El arte de la guerra

"Hanzô, el camino del asesino vol. 8 y 9", Kazuo Koike, Goseki Kojima (ECC Edciciones)

A lo largo de los siete anteriores volúmenes de esta extensa saga, hemos sido testigos de cómo la relación entre Hanzo y Ieyasu se ha convertido en un vínculo prácticamente irrompible. Ambos han madurado en la forma de tratar a los demás, de relacionarse con sus semejantes y, en cada caso particular, en mejorar sus habilidades como asesino y estratega, convirtiendo a uno en un suppa (ninja) letal, tal vez el más peligroso y eficiente de Japón y al otro, en un señor feudal, respetado por sus acertadas decisiones.

En el volumen octavo los encontramos inmersos en la guerra por el poder, una inacabable batalla, cruenta, que parece no tener fin. Traiciones los acecharán y los pactos se verán rotos. Pero hay otra “guerra”, más pequeña, silenciosa pero que a fin de cuentas puede hacer que la balanza se incline hacia un lado u otro, y en ella Hattori Hanzo va a tener un papel esencial, ya que junto a otro suppa, Kokoru, recorre las tierras niponas, eliminando todas las amenazas que les salen al camino y en ciertos momentos viendo la muerte de cerca, como cuando son rodeados por una cantidad ingente de enemigos y sólo la intervención de Kikkô, una antigua amante del protagonista, junto a Ihoro, el hijo de ambos, hace su aparición para salvarles el cuello (además de “consolarlo” carnalmente, en uno de eso momentos repletos de erotismo que, de vez den cuando, pueblan el relato).

Aunque quizá una de las partes más interesantes de este tomos sea la que protagoniza otro asesino a sueldo, el tuerto Zenjubô, apodado “Dos balas”. Como buen narrador, Kazuo Koike va diseminando estas pequeñas “paradas” entre las que conciernen a las grandes batallas y la estrategia marcial. Conoceremos la trágica y, por qué no decirlo, curiosa historia de este letal pistolero (el arcabuz fue la primera arma de fuego que se utilizó en Japón) que donde pone el ojo (y nunca mejor dicho), pone la bala…

El avance de Ieyasu y sus aliados parece imparable, y sus tácticas militares en el terreno de la batalla, incuestionables. Resulta hilarante que un simple resfriado sea el peor enemigo contra el que pueda enfrentarse el orondo personaje.

Y en la parte final del volumen, Hanzo tendrá que defender la vida de Ujiyasu Hôjo, otro aliado de su señor, que está al borde de la muerte. Dos terribles asesinos, Nagakubi y Kumobiki, hombre y mujer han sido enviados para matarlo. ¿Cuál será el resultado del desigual combate?

En el noveno y penúltimo tomo, Hattori Hanzo se enfrentará a la que creo que es la prueba más dura de su vida como ninja. Ieyasu Tokuwaga le encomienda la misión de matar al despiadado Shingen, el tigre de Kai, cosa que en principio parece harto imposible, ya que este señor de la guerra, máximo competidor por alcanzar el poder, está superprotegido por una legión de soldados y, sobre todo por la bella y letal suppa Tarôza, que no lo deja ni de día ni de noche.

Para cumplir con su cometido, o al menos intentarlo, Hanzo se transfigura (creo que es la mejor definición que puedo dar) en un decrépito anciano, Chôsuke. Pero para poder acceder al interior del “círculo de confianza” de Shingen deberá someterse a varias y terribles pruebas que lo dejarán marcado de heridas.

Sólo la astucia de este hombre legendario hará que tenga éxito en su empresa y que, además, con su magnetismo masculino, enamore a la atractiva Tarôza, que hasta el momento sufría en sus carnes los abusos de su señor.

Pero justo antes de dar su golpe final, el “anciano” se enfrentará a un trío de féminas verdaderamente letal y que poseen capacidades que van más allá de lo humano. Son Yomi, Kiyo y Kimi. Sólo utilizando su inteligencia podrá vencer a estas mujeres.

Finalmente, ya de regreso junto a su señor y protector, Ieyasu, seremos testigos de la ceremonia en al que el hijo de éste, Saburo Okazaki, digamos que se “presenta en sociedad”, demostrando ser muy diferente (al menos físicamente) a su padre.

Y a todo esto, Hanzo le presenta a sus otras dos mujeres Tsukumo y Killikô a la tercera (que no en discordia) que formará parte a partir de ese momento del núcleo familiar del ninja, formando así un cuarteto de guerreros prácticamente invencibles.

A sólo un volumen para su finalización, la trama se desarrolla con rapidez y cuento las horas para poder finalizar ésta, la que considero una de las obras cumbre del dúo de maestros del manga formado por Kazuo Koike y Goseki Kojima.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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