Vivir, amar, crear, morir.

"El Escultor", Scott McCloud (Planeta Cómic)

Si tuviera que hacer un rápido resumen de la última obra de Scott McCloud, las cuatro palabras que dan título a esta reseña serían las más apropiadas: La existencia de David Smith está en sus horas más bajas, sin dinero, ni trabajo, perdido, a punto de ser desahuciado, solo y, sobre todo, alejado de su arte, la creación. En este oscuro momento se encuentra por casualidad (¿o no?) con un familiar al que no veía desde hace mucho tiempo y con el que tenía una especial conexión. Después de unos minutos de charla y describirle la triste situación personal por la que pasa, el anciano sentado frente a él se revela como otra cosa, “algo” que hace que a David se le pongan los vellos de punta. Ese ser, entidad, o cómo queráis llamarlo, le propone un trato que puede cambiarlo todo radicalmente: La capacidad para crear, que pensaba perdida, volverá a él multiplicada por mil. Pero a cambio de este don, este “regalo”, le quedarán de vida tan sólo doscientos días.

Sin nada que perder, David acepta el trato y sí, realmente todo se transforma para él. A partir de entonces sus manos serán dos poderosas herramientas con las que puede manejar la piedra, el metal, como si fuera mantequilla. No importa el tamaño ni el material, el escultor que se escondía en su interior resurge de la manera más bestial, transformando todo lo que tiene a su alrededor, eclosionando en una génesis creativa extrema.

Al mismo tiempo, una chica, Meg, se convertirá, literalmente, en el ángel de la guarda de David: Cariñosa, comprometida, divertida… La muchacha acogerá al artista en sus momentos más bajos, ya que ni con los “poderes” otorgados consigue destacar entre la comunidad artística de la ciudad de New York, que consideran lo que ha hecho un batiburrillo excesivo, sin personalidad…

Mientras tanto, entre tanto sufrimiento y creación, David volverá a descubrir el sendero que le devuelve a la vida, a tener esperanza. Y todo gracias a Meg, la joven actriz que, como casi todas las personas, también esconde un rincón oscuro y doloroso en su alma.

¿Logrará ejecutar David la gran obra por la que será eternamente reconocido como artista? ¿Conseguirá el amor de Meg, pese a saber que el tiempo se le acaba y no hay vuelta atrás?

Todas éstas y otras muchas preguntas serán contestadas en la nueva obra de Scott McCloud. Había ganas, ya que desde que emprendió la tarea de enseñarnos qué es un cómic, sus secretos narrativos y cómo utilizarlos (“Entender el Cómic”, “Cómo se hace un Cómic”) que no teníamos la posibilidad de disfrutar de un tebeo suyo, salvo los digitales que ha estado realizando, ya que además de ser uno de los más importantes teóricos del medio, impulsó la vía digital (www.scottmccloud.com).

La saga de “Zot”, “The new adventures of Abraham Lincoln” y “Destroy” (ambas inéditas por estos lares…). McCloud no se caracteriza precisamente por tener una larga obra, pero con “El Escultor” ha merecido la pena la larga espera. Esta novela gráfica, además de la historia que narra, durante casi quinientas absorbentes páginas, es un soterrado retrato de la sociedad artística neoyorquina y se plantea varias preguntas, poniendo en duda al llamado “Arte moderno”. Las relaciones entre galeristas, críticos y estrellitas emergentes se valoran más que la calidad u originalidad de su obra y, aunque en el epílogo de la obra, McCloud confiesa no ser un experto en el tema, puedo atestiguar que ha dado en la diana con la imagen que ofrece, totalmente veraz.

Argumentalmente aparte, esta novela gráfica es un manual, una perfecta guía de narrativa visual, storytelling. El poder de las viñetas, los bocadillos, onomatopeyas es absoluto aquí. El autor ha realizado un trabajo impecable y sigue demostrando que además de ser un muy buen dibujante es, sobre todo, un maestro de la narración con imágenes, que fluyen con total naturalidad.

Auténtico tour de force para el lector, de seguro que finalmente agradecéis el haber compartido estos doscientos días de vida junto al personaje, David Smith. Una auténtica joya del Noveno Arte. Imprescindible.

 

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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