Palabra de Ennis, ¡te alabamos, oh Garth!

"Predicador Vol. III, IV y V", Garth Ennis, Steve Dillon, y otros (ECC Ediciones)

Auténtica gozada para todos los lectores ávidos de historietas con pedigrí, la reedición de “Predicador” que ECC Ediciones continúa entregando al respetable debería llevarse el premio a la mejor obra samaritana del año. Si te perdiste en su momento este hito en mayúsculas del noveno arte, ésta es tu ocasión de disfrutar no solo de una de las obras fundamentales de principios del milenio en cuanto a viñetas se refiere, sino también de reírte a mandíbula batiente y emocionarte a raudales con un relato tan original como referencial, tan épico como intimista, tan descojonante como enternecedor.

El genio de Garth Ennis, un guionista proclive a la irreverencia y lo políticamente incorrecto (¿recuerdan “Bloody Mary”?), mostró sus mejores cartas en ésta su más conocida creación: “Predicador”, la historia de Jesse Custer, un atractivo reverendo poseído por una fuerza espiritual y dispuesto a encontrar a Dios para cantarle las cuarenta y partirle la jeta -si somos suaves- por cabronazo. En el camino, el bueno de Jesse se acostumbrará al don de la palabra (esto es, yo ordeno y tú obedeces), se reencontrará con el amor de su vida, esa Tulip O’Hare que haría las delicias de Uma Thurman, y conocerá el valor de la amistad en Cassidy, ¡un vampiro borracho e irlandés! Habrá tiempo hasta el duelo final -no olvidemos que “Predicador”, en forma y fondo, no deja de ser un western en toda regla- de enfrentarse a secretísimas conspiraciones religiosas, repartir ostias a troche y moche y ajustar cuentas con un pasado de lo más doloroso.

Que narradores como Stephen King haya confesado su debilidad con esta serie, una de las más aclamadas en los maravillosos 90 (el de Portland siempre dijo inspirarse en la obra de Ennis para sus libros de “La Torre Oscura”), cineastas como Sam Mendes hayan intentado trasladarla a la pantalla, o que Jesse Custer fuera señalado por la revista Empire en el puesto 11º en su lista de los Personajes Más Grandes de la Historia del Cómic, dice mucho y bien de las incontables virtudes de “Predicador”.

En esta reedición emprendida en nuestro país por ECC Ediciones se respeta, al menos hasta el momento, la que ya emprendiera Vertigo y DC Comics en tapa dura allá por julio de 2009. Toda una gozada que integra los 66 números de la colección original, más los diversos Especiales que añadían detalles sobre algunos de los increíbles personajes que pueblan la serie. Así, en el Volumen III, titulado “Orgullosos Americanos”, viajaremos al pasado en dos ocasiones: en una de ellas Jesse Custer conocerá algo más la figura de su progenitor gracias al encuentro fortuito con uno de sus compañeros en la Guerra de Vietnam, y en la otra descubriremos el origen de Cassidy y cómo llegó a convertirse en vampiro, en un relato que viajará de la Irlanda de Michael Collins al Nueva York de primeros de siglo. Entre medias, Jesse salvará a su colega de las garras del Grial, sociedad secreta de armas tomar y con más de un punto en común con las teorías que hiciera famosas el listo de Dan Brown. Y todo, claro, con la sorna habitual cortesía de la casa.

En el volumen siguiente, el IV, acertadamente titulado “Historia Antigua”, el habitual Steve Dillon cede los lápices con camaradería a Steve Pugh, Richard Case, Peter Snejbjerg y Carlos Ezquerra. El orden de los factores, gracias a la narración del omnipresente Ennis, no altera el producto. Y todos los recién llegados se ajustan como un guante a los puñetazos de siempre del irlandés, a pesar de que estamos ante un paréntesis en el desarrollo de la serie, dividido en tres historias independientes. Básicamente, la mitad del tomo la ocupa un violentísimo relato sobre la figura de uno de los personajes esenciales en “Predicador”, El Santo de los Asesinos. A caballo, nunca mejor dicho, entre el cuento fantástico con descenso a los Infiernos y la historieta western con reminiscencias de “Sin perdón” y descenso también a los infiernos (en este caso, vitales), es casi un punto y aparte en la progresión habitual de la serie. Pero tan necesario como agradecido. La otra mitad la despacha Ennis contándonos por un lado la desgraciada historia de Caraculo, otro de los secundarios indispensables del argumento que bien merecía este origins, y por otro con “Los chavalotes”, divertidísimo flashback en el que conoceremos con más profundidad a Jody y T.C., esos rednecks familia de Jesse (a su pesar), narrada como una suerte de survival con mala baba, entre “Deliverance” y “Tucker & Dale vs. Evil”.

En el último tomo aquí reseñado, ese volumen V titulado “Dixie Fred”, el bueno de Ennis de nuevo con Dillon a los lápices, retoma el argumento allí donde quedara el Volumen III, no sin antes narrarnos cómo Cassidy, ese vampiro con más querencia al alcohol que a la propia sangre, se las verá en Nueva Orleans con una panda de niñatos pijos aficionados al gótico. Un prólogo que conectará inmediatamente con las peripecias de Jesse y Tulip en la misma ciudad, una historia con el vudú de fondo y en la que empiezan a aflorar -y flaquear- los lazos de amistad y amor que unen al triángulo protagonista. Es quizás el relato menos inspirado de los tres tomos, aunque contiene giros narrativos tan insólitos como la conversión del entrañable  de vengador enfurruñado a estrella del rock en ciernes, apariciones tan estelares como la del malogrado cómico Bill Hicks, o diálogos tan inspirados por su naturalidad como el que mantienen Tulip y Cassidy momentos antes del clímax final.

Resumiendo, tres tomazos que harán las delicias de los numerosos seguidores de la serie, y que suponen un nuevo paso adelante en esa misión celestial que se han propuesto los santos patrones de ECC Ediciones: difundir la buena nueva de “Predicador” por muchos años que hayan pasado desde su primer sermón. Amén.

 

 

FREEK! te recomienda:

Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


Deja tu comentario


cinco × = 5

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD