¡Resfriados no, por favor!

"Benito Sansón vol. 1: Los taxis rojos- La señora Adolfina", Peyo (Dolmen Editorial)

Imaginad por un momento, regresad a vuestra infancia y meteos en la piel del niño más fuerte del pueblecito de Villalegre. ¿Qué haríais con esta extraordinaria cualidad? Está claro, ¿no? Ayudar a los demás en uno y mil entuertos. Eso sí, sin poder evitar meterse en líos de todos los tipos. Pero así es el protagonista de este nuevo integral que, dentro del sello Fuera Borda, publica Dolmen. Se trata de el pequeño Benito Sansón, que con su boina y bufanda al cuello utiliza esa desmedida fuerza que posee para ayudar a sus conocidos del lugar o evitar injusticias. Pero claro, como todo héroe que se precie, Benito tiene un punto débil, esa “kriptonita” que lo convierte en un chaval normal y corriente, carente del músculo o velocidad: Un simple resfriado… Sí, amigos, el pobre tiene la mala fortuna de pillar uno en los momentos menos adecuados, cuando se encuentra más en peligro.

El padre de Johan, Pirtluit y, sobre todo, esos pequeños seres azules que se pasan el día pitufando, Peyo, creo a este Benito Sansón, que se convertiría con el tiempo en otro de sus personajes más famosos y seguidos. Con la ayuda de otro gran ilustrador y amigo, Willy, se completó el equipo creativo.

En este primer tomo podemos encontrar dos aventuras del pequeño forzudo. En “Los taxis rojos”, intentando ayudar al señor Arístides, el taxista del pueblo, se va a meter en una trama criminal. Y es que la nueva compañía que le roba los clientes al pobre hombre es en realidad una organización criminal que pretende ejecutar un gran robo en el pueblo. Lo bueno es que Benito, gracias a su poder, puede hacer frente a la horda de torpes taxistas que se enfrentan a él. Lo malo es que, como ya comentaba antes, en el momento menos adecuado, pilla un constipado… Y termina con el señor Arístides en una lejana isla. ¿Podrá regresar y desbaratar los planes de los criminales?

En “La señora Adolfina”, el chaval, en su continúo afán de ayudar a sus congéneres, se encontrará con una ancianita… que no es lo que parece. Un inventor local ha desarrollado el primer robot con apariencia humana y no se le ocurrió otra cosa que basarse en la respetable señora. El problema llega cuando los circuitos del ingenio la convierten en una malhechora, una ladrona implacable que se lo va a poner muy difícil al pobre Benito, que se volverá loco a la hora de distinguir a la verdadera Adolfina de su réplica robótica…

El integral se completa con un dossier que incluye ilustraciones, portadas e información sobre la gestación de este personaje.

Una divertida visión ésta del mundo infantil, en el que se dota a un chico de poderes, pero sin embargo, su condición de niño hace que no se sepa explicar bien (como en la vida real, ni más ni menos) y tenga una particular filosofía adquirida con las enseñanzas de su profesora.

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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