Mar adentro

"Set to sea", Drew Weing (Tyrannosaurus Books)

Hay ocasiones en las que, entre toda la inmensidad de producción de cómic que viene de los Estados Unidos, podemos encontrar pequeñas joyas, editadas de manera independiente y concebidas con mucho amor por el medio. Es el caso de este “Set to sea” (“Hacerse a la mar”), una historia protagonizada por un gigantón sin nombre, tan grande en cuerpo como en talento, ya que pasa sus días en las tabernas escribiendo poemas que lo llevan lejos, al mar, ese territorio desconocido y anhelado.

A veces los sueños se cumplen y aunque el del protagonista no lo hace de la manera más adecuada (es reclutado para hacerse a la mar de una manera poco ortodoxa…) cuando abre los ojos se da cuenta de que está a bordo de un velero que navega hacia tierras lejanas. Y con el paso de los días, las semanas, se va a ir dando cuenta de que una cosa es la poesía y otra la vida real a bordo del barco: Duro trabajo, mala comida, frío, humedad…  Y por si todo esto fuera poco, el letal ataque de unos sanguinarios piratas.

Será ese momento, al borde de la muerte, cuando el hasta ahora callado y bonachón personaje se transforme, se convierta en un berseker que logra vencer y aniquilar a casi la mayoría de los asaltadores, terminando en un combate cara a cara con el mismísimo líder de estos.

Y así seguirá su vida, completamente inmerso en la vida marinera y olvidando sus escrituras. Arribará en puertos asiáticos, compartirá experiencias con sus compañeros, cazará enormes ballenas y se curtirá como un hombre de mar. Pero en el fondo de su corazón anhelará completar ese libro de poemas que le transmita a los demás el amor por el mar que él ahora está viviendo en primera persona.

Esta primera novela gráfica de Drew Weing es una pequeña (por tamaño), gran (por contenido) maravilla. En sus viñetas página se respiran los efluvios salados que solo podemos disfrutar aquellos que vivimos cerca del mar. En esta historia hay ecos de Herman Melville, de sus “Moby Dick”, “Billy Budd”… Y gráficamente es otro homenaje a ese estilo tan personal, caricaturesco, que poseía el padre de Popeye, el marino. El simpar E.C. Segar. Todo ello mezclado con un detalle que convierte cada viñeta en un pequeño grabado en el que detenernos en una segunda lectura, ya más reposada, y disfrutar de la infinidad de detalles que salen de las talentosas manos de su autor, residente en Athens, Georgia, con su esposa y rodeado de una colección de gatos. Es también autor junto a ella, Eleanor Davis, de otra obra titulada “Flop to the top!” y ahora mismo está trabajando en el webcomic “The Creepy Casefiles of Margo Maloo”, además de ilustrar portadas, como la de la adaptación al tebeo de la genial serie de animación “Adventure Time”.

Abre la primera página, respira hondo. El viaje está a punto de comenzar.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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