Pasear, comer, vivir

"Paseos de un gourmet solitario", Masayuki Kusumi, Jiro Taniguchi (Astiberri)

La gran ciudad. Ruido, gentío, prisas. Pero siempre hay un momento, al menos para el protagonista de estas historias, en el que se desprende de la imaginaria y pesada mochila del trabajo y se vuelca en lo que más le gusta: Comer.

Os presento a Goro Inokashira, un comercial que se recorre Tokio y algunos puntos de Japón, dentro de sus cotidianidad laboral. No sabemos muy bien qué vende, y realmente tampoco nos importa. El momento cumbre de la existencia diaria de este hombre es cuando su estómago le pide combustible. Creo que otro buen título para estos relatos sería “Las crónicas del hambre”. Esta es la que lleva a Goro a buscar, a veces por mero antojo gastronómico, un lugar concreto donde cocinen ese plato que no se le quita de la cabeza. En la mayoría de las ocasiones lo consigue y se sienta, satisfecho, aspirando los aromas que parten de la cocina. Estos momentos de alegría los pasa, casi siempre, en pequeños locales, apartados del ruido de los automóviles y la masa humana que convive en la gran capital tokiota. Remansos de paz, la mayoría, en los que saborear un buen ramen o, por qué no, una pizza.

En el caso del protagonista está más que claro que se le gana por el estómago y así vamos a ser sus invisibles acompañantes en un recorrido gastronómico que para nosotros, lectores occidentales, puede ser un auténtico placer: Sopas, diversos ingredientes y acompañamientos, carnes, verduras… La cocina japonesa, coreana y un alguna incursión fuera de las fronteras con las que este gourmet disfruta. Si os gusta esta particular gastronomía, puede ser un perfecto primer paso si queréis internaros más en sus platos, ingredientes, etc.

Mientras tanto, entre plato y plato, este hombre de negocios que no bebe alcohol y del que poco sabemos, gasta las suelas de sus zapatos yendo de un lugar a otro. Hay que ganarse en pan diario, claro está, y él lo demuestra con denodado esfuerzo.

Solo en contadas ocasiones, seremos testigos de ese toque que Jiro Taniguchi sabe dar a algunas de sus historias. Momentos en los que el pasado rodea al protagonista, instantes que hacen que los recuerdos regresen. Y en el caso de Goro, volverá a sentirse un chaval que agarra con fuerza la mano de su padre o recordará a un antiguo amor con nostalgia.

Pero al señor Inokashira lo que le gusta es comer, en soledad, concentrado en los platos que tiene ante sí. A veces mantiene una conversación consigo mismo, elogiando o sorprendiéndose de la originalidad o calidad de la comida. Y así pasan los días, en un bucle eterno en el que, como hace ya dieciséis años, conocíamos las primeras andanzas de “El gourmet solitario”, narradas por Masayuki Kusumi y Jiro Taniguchi, autor este último que fue la “cabeza de lanza” de otro tipo de manga publicado en nuestro país, hasta entonces desconocido, dirigido a un público más adulto, o que buscaba otro tipo de historias y que se conmovió con relatos como “El almanaque de mi padre” o “Barrio lejano”.

Una lectura que nos conduce al sosiego y que puede disfrutarse en pequeñas cápsulas, poco a poco, a modo de entrantes, o atiborrarnos en su totalidad con un espléndido menú que seguro que nos deja más que satisfechos. Bon apetit!

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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