La increible invasión manga!

"La formidable invasión mongola", Shintaro Kago; "Sunny", Taiyô Matsumoto; "Hellstar Hemina", Junji Ito; "Hanzo, el camino del asesino 7", "El hombre sediento 6, 7", "Kei, crónica de una juventud 1,2", Kazuo Koike, Goseki Kojima; "Historia de una geisha", Kazuo Kamimura; "Oda a Kirihito 1, 2", Osamu Tezuka (ECC Ediciones)

Desde hace unos meses, la editorial ECC se ha convertido por derecho propio en punto de referencia a la hora de publicar manga japonés dirigido a un público que, aquejado de una serie de prejuicios hacia el tebeo nipón, puede ahora disfrutar de historias más adultas, alejadas de los estereotipos a las que habitualmente nos tiene acostumbrados en productos dirigidos a un público más joven.

Vamos a hacer un suculento repaso a las últimas novedades que viene del País del Sol Naciente y, como si nos encontráramos ante una bien surtida mesa, empecemos por los entrantes:

Con “La formidable invasión mongola”, su autor, el controvertido Shintaro Kago, rey de la escatología y lo extremo, nos presenta un retrato histórico, adaptado a sus necesidades narrativas y bastante más digerible de lo habitual. Viene marcado por la existencia, desde la época de las guerras entre mongoles, de unos curiosos “caballos” que convirtieron a Gengis Khan en el gran conquistador que figura en los libros de historia. Pero resulta que estos cuadrúpedos no eran otra cosa que las manos cercenadas de unos misteriosos gigantes…

A lo largo de la historia, se nos van a narrar los encuentros que célebres personajes tienen con estos seres y como sus vidas cambiarán a raíz de ello: Vasco de Gama, James Watt, Henry Ford… Junto a ellos seremos acompañantes en un curioso viaje, no exento de humor y coña, en el que los caballos tendrán un papel esencial en el descubrimiento de otros continentes, la Revolución Industrial, la primera gran contienda bélica y la comercialización de los primeros automóviles.

Un divertido viaje, para amantes de lo surrealista y extremo.

Taiyo Matsumoto es uno de esos autores japoneses, “deseados”, en nuestro país. Ello es debido, primero a que tan sólo se han publicado dos obras suyas, “Tekonkinkreet” y “El samurái que vendió su sombra” (ambas editadas por la ya desaparecida Glenat-EDT) y, sobre todo, a que se trata de uno de esos autores que se sale de la línea habitual, tanto con lo que narra como con su estilo de dibujo, que es una amalgama de influencias, tanto japonesas como europeas.

En “Sunny” nos va a trasladar a un albergue para chavales, la “Casa de los niños de las estrellas” donde conoceremos a todo un plantel de personajes en una historia coral, pero en la que a todos une un objeto, un automóvil abandonado, un Sunny 1200, que se convierte en una puerta a imaginar otros mundos mejores que en el que viven, alejados de sus progenitores. El acogedor espacio los va a llevar a recorrer interminables carreteras a toda velocidad, a querer regresar a sus casas… Junsuke y su armónica; Haruo, el rebelde de cabello blanco; el recién llegado Sei, el gigantón Tarö… Junto a sus cuidadores, forman una curiosa “familia”, donde seremos testigos de momentos divertidos, propios de la imaginación de los chavales, mezclados en su justa medida con el drama que supone el que todos hayan sido internados allí por sus padres. Un delicatesen para avezados gourmets del manga.

Y pasamos a un plato fuerte, que no a todos gustará, pero que acompañará a las pesadillas de muchos. Y es que su autor, Junji Ito, abandonó las limpiezas bucales y extracción de muelas para dedicarse a asustar al personal con las más terribles pesadillas. Y ésta es una más, con “Hellstar Hemina” nos traslada al apocalipsis de la humanidad cuando un extraño planeta se aproxima inexorablemente hacia la Tierra, absorbiendo todo lo que se cruza en su camino. Se trata de “Hemina”, bautizado así por su descubridor, el profesor Ooguro, para homenajear a su tímida hija, Hemina. No sabía en aquel momento que este hecho marcaría el principio del horror para la apocada muchacha, que poco a poco se va convirtiendo en el centro de atención de los medios de comunicación y las masas de fans… Al menos hasta que el oscuro planeta se acerque, inexorablemente, y comience una orgía de sangre y locura, siendo la joven y unos amigos el principal foco de atención de unos locos posesos que pretenden sacrificarla para detener el avance de ese otro Hemina. Una de esas historias para no dormir.

Y vayamos por el plato principal, unos manga que nos trasladan a diferentes épocas de Japón, pero que sobre todo se centra en samuráis, ronins, geishas, personajes todos ellos marcados por la convulsa época en la que a cada uno le tocó vivir. El tándem formado por el guionista Kazuo Koike y el dibujante Goseki Kojima parece que por fin parece haber calado hondo en el corazoncito de los amantes de las historias de kimono y katana. En “Hanzo, el camino del asesino” hemos conocido como la amistad nacía entre un ninja, Hattori Hanzo, y su señor, el futuro shogun Tokugawa, aprendiendo por el camino muchas cosas (tanto de la guerra como del trato hacia las féminas) el uno del otro y enfrentándose ambos a la cruenta guerra por el poder entre los grandes señores del Japón y intentando sobrevivir a el ataque de un letal  asesino, llamado “el titiritero Mozu”.

En “El hombre sediento”, su protagonista, Mondo, un infalible y atractivo catador que libra en multitud de ocasiones a su señor de una muerte segura, tiene que ponerse a prueba una vez más en los convulsos tiempos de shogunato, con conspiraciones palaciegas e intentos de asesinato cada dos por tres. Pero contará con la ayuda de las dos mujeres que ocupan su corazón y que parecen saciar, aparentemente, la sed que siempre le ha acuciado. En estas ocasión tendrá que vérselas con una letal fémina, Marishiten, una letal fémina a la que lo une más de un vínculo, como podrá comprobar en los dos tomos que presentamos.

Y por si estos dos títulos no fueran poco, al catálogo de esta pareja de creadores se une “Kei, crónica de una juventud”, en la que acompañaremos al joven Keiichiro Akashi, “Kei” en su errante camino que lo lleva a lo largo del geografía nipona a finales del periodo Edo. Se trata de un ronin sin amo, misterioso, de bastante buen carácter, al que solo logran sacar de sus casillas en el momento que presencia un ataque hacia una fémina. Y precisamente ahí reside su secreto (además de la terrible cicatriz que “decora” su espalda), el por qué de su incesante errar. Está buscando a su prometida, que también fue víctima de la violencia y huyó de su lado para lanzarse de cabeza a una oscura vida.

Una vez más, Koike y Kojima demuestran que fueron los números uno a la hora de narrar el manga de samurais en el Japón feudal.: Acción, intriga y un poquito de sexo son las especias de este suculento plato.

Y de ahí, para terminar con este atracón, pasamos a una historia que se desarrolla en la Época Showa, en los años previos a la Segunda Guerra Mundial: En ella conoceremos el camino de la geisha, como debe entrenarse, prepararse para lo que será su misión y labor, cuidar y divertir a los hombres. Para ellos conoceremos a Tsuru, una jovencita que aprenderá, a veces a las malas, todo el mundo de sacrificio e injusticia que acompañaba al trabajo de geisha. Y así pasarán los años hasta que ya siendo una mujer adulta, tenga que compartir a su Danna (el hombre que compra sus servicios) con lo que realmente siente su corazón, que aún sigue latiendo bajo el kimono.

Una historia de gran dramatismo ésta, que es narrada con maestría por Kazuo Kamimura, otro de los grandes de manga japonés, y que acompañó a Kazuo Koike en aquella increíble historia de acción y venganza titulada “Lady Snowblood”, que inspiró al director de cine Quentin Tarantino a la hora de crear a uno de los personajes que protagonizaron su “Kill Bill”.

Toda buena comida debe finalizar, tener su colofón, con un postre a la altura y nos encontramos ante una de las obras de el llamado “Rey del Manga”, Osamu Tezuka. En “Oda a Kirihito” nos sumerge, de nuevo, en el mundo de la medicina y nos presenta al doctor Kirihito Osanai, un prestigioso doctor que está obsesionado por descubrir el origen de una terrible enfermedad. Monmo es su nombre y transforma a sus enfermos en seres de aspecto canino, que terminan falleciendo.

Kirihito se embarcará en un viaje que lo llevará a una inhóspita aldea, en la que parece estar la respuesta a sus preguntas. Pero lo que él no sabe es que es sólo el comienzo de un calvario en el que, además de perder el amor de su prometida, sufrirá en sus propias carnes el irremediable ataque del misterioso padecimiento.

Con la maestría que lo caracteriza, Tezuka revoluciona una vez más el medio y nos ofrece una narración profunda, tanto en lo visual como en lo que nos cuenta en estos dos imprescindibles tomos.

Pues eso es todo, que no es poco. Creo que después de este atracón un poco de bicarbonato, aunque sea imaginario, no nos vendría nada mal. ¿verdad?

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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