Sexo de papel

"El Playboy", Chester Brown (Ediciones La Cúpula)

El paso de la infancia a la adolescencia es, en la mayoría de los casos, un momento extraño en la vida de ese chaval o niña que hasta ahora pasaba horas jugando, sin percatarse de muchas señales que venían del exterior. Es como si aún no poseyera una imaginaria antena que, en el momento en que aparece en nuestras vidas, hace que todo cambie. La adolescencia… Momento vital en el que empiezas a romper el cordón umbilical que te une a tus progenitores, quieres vestir como a ti te gusta, en muchos casos hay un alejamiento temporal de la higiene y, sobre todo, tu cuerpo cambia y eres consciente de que pasan cosas de cintura para abajo…

Cada hombre, cada mujer, seguro que tiene una y mil historias sobre esos tiempos en los que la marea sexual nos ahoga, haciendo que nuestros pensamientos se centren en una sola cosa. Tocarnos, sentir a propósito “eso” que hasta el momento fueron momentos de extrañeza cuando nuestros cuerpos reaccionaban a ciertos estímulos.

Y precisamente eso es lo que nos cuenta Chester Brown en este “capítulo” de su vida narrada en viñetas, que ahora La Cúpula recopila en un manejable tomito y que ha contando con una nueva supervisión del autor, añadiendo algunas páginas nuevas y eliminando otras, dándole con ello un nuevo sentido a algunos pasajes de su historia, además de incluir una notas finales de lo más aclaratorias.

Y al igual que aquí en España, los calentorros adolescentes nos manteníamos cerca de los quioscos donde se exhibían las revistas eróticas de la época (léase Lib, por citar sólo a una) a las que difícilmente teníamos acceso. Algunos tiraban de lo que fuera, hasta catálogos de ropa femenina, donde ávidos de imágenes sugerentes, buscábamos la sección de lencería, que bastaba para calmar ese ansia sexual. Pues bien, el joven Chester descubre una revista que va a marcar todo ese paso adolescente, el Playboy. Y vamos a ser testigos privilegiados, casi diría que cómplices, en sus curiosos métodos para, una vez compradas, darles el uso adecuado y luego ocultarlas de los ojos de los mayores: La desconfianza, el miedo a ser descubierto, hasta la repulsión por el acto masturbatorio en sí, junto a un momento de racismo sexual, hacen de esta obra un paso más y sincero en esa galería de imágenes, autobiografía al fin y al cabo, que el autor nos ha narrado en otras obras suyas como “El hombrecito”, “Nunca me has gustado” o la controvertida “Pagando por ello”.

Brown, como él nunca se ha cortado en confesar en sus cómics, no es un tipo “normal”. Con sus propios retratos o los que han hecho de él sus dos amigos del alma, Seth y Joe Matt, podemos componer una perfecta imagen interior de su curiosa personalidad que en las páginas de este “El Playboy” se nos muestra de manera total. Un camino marcado por esta revista norteamericana, que lo llevará en la edad adulta a ser un consumidor de pornografía, hecho que confiesa con la normalidad más pasmosa, pese a que en alguna que otra relación le haya acarreado algún problema.

Una genial muestra de ese subgénero, relativamente joven, en el que a través de las viñetas, los autores y autoras de cómic nos hacen partícipes, viajeros junto a ellos en su historias pasadas, el slice of life. Y un peldaño más en la genial bibliografía de este autor canadiense, uno de los grandes nombres del cómic independiente internacional.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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