinteto está formado en su mayoría por criminales, asesinos psicópatas y un viejo cobarde. tan sólo la determinación y arrojo de la líder, Mina, hará que logren ir avanzando (aunque alguno de ellos tiene una agenda secreta…)

Es una delicia volver a leer esta primera miniserie, esta vez con más calma, parando en cada viñeta del espectacular arte del barroco Kevin O´Neill, que retrata a la perfección la pobredumbre humana, en este Londres hiperindustrial, gigantesco, con obras que superan la capacidad humana y los sueños de cualquier arquitecto: La grandiosidad se mezcla con el lumpen, las calles repletas de ladronzuelos, prostitutas, gente de baja estofa, entre las que podremos identificar a más de un personaje tomado de otro relatos muy conocidos.

Y es que Moore nos ofrece una divertida peripecia, salpicada por esa vena cínica tan propia de los británicos, un humor muy especial. A todo esto le añadimos una absorbente trama en la que mezcla a las creaciones de Conan Doyle, Bram Stoker, H. Rider Haggard, H.G.Wells, Emile Zola, Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft, Dickens, Sax Rohmer… Y así podría continuar un buen rato, pero os dejo a vosotros que vayáis descubriendo, con especial placer, como si de un juego se tratara, a cada uno de las apariciones o menciones que surgen a lo largo de las páginas de éste, ante todo, magnífico cómic que, como no podría ser de otra manera, nos deja boquiabiertos, pidiendo más.

Por si todo esto ya no fuera suficiente, este tomo viene completado por las portadas de la miniserie original, ilustraciones inéditas, anuncios de la “época”, algún pasatiempo y para rematar, una relato en prosa de Allan Quatermain, titulado “Allan y el velo rasgado”.

Más tarde vinieron muchas más aventuras, en el pasado y el futuro, pero ésta fue la que lo inició todo.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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