Tiempos extraños

"Soufflé", Christian Robles (Ediciones La Cúpula)

Dicen por ahí que hay otros mundos, pero están en éste… Una invisible membrana los separa. Por un lado, la realidad cotidiana, aburrida, el pan nuestro de todos los días. Si cruzamos esta “barrera” nos encontraremos en un reflejo bizarro, extraño, deforme.

Ese mundo es en el que viven Daniel, Andy, Bea, Lana y Gross. Un grupo de chicos, amiguetes, que están padeciendo los efectos de la droga de moda, Soufflé. El Gobierno advierte que su uso puede conllevar lesiones irreversibles, pérdida de órganos y entrar en un estado alucinatorio del que es difícil, casi imposible, escapar. Pero estas extrañas bolas de origen natural son como una bombilla para un mosquito. No hay joven que no las consuma, ya que, en la mayoría de los casos, consigue que se aíslen de la presión de sus vidas de mierda.

Es el caso de Andy, que abre los ojos para comprobar, horrorizado, que le falta un apéndice. Pero esto no es lo peor, lo realmente malo es el día a día, la convivencia con un padre de enrojecidos ojos, amargado por la enfermedad de su mujer. Un eterno recordatorio que hace que su relación sea de todo menos fácil.

Daniel también le pega al Soufflé, y de qué manera. De pronto, sin comerlo ni beberlo, se va a ver acompañado por un pequeño ser que parece saber muchas cosas sobre la droga… Además se va a encontrar con una caja que contiene algo que lo dejará boquiabierto y con el estómago revuelto.

Esta peculiar “pandilla” se completa con Bea, que en una loca noche de desfase y endrogamiento pierde los ojos; Lana, su hermana, que vive en un constante estado de somnoliento alucine, atrapada en otro mundo, otro lugar; Y Gross, que como en toda pandilla, no podía faltar el chaval gordito, enamorado en secreto de una de las chicas, pero incapaz de atreverse a confesarle sus sentimientos.

¡Ah!, me olvido de Jerome… Otro chico al que todos conocen de la época del instituto y que, bueno, es el más zumbado de todos… No hay más que verlo, el pobre.

Todos los chavales están unidos, conectados, sin ellos saberlo. Irremediablemente metidos en un imaginario vagón de tren que los conducirá a otro lugar, donde tal vez encuentren la respuesta a lo que está pasando. O no.

No podía ser de otra manera. Ediciones la Cúpula ha venido editando durante los últimos años la casi totalidad de la obra de dos genios de lo obscuro como son Charles Burns y Dave Cooper, dueños de mundos propios, particulares, de los que la mayoría huye, ya que una vez te internas en ellos estarás marcado de por vida. Y esta historia se enmarca dentro de estas peculiares historias, reservadas para lectores que se salen de la senda habitual.

Christian Robles, joven autor, dio ese paso y nos observa desde el otro lado de esa pared invisible, él también ha creado un universo propio, y con sólo dos obras en el mercado patrio (IKEA Dream Makers ya nos sumergió de cabeza en el horror que puede suponer perderse en una de las famosas tiendas de muebles…) se desmarca y sorprende por lo interesante de su propuesta.

Para cerrar este texto, me gustaría aprovechar para felicitar a La Cúpula por estos treinta y cinco años de existencia que acaba de celebrar. Toda una ya larga historia de los tebeos en nuestro país. ¡Qué cumpláis muchos más!

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José Luis Vidal

Cómo si del Tío Gilito se tratara, vivo sumergido entre cientos de cómics, libros, deuvedés, figuras de colección, cedés... Pero si no fuera así, no sería yo, así que siempre quiero MÁS, MÁS y MÁS!!!!!! (Se admiten donaciones y/o regalos)


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