Entre rejas

"Tyler Cross: Angola", Fabien Nury, Brüno (Dibbuks)

¿Qué nos atrae tanto de esas historias carcelarias? Criminales (o no) privados de su libertad que se las apañan para huir de esos muros de hormigón y acero. Tanto en cine (“Cadena perpetua”, “La gran evasión”, “Alcatraz”…) como en televisión (“Prison Break”, “Fuga de Colditz”) en incluso en el medio literario (“Falconer”) hemos disfrutado como enanos siendo testigos de los tejemanejes, chanchullos, peligros que los protagonistas de esas historias han tenido que vivir para poder (algunos) recobrar la ansiada libertad.

Lo que parecía ser un golpe de manual, con todos los frentes controlados, termina mal, muy mal para el impasible Tyler Cross. Va a dar con sus huesos a uno de los peores penales del sur de los Estados Unidos, Angola. Un auténtico infierno en la Tierra para los presos, que además de soportar constantes vejaciones y malos tratos por parte de los guardas, caen como mosquitos debido al duro y diario trabajo.

Por si esto fuera poco, la cabeza del protagonista tiene precio. La Mafia siciliana lo quiere muerto. Pero Tyler no se acobarda, todo lo contrario. En su cabeza comienza a desarrollarse un plan que le asegure el permanecer con vida y, sobre todo, poder escapar del terrible lugar (cuyos propietarios no son los que podemos imaginar…).

Pero ésta no es solo la historia de Cross, ya que a través de las páginas de este cómic conoceremos a un plantel de secundarios que dan solidez al relato: El inhumano capitán Kroeker, que parece tenerle más cariño a sus perros que a su ninfómana esposa; Spoon, un antiguo compañero de correrías de Tyler; Billy, un chico de color que maldice a diario su atractivo físico… Y así una serie de retratos, la mayoría trágicos, grises.

El guionista galo Fabien Nury vuelve a dar en la diana con este segundo volumen. Nos presenta un relato seco, certero, en el que las conversaciones, y sobre todo, los pensamientos del protagonista son cortantes. En este lugar no hay sitio para la amistad y el compañerismo, pese a que, una vez huidos, Cross llegue a demostrar que en su pecho late un duro corazón. El personaje es heredero directo de los creados por escritores de novela negra como Jim Thompson, James Hadley Chase y, sobre todo, Richard Stark (el alias de Donald Westlake) que revolucionaron el género noir abriendo un nuevo camino, el del hardboiled: Historias protagonizadas por criminales, asesinos, atracadores. Tipos duro como Parker (“A quemarropa”), un personaje en el que Nury y Brüno se han inspirado para crear a este expeditivo Tyler Cross.

Y hablando de Brüno, ¡qué forma tan maravillosa de narrar con imágenes! Con un estilo tan personal como el suyo, nos traslada utilizando la paleta de colores a este insano lugar, rodeado de pantanos. Aunque si tuviera que elegir una secuencia, sería una con la que casi se da por terminada la historia y que se desarrolla en un complejo hotelero, en una piscina… Magistral.

No sé que nos atrae tanto de los relatos carcelarios, pero si son tan buenos como éste, tampoco me lo planteo. Sólo queda disfrutar.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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