Un plato frío

"Ropa sucia", Pascal Rabaté, Sebastien Gnaedig (Planeta Cómic)

De esta manera es como, dicen, ha de servirse la venganza. Y el protagonista de esta historia ha tenido mucho tiempo para elaborarla, moldearla en su interior. Veinte años de condena entre rejas es tiempo de sobra para Martino Pierre, el celoso marido que, cegado por la infidelidad de su esposa Lucette, irrumpió en un motel armado con una escopeta. Corrió la sangre, pero en un curioso giro de los acontecimientos, no fue la de su objetivo. Y así ha pasado todos estos años, tranquilo, hablando poco con sus compañeros, sin dar ningún problema… Hasta que un día, le es devuelta la libertad y con ella, la sed de venganza.

Y como si de un cazador se tratara, el primer paso que da es la localización y avistamiento de sus futuras víctimas, los componentes de la familia Verron. Lucette y Gerard, con el que finalmente ha vivido todo este tiempo, dándole cuatro hijos: Mireille, Didier, Vanessa y Johnny. A todos ellos hay que añadir a la pareja de abuelos, Marie y Henry y a Steve, el novio de Mireille.

Los Verron son muy conocidos en la región por formar parte de ese estrato de la sociedad que vive al límite, aprovechándose de los chanchullos que pueden pillar de vez en cuando, cometiendo pequeños hurtos. Del mayor al más pequeño del grupo familiar están acostumbrados, hechos a esta forma de vida. de hecho, hasta diría que les gusta.

El plan de Martino va avanzando a medida que llega a conocer a sus objetivos y no se va a conformar con quitar de en medio a Lucette, quiere que sufra lo indecible y para ello irá eliminando a todos los miembros de la curiosa familia. Pero el primero del que ha de encargarse es Gerard, y para ello aprovechará una salida nocturna de éste, en busca de un botín en forma de carne de vacuno…

Nos encontramos aquí con una historia de corte costumbrista, en la que su guionista, el autor de la exitosa adaptación de “Ibicus”, Pascal Rabaté, realiza un certero retrato de ese estrato de la sociedad (en este caso la gala, pero la historia podría desarrollarse también en cualquier país). Los Verron no pertenecen a la clase baja, son un grupo inclasificable de, como los retratan muchos de sus vecinos, “parásitos” que viven de las ayudas del gobierno y de los múltiples asuntos sucios en los que se meten (la escena del hipermercado no puede ser más realista y certera).

Lo curioso es que a medida que vas conociendo su vida, su día a día, encuentras puntos de relación en algunas reacciones, maneras de hablar, etc… Y, sin embargo, el cruel Martino se va retratando como un insoportable ser, que se cree muy listo porque ha estudiado a los clásicos franceses en la cárcel, pero que no sabe que el azar, en ocasiones, puede cambiar las tornas del juego. Todo ello es perfectamente narrado por Sebastien Gnaedig que, sin tener un estilo gráfico especialmente espectacular, cumple a la perfección con su cometido. Otro ejemplo perfecto de esa bande dessinée moderna, que trata de contar historias que se salen de los cánones más clásicos, tanto gráfica como argumentalmente.

¿Conseguirá Martino ejecutar su venganza o el afán de supervivencia de los Verron los salvará? Recordando otro dicho, “Los trapos sucios se lavan en casa”… Y nunca mejor expresado.

 

FREEK! te recomienda:

José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


Deja tu comentario


seis × = 42

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD